Quién es Armin Laschet, el candidato que se postula para heredar la cancillería de Merkel

Armin Laschet. / RR SS
Armin Laschet. / RR SS
Los contendientes a las elecciones generales de septiembre ya tienen nombres: el socialdemócrata Olaf Scholz, la verde Annalena Baerbock y Armin Laschet.
Quién es Armin Laschet, el candidato que se postula para heredar la cancillería de Merkel

Después de 16 años con Angela Merkel al frente del gobierno en Alemania, la pregunta más frecuente a nivel nacional como internacional es: ¿quién será su sucesora o sucesor? Preocupa a todos los que se habían acostumbrado a que la canciller fuese el faro que guiase el destino alemán y europeo, ilusiona a todos los que después de tanto tiempo desean un cambio en el estilo y la gestión de la política alemana.

Como casi siempre, cuando un partido tiene que reemplazar al que ha sido su líder por tantos años, también la CDU/CSU se encontró con muchos problemas. Primero, Merkel logró que su favorita Annegret Kramp-Karrenbauer, presidenta del pequeño land Sarre, se hiciese con el mando de la CDU. Pero después de múltiples meteduras de pata, la que partía con gran ventaja para ser la heredera de Merkel no tuvo más remedio que dimitir. De las nuevas elecciones a principios del año, dificultadas por la pandemia, salió vencedor Armin Laschet, presidente de Renania del Norte Westfalia, con 18 millones de habitantes la comunidad más poblada en Alemania.

Laschet se hace con las riendas de la CDU

¿Por qué él y no sus dos rivales Friedrich Merz y Norbert Röttgen?  Porque el primero proponía un giro del partido a la derecha y el segundo nunca lograría superar su papel de comparsa. Laschet, considerado el defensor de una línea continuista, se encontró pues con la victoria, lo que le garantizaba muy buenas posibilidades para ser el candidato conjunto de CDU y CSU, el partido hermano que solo tiene presencia en Baviera.

El problema de Laschet: que el presidente bávaro Marcus Söder, un hombre sin complejos cuando se trata de luchar por el poder, había sabido ganarse un alto grado de simpatía y respaldo en la opinión pública, por su exitosa gestión de la pandemia y su carisma, muy superior al de Laschet. Cuando se preguntaba en las encuestas a quién consideraban el mejor candidato de los dos, a Söder le apoyaban más de 80% y Laschet menos de 10%.

Armin Laschet acaba de vencer a Marcus Söder en un duelo que ha dejado heridas profundas en las filas cristianodemócratas

La alternativa de Laschet: dar un paso al lado en favor de Söder, con el riesgo de quedar como un presidente “perdedor” más, o dar un paso al frente, con el riesgo de desatar una lucha fratricida por el poder que dividiese la coalición cristianodemócrata. Lo que al final pasó: con los jóvenes y varios altos mandatarios de la CDU inclinándose por Söder, con una demanda creciente de dejar votar a las bases o por lo menos a la fracción parlamentaria común, porque sus miembros saldrán elegidos, dependiendo de la atracción final del candidato de la coalición.

El resultado de este proceso bochornoso: Söder aceptó que fuese el presidio del hermano grande, la CDU, el que tomara la decisión final. Y Laschet se hizo con la mayoría en este gremio, aunque con más votos en contra de los que se podían esperar. En su portada del 17 de abril, el semanario Der Spiegel mostraba a los dos contrincantes con múltiples cicatrices en la cara, titulando por debajo: “Der Bruderkrieg – wie sich die Unión selbst zerlegt” (La guerra entre hermanos – cómo la Unión se derrumba por sus propios medios).

La carrera de Lashet contra Baerbock y Scholz

¿Quién es Armin Laschet, que ha demostrado ser un luchador dispuesto a todo? Nacido hace 60 años en Aquisgrán, donde sigue viviendo en un adosado, conoció a su mujer en el coro de la iglesia, estudió en Múnich y Bonn e hizo una carrera política más bien gris, tanto en el parlamento alemán como en el europeo. Hasta que contra todo pronóstico ganó en 2017 las elecciones en Renania del Norte Westfalia, desbancando a la socialdemócrata Hannelore Kraft. Su gestión durante la pandemia no ha sido ni buena ni mala, sus dotes retóricos son más bien pobres. Hasta ahora se le consideraba un político trabajador, poco dado a tomar decisiones arriesgadas, con valores cristianos muy arraigados y gran capacidad de diálogo y consensos. Desde ahora, sus adversarios le tendrán que tomar en serio, porque a pesar de que la gestión errática de la covid-19 por parte de Merkel y su gobierno de coalición está cosechando siempre más rechazo entre los alemanes, la CDU/CSU sigue liderando las encuestas de opinión con 28%, por delante de los Verdes con 20% y los socialdemócratas con 15%.

Estos dos partidos supieron elegir a sus candidatos a las elecciones generales con mucho sentido común y poco ruido. Los Verdes se presentan con Annalena Baerbock, de 40 años, porque Robert Habeck, copresidente del partido con un perfil más errático, se retiró sin pelear. Y los socialdemócratas apuestan por Olaf Scholz, el ministro de Finanzas en el gobierno de Merkel, con fama de aburrido, pero serio, trabajador y europeo convencido.

Esa última fama la comparte con sus contrincantes Laschet y Baerbock. Una suerte para Europa que quienquiera que gane las elecciones seguirá las pautas marcadas por Angela Merkel. El problema puede ser que ninguno de los tres candidatos va a poder afrontar los retos pendientes de la Unión Europea con el mismo conocimiento, respeto y poder que se ha labrado la canciller. Queda como consuelo que cuando Merkel ganó por primera vez las elecciones generales, tampoco tenía experiencia en cómo funciona Bruselas. Aprendió rápido. Y dejó su marca. Más le vale a su sucesor/a hacer lo mismo pronto. Porque Europa necesita de una Alemania que esté dispuesta a seguir liderando su proyecto de Unión. @mundiario

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