¿Qué ocurre en Kazajistán?: aumento de precios, manifestaciones y autoritarismo

Manifestaciones en Kazajistán. @ChalecosAmarill.
Manifestaciones en Kazajistán. @ChalecosAmarill.

El país asiático se ha visto afectado por masivas protestas en sus diversas ciudades por el aumento del combustible, sin embargo, la que sucede a fondo es más complicado.

¿Qué ocurre en Kazajistán?: aumento de precios, manifestaciones y autoritarismo

Desde el pasado domingo los medios se vienen haciendo eco de convulsas protestas en Kazajistán, un país del que apenas solemos oír y que es más reconocido por ser una de las mayores reservas de petróleo del mundo. El aumento en el precio del combustible es lo que ha desatado la furia de la sociedad ocasionando masivas protestas y dejando ya decenas de muertos tras un operativo para reestablecer el orden en Almaty, la principal ciudad del país.

La violencia ha escalado con rapidez ocasionando al menos, 12 bajas de parte de las fuerzas de seguridad, por lo que se piensa que el problema no solo es el precio del combustible, los manifestantes parecen estar hartos del gobierno autoritario que hay en el país.

La mayoría de las elecciones de esta nación las ganan siempre el partido gobernante y no existe una oposición que pueda hacerle frente, además, los gobernadores de las principales ciudades son elegidos a dedo por el presidente, dejando muy poco margen al electorado para decidir quién los dirigirá.

El presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokaev, solicitó ayuda a Rusia para poder hacer frente a las protestas con el argumento de que son obra de "bandas terroristas" entrenadas en el extranjero. Por su parte, el Kremlin respondió rápidamente que ayudaría afirmando que llevarán a cabo una "operación antiterrorista" con la que buscan "estabilizar" el país.

Una decisión explosiva

El gobierno kazajo tomó una decisión que terminó por empujar a personas hartas de un régimen totalitario. Sin aviso previo, aumentaron los precios del gas licuado de petróleo, el mismo que muchas personas utilizan para llenar sus vehículos y poder trasladarse de un lado a otro. Entonces la indignación empezó a propagarse por diversas ciudades del país hasta que estallaron los enfrentamientos contra las autoridades.

 

Las manifestaciones contra el precio de la gasolina se volvieron violentas cuando la policía empezó a utilizar gases lacrimógenos y granadas paralizantes contra las multitudes en un intento de represión que solo molestó aún más a los ciudadanos.

Para intentar aplacar las protestas, el gobierno declaró estado de emergencia en muchas partes de Kazajistán, pero los manifestantes se han mantenido en las calles y en diferentes lugares se ha reportado la caída del Internet.

Tokaev intentó responder dando de baja a todo su gabinete, achacando la culpa a sus acciones y bajando nuevamente el precio del combustible, según dijo "para asegurar la estabilidad en el país". Pero nada parece convencer a los manifestantes que exigen un cambio de gobierno lo antes posible, llegando incluso a prenderle fuego a la oficina del alcalde en Almaty.

La molestia de los manifestantes va dirigida contra el partido reinante, y no solo el actual presidente, también contra su predecesor y de quien se dice sigue teniendo poder e influencia en el país. Se trata de Nursultán Nazarbáyev, quien se encargó de dirigir el país desde 1991, cuando Kazajistán declaró su independencia de la Unión Soviética y fue elegido por mayoría de votos sin que hubiese un claro contendiente.

 

Antes de ese año, Nazarbáyev ya era primer ministro del país desde 1984. Luego de haber sido elegido en unas cuestionadas elecciones, el político mantuvo su retorica autoritaria y marcó gran parte de su gobierno con elementos del culto a la personalidad con una capital rebautizada con su propio nombre o estatuas de él por todo el país.

Dimitió en 2019 cuando el hartazgo de las personas pudo más tras una serie de protestas, sin embargo, nunca se apartó del poder. Tokaev fue designado prácticamente a dedo y fue elegido tras unos comicios anticipados también muy criticados por la falta de una oposición.

En el tiempo transcurrido desde la renuncia de Nazarbáyev, su sucesor no ha cambiado en nada las anteriores políticas donde los manifestantes se quejan de la baja calidad de vida, la falta de libertad cívica o reformas reales que puedan hacer un verdadero cambio en la nación.

Kasim-Yomart Tokaev, presidente de Kazajistán; y Nursultán Nazarbáyev, expresidente de Kazajistán. / RR SS.

Kasim-Yomart Tokaev, presidente de Kazajistán; y Nursultán Nazarbáyev, expresidente de Kazajistán. / RR SS.

Por ahora los manifestantes no parece que quieran abandonar las calles hasta que se cumplan sus exigencias como un gobierno renovado, elecciones directas locales, el regreso de la constitución de 1993, permitir que personas fuera del partido gobernante se postulen a puestos políticos o la no persecución a los activistas.

En el otro extremo, Tokaev ha dejado saber que actuará con fuerza tras solicitar la participación de los jefes de los Estados de la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva). Se trata de una alianza militar dirigida por Rusia, que ya ha manifestado su decisión de participar con el envío de tropas al lugar.

Hasta 2.500 militares de los aliados están en suelo kazajo, donde el propio presidente a dado la orden de disparar sin previo aviso. “Quien no se rinda, será destruido”, manifestó en una reciente alocución Kasim-Yomart Tokaev.  @mundiario

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