¿Qué invasión? Marruecos y sus escudos humanos

invasión:tuit Mónica García
Invasión. / Tuit de Mónica García
Marruecos tiene un gobierno con poca madurez, que tira piedras contra su economía y contra sus emigrantes a España y a Europa.
¿Qué invasión? Marruecos y sus escudos humanos

Personalmente me correspondió ocuparme de los problemas de Ceuta y Melilla cuando entre 1986 y 1987 el partido nacionalista Istiqlal, entonces incluso en el gobierno, con Abdelatif Filali (socio de Hassan II) como ministro de Asuntos Exteriores, recrudeció su ofensiva con la reclamación de Ceuta y Melilla, y con los intentos de movilización de la población de origen marroquí residente en estas ciudades desde hacía varias generaciones.

Y debo decir que en las múltiples negociaciones que tuvimos que desarrollar con Marruecos, nos encontramos enfrente a un gobierno con un alto nivel de madurez y con un claro sentido de Estado. Por desgracia hoy no se puede decir lo mismo.

Marruecos contra sus intereses económicos y contra sus emigrantes

Hoy Marruecos -lo está demostrando- tiene un gobierno con poca madurez que lanza iniciativas que de manera objetiva tira piedras contra el tejado de sus emigrantes a España y a Europa, y contra sus propias relaciones económicas: El principal socio comercial de Marruecos es la Unión Europea, que absorbió en 2019 el 66,7% de sus exportaciones y el 53,1% de sus importaciones. Casi la mitad de esas exportaciones (41%) fueron hacia España.

Un gobierno coherente mide muy bien el alcance de sus medidas, especialmente de las internacionales, y no se deja llevar por un berrinche motivado por un asunto prácticamente irrelevante. En el contexto internacional, el hecho de que España realice -a petición de Argelia- un acto humanitario, admitiendo la hospitalización del secretario general del Frente Polisario, enfermo de covid, y aquejado por otras dolencias severas, carece del relieve que quiere darle el gobierno marroquí. Sobre todo, si se contempla a la luz de las relaciones económicas y sociales con España.

Ya hemos citado las exportaciones de Marruecos a España, que suman casi el 30% del total de lo que exporta. Y si tenemos en cuenta que en 2020 había en España 904.046 inmigrantes marroquíes (casi 100.000 más que en 2019), y que en 2017 esos inmigrantes enviaban a Marruecos más de la cuarta parte de todas las remesas que el país recibía de sus emigrantes (casi 1.900 millones de euros enviados desde España), podremos considerar el nivel de insensatez de un gobierno que se deja llevar por un berrinche puntual y se lanza a la acción descabellada de utilizar a familias y a niños como escudos humanos contra un país que es algo más que vecino, y que está contribuyendo a sacarle las castañas del fuego a nivel económico y social.

Y ojo con el terrorismo

Y eso sin considerar el compromiso que tiene Marruecos con Europa y con España para el control de sus fronteras frente a la emigración irregular. Y algo quizá incluso más importante: los acuerdos de cooperación contra el terrorismo, que le permiten mantener su territorio a salvo de una lacra que lo convertiría en un país inseguro, y anegado por el integrismo islámico violento del que siempre ha querido y necesitado librarse.

La bochornosa iniciativa del gobierno marroquí de utilizar a familias y a niños desfavorecidos para simular una invasión, lo único que hace es afear su propia imagen, con varios miles de sus ciudadanos huyendo del país: se supone que huyendo de la miseria y del mal gobierno. Y, por otra parte, utilizarlos como una especie de escudo humano dice muy poco de la sensibilidad humanitaria del gobierno marroquí. Y dice menos si se leen los tuits de su ministro de Exteriores, vanagloriándose de estas lamentables fechorías.

Inventarse patrias falsas

Por parte de la derecha extremista española (que por desgracia no se circunscribe únicamente a Vox), y por parte de diversos medios de comunicación, se cae en el patetismo de llamar “invasión” a esa acción inhumana perpetrada por el gobierno marroquí. Los invasores: personas civiles, familias y niños, traídos en autobuses, quizá por un salario ridículo, quizá alimentando sus desesperadas esperanzas…

Y eso da para intentar montar una “patria” de parque de atracciones. Incurriendo por cierto en una contradicción mayúscula: el hecho de que el Istiqlal, partido nacionalista marroquí, que amenaza constantemente con la invasión de Ceuta y Melilla, haya enviado una carta a Pablo Casado, agradeciendo su apoyo, echa por tierra todo ese falso patriotismo, y demuestra cuánto de histrionismo y de demagogia de saldo hay en las dramatizaciones que escenifica la derecha, menos interesada en apoyar a España que en rentabilizar cualquier obstáculo o contratiempo para España en aras de arañar votos y de confundir a los españoles.

Nos hemos permitido usar la imagen del tuit de Mónica García (que le agradecemos) para ilustrar esa terrible y hasta miserable contradicción.

Respuesta serena

El gobierno español ha reaccionado con una serenidad adecuada para la ocasión, recordando a todos que tras esa iniciativa marroquí hay una tragedia humana, que sin embargo hay que afrontar circunstancialmente con la severidad que la ocasión merece y que los tratados con Marruecos respaldan. Y, sobre todo, recordando a Marruecos sus compromisos, sus obligaciones, y que sus relaciones con España no son solamente relaciones de buena vecindad, y que no son únicamente relaciones con España, sino también con Europa.

Y Bruselas ha corroborado esa posición, llamando a Marruecos al orden y al cumplimiento de sus compromisos. @mundiario

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