Puigdemont y los indultos a los independentistas

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Pedro Sánchez y Carles Puigdemont. / RR SS.

¿Los indultos que tiene preparado el Gobierno socialista para los independentistas catalanes son parte del plan de pago por la moción de censura y la investidura de Sánchez?

Puigdemont y los indultos a los independentistas

En este plan, programa -u hoja de ruta, como dicen ahora- para difuminar, ofuscar o nublar los delitos de sedición y malversación cometidos por el Gobierno y el Parlamento catalán, casi se vislumbra la preparación de la vuelta de Carles Puigdemont a España. Sería una vuelta no de tapadillo en el maletero de un coche como escapó de Cataluña ni tocado con un peluquín rubio al modo de Santiago Carrillo en su vuelta clandestina, sino al más puro estilo Tarradellas: con avión, escalerillas, alfombra, bienvenida oficial y la frase célebre: «Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!». Quizá suene a caricatura o exageración, pero el Gobierno está poniendo todos los medios para que esto llegue a ser así. Sería el último paso de esta carrera.

Es una carrera de resarcimientos a los independentistas catalanes que comenzó dándoles la oportunidad de echar al Gobierno que les aplicó el 155 por medio de una moción de censura y continuó con el acto ilegal la destitución del coronel Pérez de los Cobos, destitución mantenida en clara desobediencia a la sentencia del Tribunal Supremo. Le siguió la decisión de que los condenados pasasen a cumplir la pena en las prisiones bajo mando de la Generalitat, para vivir en un régimen de privilegio total.

Le siguen maniobras socialistas en Europa para conseguir que el fugado de la Justicia y parlamentario europeo Puigdemont pueda vivir con tranquilidad y buena remuneración. Para ello apoyan el informe de un parlamentario socialista letón con la tesis de que no se puede condenar a unos políticos por defender la independencia. Un informe que, hay que reconocer, lo ha descalificado sólo el ministerio de Exteriores de España. Pero esto, en un Gobierno tan contradictorio, no quiere decir nada.

Únicamente falta encontrar la oportunidad para modificar el Código Penal y rebajar la pena del delito de sedición o incluso eliminarlo. Una vez modificado o eliminado el delito, los tribunales europeos, tan dados a fallar contra España, tendrían los argumentos necesarios para dejar libre de todo cargo a Puigdemont. Además, ya no tendría sentido que estuviera en busca y captura en nuestro país. Solo le quedaría preparar el programa de vuelta a España pergeñado quizás por la marca del gran empresario audiovisual Jaume Roures.

Al mismo tiempo, se lograría proporcionarle una venganza contra el Tribunal Supremo, porque la sentencia tan rigurosamente dictada y un juicio público con todas las garantías, quedarían en nada, y esto sí que sería una gran satisfacción para los condenados, quienes, probablemente, jurarían apoyo eterno al equipo de Sánchez.

Tal programa todavía no se ha atrevido a ofrecerlo públicamente la vicepresidenta Carmen Calvo ni el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, guardianes de la legalidad gubernamental. Pero la parte podemita del Gobierno ya lo ha anunciado o pedido abiertamente por boca de Ione Belarra, ministra sustituta de Pablo Iglesias y sucesora en la secretaria general de Podemos. Lo veremos. @mundiario 

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