Purga a Leguina por sus opiniones y culto a la personalidad de Sánchez

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Leguina y el culto a la personalidad.
El culto a la personalidad no permite la menor crítica al dirigente infalible, por eso la ejecutiva del PSOE abre expediente de expulsión al veterano socialista Leguina.
Purga a Leguina por sus opiniones y culto a la personalidad de Sánchez

Aunque era evidente que por parte de sus turiferarios y seguidores devotos ya era objeto de este fenómeno, a Pedro Sánchez sólo le faltaba se consagrado por el culto a la personalidad como lo fueron Franco, Hitler, Stalin, Mao, Perón, Fidel Castro o actualmente Putin y otros. Es una evidencia más de en lo que se ha convertido el PSOE, desde que el citado lo gobierna. O sea, que hay que reconocerlo como líder indiscutible que siempre acierta.

Una de las características del culto a la personalidad no permite el pecado que acaba de cometer el veterano socialista Joaquín Leguina, y por ello se le abre expediente de expulsión. En ese culto no cabe la crítica al líder, menos si se hace pública y quien lo vulnera es sencillamente un traidor. El dirigente criticado se transfigura en el Estado o en la organización misma: criticar a Sánchez es criticar al PSOE en su conjunto, aunque, como en este caso, lo que se ha pedido es que el partido recupere sus principios, que el líder criticado cumpla lo que dice o sencillamente que se vuelva a la senda constitucional

Por otro lado, se entiende que como los problemas que padece el país no son consecuencia de la gestión de su dirigente, no se admite crítica alguna no ya a la persona, sino a la gestión misma. En su libro sobre Sánchez, Leguina recoge todas las cosas contradictorias que ha dicho a lo largo de su actual carrera política el doctor Sánchez, quien en la cumbre del cinismo dice que como lo enseñaron sus padres “siempre cumple su palabra” y se queda tan pancho. Este caso de cinismo esconde, según el psicólogo Gustav Bychowski una patología que se alimenta en la medida que una fiel parroquia acepta las contradicciones del dirigente cuando como en este caso, dice sin solución de continuidad una cosa y la contraria al tiempo, y hace lo contrario de lo que enfáticamente anuncia porque sabe que los suyos lo veneran siempre.

De la escuela rusa

Los rusos, que de esto del culto a la personalidad tienen más experiencia que nadie, define en su Diccionario Soviético de Filosofía que ese fenómeno consiste, entre otras cosas en la "ponderación excesiva de sus méritos reales, conversión del nombre de una personalidad histórica en un fetiche”. La historia no la escriben el conjunto de los pueblos, sino los hombres singulares que siempre aciertan. Y ese fenómeno, al contrario, no forma parte de la historia del socialismo español hasta que llega Sánchez y su parroquia, pues en el verdadero PSOE convivieron personalidades y dirigentes con diversas concepciones del socialismo, donde actualmente, de modo más retórico que real existen corrientes como la llamada “izquierda socialista”, lo cual supone que el resto no debe de ser izquierda, si es preciso ese matiz.

Pero de qué se acusa a Leguina: ¿acaso de escribir un libro donde compila datos reales y verificables de las cosas que Sánchez ha dicho y hecho? Los cargos del expediente a Leguina se concretan haber criticado a Pedro Sánchez durante la campaña electoral en la Comunidad de Madrid y apoyar en público a la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso. La ejecutiva federal advierte indicios en la conducta del expedientado en cometer actos que suponen "menoscabar el prestigio y la imagen pública de los órganos colegiados del partido y de sus miembros". Por lo visto, una personalidad pública como él que fue presidente de la comunidad autónoma de Madrid no tenía derecho cuestionar al candidato de su partido o a criticar el modo en que Sánchez conduce el partido mismo.

Ya indicamos aquí el otro día lo que dicen los estatutos del PSOE sobre la sanción que puede recaer sobre un militante que incurra en la vulneración del Código Ético o muestra una "mala conducta cívica o ética" o "expresa públicamente sus opiniones en términos irresponsables o con deslealtad al partido o a sus afiliados y afiliadas". Pero realmente lo que más se censura a Leguina ya no es tanto que cuestione la línea política actual del partido, o sea, que no cabe discrepar, sino que ha vulnerado, obviamente, lo que no deja de ser culto a la personalidad de Sánchez, pues por lo visto señalar sus contradicciones menoscaba el prestigio y la imagen pública del mismo que ha dado probadas muestras del poco valor de su propia palabra. @mundiario

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