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El PSOE sufre un ataque de nervios a dos semanas de las nuevas elecciones

El partido no solo rinde sus opciones de sumar una mayoría absoluta, sino que teme no llegar a los 123 obtenidos en abril.
El PSOE sufre un ataque de nervios a dos semanas de las nuevas elecciones
Pedro Sánchez, presidente de Gobierno. / Twitter
Pedro Sánchez, presidente de Gobierno. / Twitter

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

No ha llegado noviembre todavía y el PSOE ya empieza a sentir la presión de las elecciones. El partido sabe que llegar a 145 diputados es, hoy por hoy algo, quimérico y temen que la meta de llegar a los 130 se igualmente irreal, por lo que a estas alturas lo más posible y optimista sea conseguir los 123 de abril.. Por ello, Pedro Sánchez ha empezado la estrategia de cargar contra la oposición, usando la bala del bloqueo político y de responsabilizarles por la repetición electoral. El mandatario sabe bien que la estrategia de los demás partidos será todos contra él.

“Las otras fuerzas políticas consumen su tiempo en atacar al PSOE. Su proyecto no va más allá de las próximas dos semanas. Se centra en impedir que el PSOE gobierne. En ello estarán las tres derechas, los independentistas que no quieren un Gobierno fuerte y estable y una pretendida izquierda que une sus votos a derecha y ultraderecha”, explicó. El lema de los socialistas es Ahora, sí. El mensaje ya adorna la fachada de Ferraz. Es la continuación del escogido para la precampaña y que fue presentado el 30 de septiembre: Ahora Gobierno. Ahora España. De esta forma, el partido oficial espera transmitir el mensaje de que sí habrá Ejecutivo luego de lo acontecido tras las elecciones del pasado 28 de abril. El eslogan de la campaña de la celebración primaveral fue Haz que pase, que daba continuación al La España que quieres, de la precampaña.

El jefe del Gobierno insistió en que los demás partidos "no aspiran a gobernar" y que el suyo es el único proyecto solvente. "Ni tienen proyecto, equipos ni presencia en toda España, que necesita un Gobierno fuerte para superar la crisis de convivencia en Cataluña y un Gobierno progresista que haga frente a la amenaza de enfriamiento económico", apuntó. El discurso de Sánchez no pasó de los 11 minutos.

La campaña del gobernante iniciará en Sevilla, tal y como ya pasó a principios de año. El presidente en funciones escogioó Dos Hermanas para arrancar en las elecciones anteriores. La ciudad y su alcalde, Quico Tocano, han sido durante años los jefes de la oposición interna de Susana Díaz. El mitín del jueves será en Sevilla. Una elección con la que Sánchez reconoerá de nuevo la importancia de la provincia para su partido, la única de toda España en la que un mismo partido se ha impuesto siempre en las elecciones generales desde el reinicio de la democracia.

Su cierre de campaña será en Barcelona. Un mensaje del que nadie saldrá sin ser apercibido tras la reacción del independentismo en relación a la sentencia del procés. El viernes 8 de noviembre, el presidente también se presentará en Madrid. El cierre doble no es nada nuevo para la agrupación roja, pues en las generales de 2015 ya lo hizo tanto en la madrileña Fuenlabrada como en Barcelona misma.

Para este viernes se presentará en La Rioja y Navarra, en donde espera atar el último escaño para los suyos. El gran acto del sábado se celebrará en Valencia, donde el partido tendrá que enfrentarse a Más País, la noveda e impetuosa plataforma de Más País. El domingo descansará. Para el lunes participará en el debate de RTVE, que tendrá como gran novedad la participación de Vox.

Su agenda se llenará entre el 5 y el 7 de noviembre. Sánchez dará prioridad a las circunscripciones con un escaño en disputa. Estará entonces en Extremadura, Andalucí ay Asturias, justo antes del cierre en la capital y en Cataluña. El PSOE teme que sus votantes hayan perdido la motivación estos últimos meses, en especial el más ideologizado y por tanto el que más se decepcionó ante la falta de entendimiento con Unidas Podemos. Desde entonces, el partido libra su obsesión de no ser culpado por el bloque político, el cual han atribuido hasta el cansancio al PP y a Ciudadanos, que se negaron rotundamente a abstenerse para permitir la formación de Gobierno. @mundiario