El PSOE se queda varado y no sabe cómo proceder para romper con el PSC

Mitín de Miquel Iceta, líder del PSC.
Mitín de Miquel Iceta, líder del PSC.

La directiva del partido no tiene una idea clara de cómo proceder tras la rebelión de los catalanes pues su reglamento es muy ambiguo y las opiniones están divididas.

El PSOE se queda varado y no sabe cómo proceder para romper con el PSC

El PSC dejó claro en las semanas previas a la segunda votación de investidura que no tenía la más mínima intención de dar un paso al costado para permitir que Mariano Rajoy fuera investido como presidente. Cumplió su amenaza y ahora en Ferraz no saben exactamente qué hacer con ellos, con quienes ya de por sí mantenían una relación por demás tensa. La opinión más votada, principalmente de los líderes andaluces, extremeños y castellanos-manchegos es que los hermanos deben separarse y terminar la relación que les une desde 1978. Sin embargo, el reglamento no deja claro qué hacer en este tipo de casos, algo que ya se está volviendo habitual en todos los líos del PSOE.

En 1978 los partidos PSC-Reagrupament, el PSC-Congrés y la Federación Catalana del PSOE se agruparon en uno solo y dieron vida al PSC. Su vinculación con el PSOE se firmó en 11 párrafos que detallaban las condiciones y beneficios de la misma. 38 años después, el pacto de unión no se ha modificado en lo absoluto, por lo que el PSC desarrolla su agenda para Cataluña pero sigue manteniendo también su voz en los órganos federales del PSOE (congreso, Comité Federal y Ejecutiva).

Sin embargo, el protocolo no especifica cómo romper filas entre dos partidos que comparte hasta grupo parlamentario. La decisión del Consell Nacional ha llevado a algunos dirigentes importantes, como el portavoz de la gestora Mario Jiménez, a solicitar que se revise minuciosamente el protocolo. De acuerdo a los defensores de esa postura es inconcebible que los catalanes participen de la toma de una decisión y luego simplemente desobedecerla si no les gusta, tal y como pasó con la abstención.

Y así, mientras en Ferraz se debaten qué hacer, en Cataluña dejan la presión al Consell Nacional. Según los catalanes, la palabra de su consejo es la ley y si éste dice que haya divorcio, pues habrá divorcio. El partido se reúne el fin de semana para ratificar a Miquel Iceta como líder y, de paso, discutir sobre el tema y tal vez hechar una mano al PSOE para avisarles qué hacer.

Redacción incierta

En Ferraz la cosa es más compleja. Según algunos exegetas del documento, éste no necesita ser revisado por ningún tipo de congreso pues no se aprobó en uno. La última palabra, dicen algunos, recae en el Comité Federal, que deberá decidir si manda a los catalanes al exilio o no, aunque también deberían dar oportunidad a aquéllos de participar en la decisión.

Los cánones socialistas apenas si recogen información sobre los acuerdos de unión de ambas formaciones. "La articulación orgánica de los partidos políticos surgidos de los procesos de unidad socialista se regulará por lo establecido en los respectivos acuerdos aprobados por el Congreso correspondiente", reza el documento de la discordia. De eso se agarran los socialistas para presionar a que la decisión la tome un congreso ordinario en lugar del Comité Federal.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, sentarse a negociar tampoco emerge como una opción viable. Bien es sabido que la gestora cumple solo un papel interino, por lo que dialogar y llegar a un acuerdo con los catalanes sería salirse de sus límites. No obstante, algunos aseguran que la comisión está en lugar de la Ejecutiva y que, en ese plano, le corresponde hacer entrar en razón a quien sea necesario.

Javier Fernández y otras importances voces confían en que la separación no se consume. "Si en el futuro hay que revisarlo para optimizarlo, mejorarlo o modernizarlo, no me parece mal. Pero que sea para unir, no para romper", dijo Eduardo Madina. El tiempo todo lo cura, dicen por Ferraz.@hmorales_gt

 

 

 

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