Las propuestas políticas de Podemos recuerdan al flautista de Hamelin

Dirección de Podemos. / Facebook
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Ejerce un poder de persuasión tal que muchos no pueden resistirse. Su futuro va a estar condicionado al éxito o fracaso de las promesas hechas por sus colegas griegos de Syriza.

Las propuestas políticas de Podemos recuerdan al flautista de Hamelin
Las nuevas propuestas políticas que se han instalado en España con el nuevo movimiento que ha promovido el equipo Iglesias-Monedero-Errejón están provocando unas reacciones de atracción irresistible  para muchos sectores sociales más o menos insatisfechos con las políticas y actitudes de los dirigentes habituales.

Da la impresión de que ejercen un poder de persuasión tal que muchos no pueden resistirse. Pero el futuro de este movimiento va a  estar muy condicionado al éxito o fracaso de las promesas hechas por sus colegas griegos de Syriza. 

Por todo ello defiendo la tesis de que las fábulas y los mitos se han instalado en España estas nuevas propuestas del movimiento Podemos. Gentes cultas, negociantes, empresarios, estudiantes, profesores universitarios se sienten atraídos por esa extraña música que producen los nuevos flautistas de Hamelin. Les suena bien,  satisface sus deseos, llena sus aspiraciones, calma sus frustraciones, se hace eco de sus protestas y van tras ese sonido con el convencimiento de que llegarán a resolver todos sus problemas. Se dejar llevar como los niños de Hamelin hacia no saben dónde. Pero el final de la fábula es una cueva, el río o un acantilado, pocos finales acaban bien. 

También se puede asegurar que estos sectores se sienten atraídos por unos cantos de sirena irresistibles. Muchos son gentes bien pensantes, sinceramente convencidas de que todo lo que prometen esos cantos lo van a cumplir. Personas convencidas de que todo lo que suena en esas ofertas es la solución a los muchos problemas que los políticos convencionales no son capaces de resolver. Profesionales que han sufrido algún descalabro económico por incomprensión de la Administración sienten el irresistible sonido de la restauración de sus pérdidas o la compensación por sus duros quebraderos de cabeza. Es muy comprensible, pero el final de tan dulces sonidos de esos cantos de sirena suele acabar en los escollos de la costa.

Las fábulas y los mitos son reflejo de actitudes sociales que han sucedido en tiempos muy remotos -o algo más cercanos- y vuelven a repetirse en cada generación. También muchos libros históricos ponen de manifiesto que no hay nada nuevo bajo el sol: lo que ya sucedió volverá a suceder una vez y otra. Cuando las cosas van mal cualquier político que ofrezca soluciones radicales puede convertirse en el caudillo deseado por el pueblo.

Pero todo lo dicho no puede utilizarse de justificación para que los responsables y gobernantes españoles no modifiquen nada de sus políticas, de sus actitudes o de sus promesas. Los flautistas y las sirenas pueden servir de toque de atención. Una llamada que sirva para hacer un buen análisis, para revisar lo que se están haciendo mal y promover una nueva forma de estimular a la sociedad. Deben demostrar que los partidos políticos, esos que han hecho posible nuestra democracia, son capaces de reinventarse, de mostrar cercanía a la población que más sufre y darle soluciones.  Es cierto que tal planteamiento no es nada fácil. Ya Goebbels estaba convencido  de que siempre es mejor reforzar los prejuicios de la gente que cambiar su opinión.  Pero no por eso deben dejar de intentarlo.

Pero insisto, este movimiento es muy dependiente de lo que suceda en Grecia con en Gobierno de los hombres de Syriza. Si son capaces de dar todo lo que ofrecieron será un buen impulso para Podemos. Si no lo consiguen, cosa que de la que estoy convencido, será un freno para el nuevo movimiento español.

Las propuestas políticas de Podemos recuerdan al flautista de Hamelin
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