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¿Es la Sharía una regla que regula todos los órdenes de la vida?

La no integración de los musulmanes en los valores y reglas de la sociedad occidental es una bomba de relojería, a juicio de este autor, profesor de la Universidad de Vigo.

¿Es la Sharía una regla que regula todos los órdenes de la vida?
Portada de El Jueves.
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Fernando Ramos

Fernando Ramos

El autor, FERNANDO RAMOS, es columnista de MUNDIARIO. Es doctor en Derecho y en Ciencias de la Información. Es profesor titular de la Universidad de Vigo y periodista. Autor de 25 libros sobre temas de Derecho de la Comunicación, Protocolo y Comunicación institucional, es profesor invitado en diversas universidades de Europa y América. Está en posesión de diversos premios como periodista. El Ministerio de Defensa le otorgó la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco como historiador militar. @mundiario

La no integración de los musulmanes en los valores y reglas de la sociedad occidental es una bomba de relojería. Cuando cambie la masa crítica y sean mayoritarios ¿acaso no es lógico pensar que quieran imponer su propio sistema de valores. Y no es la Sharía una regla “óptimo iure”; es decir, ¿una regla que regula todos los órdenes de la vida?  Una regla a la que adapta su existencia todo buen musulmán y a la que debe someterse y respetar allí donde se halle.

El gran manipulador nazi y maestro de la propaganda, Joseph Goebbels, dejó dicho: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.”  Siempre me sobreviene el recuerdo de esta frase, cada vez que se lanza el recurso de la “islamofobia” contra aquellos que critican los contenidos inaceptables del Islam en una sociedad moderna, democrática, occidental y civil.

La técnica es vieja: consiste en retorcer los argumentos de modo que quienes simplemente defienden la cultura y los valores occidentales sean acusados, por exclusión, de rechazar la imposición de la Sharía o, por la vía de las excepciones, el que todos los ciudadanos, al margen de su religión cumplan las mismas reglas y estén sometidos a los mismos preceptos en una sociedad laica o no confesional. O sea, que en este sentido, todos somos algo islamófobos. Y no es así.

Actualmente en el mundo hay 1.600 millones de musulmanes, repartidos esencialmente entre 57 países donde se practica su religión. Pero el crecimiento de la población musulmana es exponencial. Según el informe al respecto de Pew Research Center, alcanzará los 2.200 en los próximos tres lustros. En Europa, crecerá un 30 por ciento y se pasará de 44 millones a 58 en 2030. Aumentará a un ritmo del 1,4 por ciento mientras que los no musulmanes lo harán al 0,6.

¿Cuál es el problema? Lo han advertido Küng, Sartori, Fucuyama y Huntington: “La no integración de los musulmanes en los valores y reglas de la sociedad occidental es una bomba de relojería”. Cuando cambie la masa crítica y sean mayoritarios ¿acaso no es lógico pensar que quieran imponer su propio sistema de valores. Y no es la Sharía una regla “óptimo iure”; es decir, ¿una regla que regula todos los órdenes de la vida?  Una regla a la que adapta su existencia todo buen musulmán y a la que debe someterse y respetar allí donde se halle.

¿Comentar y advertir esto es islamofobia?

Europa envejece

¿Y por qué nos preocupa esto? Porque Europa envejece de manera rápida y constante, mientras que la natalidad entre los musulmanes es muchísimo más alta que la media de cualquier país del viejo continente, incluida España. Por ello, un porcentaje importante de los nacidos en Europa son ya hijos de musulmanes. Y lo peor es que es evidente que el modelo del llamado “multiculturalismo” ha fracasado como previno Fucuyama y reconocen públicamente Angela Merkel o David Cameron. Y lo de la “Alianza de Civilizaciones” no es un asunto que ningún otro dirigente europeo se haya tomado nunca en serio salvo Turquía, pues entendieron que era un buen pasaporte para entrar en la Unión Europea.

Y en Turquía se está dando la vuelta al estado laico de Atartuk hacia un estado cada vez más confesional. La posible entrada de Turquía en la UE, si llega a producirse, colocará en Europa a un país que en 2030 se prevé que tenga 89 millones de musulmanes. Si se suman los 58 que ya vivirían en Europa llegaríamos 147 millones de seguidores de Mahoma en el continente. Si no se integran, como es evidente que no lo hacen, en los valores de la sociedad occidental, salvo en disfrute de las prestaciones del mundo moderno, ¿tiene razón Fucuyama en sus negros augurios?

El caso español

Según los datos más recientes de referencia,  contabilizados por las propias organizaciones musulmanas, en España hay actualmente 1.703.529 musulmanes, la mayoría de los cuales poseen nacionalidad marroquí -783.137 personas-, seguidos por los de nacionalidad española -525.842- entre los que cabe destacar la gran cantidad de musulmanes conversos que tuvo lugar a partir del final de los años 70 y hasta nuestros días y sus descendientes, melillenses y ceutíes y marroquíes nacionalizados y los descendientes de estos.

Andalucía es la segunda comunidad con mayor número de musulmanes con 266.421, por detrás de Cataluña que llega casi al medio millón (448.879), según el estudio demográfico de esta población elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE). Les siguen las comunidades de Madrid (249.643), Comunidad Valenciana (176.053) y Murcia (86.275). Por provincia destacan Barcelona, Madrid y Murcia y en porcentaje Ceuta y Melilla. El tercer grupo por importancia lo constituyen los pakistaníes -79.626-, que se concentran fundamentalmente en Cataluña, y por detrás de ellos están los senegaleses -63.491- y los argelinos -62.432-.

¿Hay alguna evidencia de que la mayoría de estas personas puedan considerarse plenamente integradas en la sociedad española lo mismo que otros ciudadanos extranjeros? ¿Somos islamófobos por señalarlo?

La obligada expansión

Pero vayamos a la propia doctrina: Como señala Bernard Lewis en su libro sobre el lenguaje político del Islam, “La palabra de Dios y el mensaje de Dios son para toda la Humanidad: es deber de todos los que lo han aceptado esforzarse sin descanso para convertir o al menos someter a los que no lo aceptan. Debe continuar hasta que el mundo entero haya aceptado la fe islámica o se haya sometido al poder del estado islámico”.

Un buen musulmán, aunque viva en Europa, interpreta la vida no por la ley civil común, sino que exige –y consigue como en España- excepciones singulares sobre el orden laboral, escolar, académico y de dieta- en función de los mandatos de su propia religión.

El Derecho islámico tiene cuatro fuentes: El Corán, los hadices, el ichmá y la quiyás, y el consejo de los sabios. En España, nuestro Derecho se basa en el sistema de fuentes determinado por la ley, costumbre y principios generales del derecho.

Los Hadices compilan lo dicho y hecho personalmente por Mahoma, los primeros califas y otros compañeros del profeta. Se recurre al Ichmá cuando no se encuentran referencias ni en el Corán ni en los hadices a la hora de dilucidar si una determinada acción es lícita o no. La tercera fuente del Derecho Islámico acude a la opinión de los eruditos (Muchtahidines) para determinar la correcta interpretación de las otras dos fuentes anteriores. De no hallar solución en las fuentes anteriores se recurre razonamiento analógico del Quiyás. Por ejemplo, para considerar malas las drogas se recurrió a considerarlas algo semejante el prohibido alcohol.

Para el Islam, para todo el Islam: la Humanidad se divide en dos partes: Los musulmanes son los miembros de la comunidad islámica, la umma, que posee el Dar al-Islam, la tierra del islamismo, donde rigen todos los edictos islámicos. Los no musulmanes son los harbi, la gente de Dar al-Harb, la llamada tierra de la guerra, a la cual pertenecen todos los países de los infieles que no se ha sometido al islamismo.

¿Recordar que esto Es así para todos los musulamanes sin excepción es ser “islamófobo”?

Pero vamos a las fuentes, vamos al Sagrado Corán:

Sura 9.5-6: "Matad allí donde los encontréis a quienes ponen a otros dioses junto a Dios."

Sura 8.39: "Decid a los infieles que, si abandonan su descreimiento, se les perdonará su pasado; ?pero, si reinciden en ello, sufrirán el destino de los antiguos? Luchad, pues, con ellos hasta que no haya más dimensión ni más religión que la de Dios."

Sura 2.256:"Pero aquellos que creen y que dejan su tierra para ir a combatir por la causa de Dios pueden esperar la misericordia divina. Y Dios es clemente y misericordioso."

Rehuir la batalla contra los no creyentes es un gravísimo pecado para un musulmán: quienes lo hagan arderán en el infierno;

Sura 8.15-16: "Creyentes, cuando os encontréis con no creyentes, preparaos para la batalla y no les volváis la espalda. (Quien esto haga) incurrirá en la ira de Dios y el infierno será su morada, en verdad na horrenda morada."

Sura 9.39: "Si no lucháis, Él os castigará severamente y pondrá a otros en vuestro lugar."

Quienes mueran luchando por la única religión verdadera, el islamismo, será generosamente recompensados en la vida futura:

Sura 4.74: "Que combatan por la causa de Dios quienes truecan la vida en este mundo por la que vendrá; pues a quien lucha en la senda de Dios, ya sea que muera o triunfe, le daremos una generosa recompensa."

¿Reproducir el sagrado Corán es ser un islamófobo?