Las campañas electorales abruman con promesas que no siempre se cumplen

Firmantes de los Pactos de la Moncloa.
Adolfo Suárez con líderes de su generación, al comienzo de la democracia.

Ante las elecciones generales de diciembre en España, los nuevos partidos son los más indicados para prometer porque hasta ahora no han tenido ocasión de desilusionar.

Las campañas electorales abruman con promesas que no siempre se cumplen

Ante las elecciones generales de diciembre en España, los nuevos partidos son los más indicados para prometer porque hasta ahora no han tenido ocasión de desilusionar.

En ninguno de los dos casos queda justificado un político, que no es otra cosa que una persona que aspira a ser funcionario del estado, comunidad o municipio, gracias al voto por el que el pueblo soberano le delega la función ejecutiva de su voluntad. Hasta ahora en España las ideologías estaban parcialmente cubierto con una derecha que engloba la extrema derecha librándonos de la pesadilla de muchos países europeos, moderando así las promesas a formas moderadas no radicales, también por una izquierda integrada en el sistema de libre mercado que ahora domina el mundo, y por una izquierda más radical! IU, con voluntad nacionalizadora pero dentro del sistema, mientras que los partidos nacionalistas, engordados por los apoyos que les fueron solicitando los diferentes gobiernos, los hay de derechas y de izquierdas.

Esto está cambiando. Por un lado está la aparición de una izquierda a la antigua usanza, de cariz revolucionario, que pretende cambiar el país y darle la vuelta, pero que se encontró con el hecho de que para hacer cosas hay que moderar el discurso porque  el poder lo dan los votos, y así comenzó su andadura en dirección a la izquierda y existente ocupando el mismo lugar de IU, con la que no logró un acuerdo estable. Podemos recuerda un poco aquello de OTAN no, que fue si. Otra novedad es la aparición de un partido de centro, Ciudadanos, lo que permitirá a quien lo desee poder votar en ese espacio que había dejado libre Adolfo Suárez, el de respeto al libre mercado pero progresista en lo social, que es como se presentan y que hasta ahora les está permitiendo un crecimiento continuo.

El PP después de cuatro años es el menos capacitado para prometer porque por los hechos la gente ya sabe si le interesa votarle o no. Probablemente su futuro se juegue en como termine la crisis de Cataluña. Si todo acaba mal, ellos serán culpables por haber dejado que la situación llegase a donde llegó, y si la resuelve con éxito recuperará algunos adeptos. Los demás todos quieren una regeneración democrática, la separación de poderes, la modificación de la ley electoral, listas abiertas, y un sin fin de mejoras sociales, pero el problema es la credibilidad. El que lo tiene más difícil es el PSOE porque ha tenido 16 años de gobierno para hacer los cambios que dice querer hacer pero que lejos de ponerlos en práctica, hizo algunas de las leyes que ahora quieren modificar. Es bueno rectificar pero la credibilidad está un niveles muy bajos. 

Los nuevos partidos son los más indicados para prometer porque hasta ahora no han tenido ocasión de desilusionar. El programa de doce puntos básicos de Podemos es muy atractivo en lo social pero con el problema de que de sus promesas no son realizables en su mayoría, y no me refiero por utópicas, porque soñar es lícito y, como dicen algunos de sus seguidores, tienen derecho a emprender el camino, sino porque un elevado número de transferencias están en manos de la UE y no se pueden cambiar desde ningún país miembro de forma aislada, otras porque requieren reformas constitucionales que exigen 3/5 de la Cámara lo que es difícil conseguir, y otras porque la normativa lo impide. Por ejemplo si queremos seguir el camino de las energías alternativas sin subvenciones que encarezcan el recibo de la luz, hemos de invertir en investigación para encontrar la forma de almacenar la energía eléctrica, porque las empresas necesitan beneficios y nacionalizarlas, además del coste de indemnizar a millones de accionistas de muchos países, algo hay inviable, si Francia nos vende su energía nuclear a mitad de precio la compraremos porque en Europa hay libre comercio. El programa de Ciudadanos hace mucho hincapié en lo que está en su mano cumplir, las decisiones políticas, y busca consensos para los temas de estado además de promesas económicas realistas y por lo tanto menos ilusionantes que la de los soñadores. Veremos si la sinceridad y el pragmatismo tiene sus recompensa.

Pronto comprobaremos el resultado pero volviendo  al principio, cuando se promete algo que no se puede cumplir o no está en manos del que promete, o nos miente o es un ignorante, ambos casos peligrosos en un político. Un  pueblo maduro, y el español lo es, siempre valorará al que no trata de engañarle con caramelos, al que dice la verdad y al que hace promesas que podrá cumplir, aunque sea más duro que soñar despierto.

Las campañas electorales abruman con promesas que no siempre se cumplen
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