Los cinco primeros días de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno

El Gobierno de Pedro Sánchez con el Rey Felipe VI. / La Vanguardia
El Gobierno de Pedro Sánchez con el Rey Felipe VI. / La Vanguardia

La prueba del algodón para un dirigente político cuando llega al poder no es decir lo que va a hacer, es hacerlo.

Los cinco primeros días de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno

Acaba de tomar posesión el nuevo ejecutivo de esta legislatura. Un gobierno que algunos, tras la moción de censura que acabó con la presidencia de Mariano Rajoy, decían que sería un ejecutivo sin futuro y que estaría basado en pactos “antinatura” que lo convertirían en un ejecutivo “Frankestein” conformado por partes inconexas entre sí como pago a esos supuestos pactos.

Pero el caso es que han pasado apenas 5 días desde la toma de posesión de Pedro Sánchez Pérez Castejón como presidente del Gobierno, y el nuevo presidente ha hecho algo más que decir lo que va a hacer. En realidad, no ha dicho lo que iba a hacer sino que lo ha ido haciendo. Porque cada uno de los pasos que ha ido dando son muestras palpables de un ideario político. Muestras de que no se trata de prometer, sino de hacer.

Ha demostrado su creencia en un estado aconfesional recalcando la laicidad del mismo en una promesa de su cargo, al igual que en las de sus ministras y ministros, sin biblia ni crucifijo.

Ha evidenciado que la igualdad es uno de los pilares del Partido Socialista, no solo creando un Ministerio  de Igualdad sino nombrando un gobierno compuesto por una mayoría de mujeres, 11 de 17, un 64,7% del  total, convirtiendo a España en el país con el ejecutivo con más mujeres del mundo y de la historia de Europa. Mujeres que además no entran en el ejecutivo por una cuestión de cuotas sino por su valía para el cargo.

Ha manifestado  su preocupación por la desigualdad y la pobreza creando un Alto Comisionado de lucha contra la pobreza  infantil, dependiente del propio presidente porque  según la Comisión Europea nuestro índice de pobreza en los menores de 17 años supera el 20%, muy por encima de la media de la OCDE.

Ha acreditado que cree en la pluralidad y la diversidad nombrando a un ejecutivo con distintos perfiles y procedencias no por su pertenencia al Partido Socialista sino por ser líderes y personas cualificadas en su profesión, con experiencia y con unos currículums de los que uno solo se labra a golpe de esfuerzo y no por convalidación.

Ha probado que está comprometido en la lucha contra el cambio climático y cree en la necesidad de cambiar los sistemas de producción hacia unos más respetuosos con el planeta creando un ministerio de Transición energética, aprovechándolo como una oportunidad económica y social.

Ha demostrado que quiere cambiar y transformar este país en un país mejor, más sostenible, diverso, educado, heterogéneo, preparado,  profesional, plural, feminista, moderno, europeísta, progresista al fin y al cabo, y lo ha hecho no diciendo lo que iba a hacer, sino empezando a hacerlo ya a través de estas  “pequeñas decisiones” que ha tomado en estos días. Y solo lleva cinco días como presidente.

Pero en cinco días ha corroborado que la política sirve para transformar la sociedad, y que para se produzca una transformación efectiva no solo hay que decir lo que se quiere hacer, hay que hacerlo. Porque el movimiento se demuestra andando. @mundiario 

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