La primera vez que España tuvo al mismo tiempo dos reyes Borbones

María Cristina jura la Constitución de 1876.

Carlos IV y Fernando VII, de triste recuerdo para la historia. Ambos traicionaron a la patria. Ambos sólo miraron por sus propios bastados intereses. Ambos se casaron con primas hermanas.

Carlos IV y Fernando VII, de triste recuerdo para la historia. Ambos traicionaron a la patria. Ambos sólo miraron por sus propios bastados intereses. Ambos se casaron con primas hermanas.

De lo que no se habla mucho es de la tendencia de los borbones a casarse entre primos hermanos. Felipe V se casó con su prima María Luisa Gabriela de Saboya. Luis I, con su prima María Luisa de Orleáns. Carlos IV, con su prima hermana María Luisa de Borbón-Parma. La reina, de la que se dijo era amante de Manuel Godoy, tuvo 24 embarazos y 14 hijos, de los que 7 llegaron a adultos.

Fernando VII es un caso excepcional, el rey felón se casó tres veces con sus tres de sus primas. Casó con su prima hermana María Antonia de Borbón, después con su prima carnal María Josefa de Sajonia y finalmente con su prima María Cristina de Bobón y Borbón, era muy “apasionada”, de la que tuvo a su hija Isabel II.

Isabel II, la frescachona, por decirlo suavemente, la casaron con su primo Francisco de Asís, a quien apodaban “la paquita”. La reina comentó, con un embajador ya en el destierro, ¿Qué piensas de un hombre que tiene sobre el cuerpo más puntillas que yo en la noche de bodas?. Tenía numerosos amantes, se dice que su hijo Alfonso XII era hijo del valenciano Enrique Puigmoltó.

Alfonso XII se casó con su prima María de las Mercedes de Borbón.

¿Dónde vas, Alfonso XII?

¿Dónde vas, triste de ti?

Voy en busca de Mercedes,

Que ayer tarde no la vi.

Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona (padre del rey Juan Carlos I de Borbón y Borbón) casó con su prima María de las Mercedes Borbón.

Volvamos atrás en el tiempo

En enero de 1793 a Luis XVI rey de Francia, le cortan la cabeza durante la Revolución Francesa de la “Liberté, Égalité, Fraternité”. El rey de España, Carlos IV, tal vez viendo la suya en peligro, envía tropas a Francia. Fueron derrotadas por los revolucionarios franceses, quienes inclusive se adentran en España. Pocos años después, en 1799 el corso Napoleón Bonaparte llega al poder en Francia y se alía contra el enemigo tradicional de ambos, Inglaterra, la pérfida Albión.

Mientras tanto en España, Manuel Godoy, un guardia, es protegido por el rey Carlos IV y su esposa, su prima la reina María Luisa. Godoy sucesivamente es nombrado Capitán General, Duque de Sueca y “Príncipe de la paz”, por llegar a un acuerdo con los franceses.

En 1800 el rey de España Carlos IV cede a Napoleón Bonaparte el inmenso territorio de “la Louisiana”, por el Tratado de San Ildefonso. En 1801 el 3º presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson  desea que el puerto de Nueva Orleáns pueda ser frecuentado por comerciantes y barcos estadounidenses y  puedan navegar por el Mississippi sin ser obstaculizados por españoles o franceses como hasta la fecha, por ello decide realizar una oferta de compra  a Napoleón Bonaparte por Nueva Orleáns y el  terreno costero de la Louisiana.

Haití había declarado su independencia y Francia no podía defender la Louisiana. Napoleón decide venderla en 1.803 para que los británicos tengan otro frente. La operación se realiza en 15 millones de dólares, 23 millones con el crédito, por 2,2 millones de kilómetros cuadrados, 530 mil acres.

Thomas Jefferson que solo quería el puerto y parte de la costa, se encontró un terreno similar a lo que era Estados Unidos, un terreno casi sin delimitar, dado que no existía un acuerdo sobre ello con España.

Un terreno en forma de gran cuña entre Estados Unidos y el territorio español, de este a oeste entre el Mississippi y las Montañas Rocosas y de norte a sur desde los grandes lagos hasta Nueva Orleáns.

Comprendía los actuales estados de Montana, Dakota del Norte, Minnesota, Wyoming, Dakota del Sur, Colorado, Nebraska, Iowa, Kansas, Missouri, Oklahoma, Arkansas y Louisiana.

Todo el territorio estaba poblado por tribus indias, los pocos blancos que lo habitaban estaban al sur alrededores de Nueva Orleáns, pero solamente vivían 50.000 blancos en toda la Louisiana.

Poco más tarde, en 1.807, el hijo de Carlos IV, Fernando, príncipe de Asturias, durante la “Conjura de Aranjuez” planea con sus allegados destituir a Godoy (Por pactar con Francia y su mala fama. Se le cree amante de la reina María Luisa) y destronar a su padre, el rey. Godoy resulta preso y el rey Carlos IV abdica en su hijo y heredero Fernando VII.

El emperador Napoleón Bonaparte no ve con buenos ojos esta solución para sus intereses y maniobra para lograr sus fines. Por el Tratado de Fontainebleau entran tropas francesas en España

Entonces comienzan unos hechos en la corona española que consideramos surrealistas. Primero Napoleón invita a los reyes a una entrevista en el  corte de España que se va prolongando y finalmente los recibe en Bayona (Francia) en 1808. Napoleón recibía cartas de la reina María Luisa, reconociendo a Godoy, al que protegía y pedía al emperador que le diese honores y protección. Carlos IV escribía también por sus intereses propios.

Fernando no se quedaba atrás, su petición era casarse con una hermana o prima de Napoleón, lo que hacía reír al emperador. La reina llegaba más allá  y pidió la muerte para su hijo Fernando por arrebatarle el trono a su padre.

Fernando VII es obligado por Napoleón a devolver la corona a Carlos IV. Napoleón Bonaparte solicita a Carlos IV que le ceda el trono de España, a cambio de asilo y 30 millones de reales anuales. Carlos IV acepta, pensando que no renuncia a nada ya que abdicó en su día.

Los españoles pensando que el rey Fernando está preso en Francia, se levantan en Madrid. Napoleón decide entonces para aplacar los ánimos, que  Fernando reconozca a Carlos IV como rey a cambio de un castillo y 4 millones de reales al año, cosa que Fernando VII acepta en mayo de 1.808, sin conocer que su padre había renunciado a favor de Napoleón. Carlos IV y su esposa son enviados primero a Marsella y luego a Roma donde mueren.

El emperador nombra rey de España a su hermano mayor José I (llamado aquí “Pepe Botella”). Fernando VII y su hermano Carlos Isidro fueron puestos en el castillo de Valençay, aunque gozaban de fiestas, caza y todo tipo de vida cortesana, hasta el final de la Guerra de Independencia.

En España, equivocadamente, consideraban que estaba prisionero y se le llamaba “el deseado”. Los franceses son derrotados y Fernando VII vuelve a España, es nombrado rey por las Cortes de Cádiz en 1814. Se puede decir que “sin haber pegado un palo al agua” se le cede el trono a Fernando, en bandeja de plata,  “Así se las ponían a Fernando VII”, escuchamos cuando uno deja una carambola dada en el billar.

El monarca Fernando VII de Borbón se convierte en un rey absolutista: suprime la Constitución de Cádiz de 1.812 (la famosa Pepa, “Viva la Pepa” se decía entonces). Cierra las universidades, se convierte en “el rey felón”, traicionero, vengativo, rencoroso, perseguidor de los liberales.

Ante esto se pronuncian los militares en 1820, “El trienio Liberal”, el rey acepta entonces la Constitución de Cádiz, pero maniobra en la sobra traicioneramente con las tropas francesas “Los cien mil hijos de San Luis” que intervienen en España para dar otra vez el poder absoluto en 1.823 al rey felón.

En 1821 México se declara independiente y España pierde los territorios de Texas, California, Nuevo México, Colorado, Arizona, Nevada, Utah y parte de Wyoming, Kansas y Oklahoma, es decir, desde el límite de la antigua Louisiana hasta el Pacífico.

Al infante Carlos, hermano de Fernando, no le gusta la política tomada entonces. Se acentúa con la abolición de la Ley Sálica, que impedía gobernar a las mujeres, es el germen del “Carlismo”. Fernando VII solo tiene un heredero legítimo: su hija Isabel. A la muerte de Fernando VII es nombrada reina Isabel II de Borbón, no hereda el trono su hermano Carlos, lo que provoca la I Guerra Carlista.

Menudo papelón el realizado por los dos reyes Borbones al mismo tiempo, ambos traidores a la patria, maniobrando, conspirando, uno contra el otro y contra los intereses de España.

Ahora España volverá a tener dos reyes Borbones
En los tiempos que corren, donde la soberanía reside en el pueblo (según la Constitución, artículo 1º punto 2) es insólito pensar que una alcaldía, una presidencia autonómica o un presidente del gobierno puedan ser heredados. La democracia no entiende que los diversos poderes sean hereditarios por derecho de sangre, no entiende como no se consulta al pueblo si quiere o no quiere un reinado hereditario en el siglo XXI.
El temor a una consulta, un referéndum (que seguramente hoy en día ganarían los que quieren un reinado) trae como consecuencia que sigue todavía sin resolverse la forma de estado que quieren los españoles.