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Primera derrota parlamentaria del Gobierno antes de constituir las cámaras

Lo sorprendente de esta derrota es que era totalmente evitable. Impostar ahora el discurso aludiendo al hipotético papel del frustrado Presidente en un Senado con otros objetivos, no es creíble. La candidatura a la Presidencia senatorial era innecesario anunciarla previamente.

Primera derrota parlamentaria del Gobierno antes de constituir las cámaras
Senado de España.
Senado de España.

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José Luis Méndez Romeu

José Luis Méndez Romeu

El autor, JOSÉ LUIS MÉNDEZ ROMEU, es licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO. Exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro del Gobierno de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España. @mundiario

El Gobierno ha encajado una primera derrota parlamentaria con el veto al catalán Iceta como senador autonómico y, en consecuencia, como posible Presidente del Senado. A diferencia de la candidatura a la Presidencia del Congreso, celosamente ocultada, la candidatura a la Presidencia senatorial era innecesario anunciarla previamente, pues los socialistas disponen de mayoría absoluta. Sin embargo se anunció y en la persona de un senador no electo por los ciudadanos, algo sin precedentes. Si hubiese concurrido en las listas de las elecciones generales no existiría el problema. Finalmente se anunció sin contar con quienes necesariamente debían de abstenerse para que fuese elegido. 

Impostar ahora el discurso aludiendo al hipotético papel del frustrado Presidente en un Senado con otros objetivos, no es creíble. El Senado, en cuarenta años, sólo ha demostrado su carácter secundario, casi superfluo. Su única función relevante es acoger a los políticos alejados de la primera línea, en una suerte de retiro dorado, generosamente retribuido y con una carga de trabajo cómoda. No fue posible cambiar ese diseño pese a los varios intentos habidos y no lo cambiaría ahora ningún Presidente, pues los problemas de diseño son estructurales.

Iceta sólo ha cosechado los votos favorables, además de su Grupo, de los diputados que representan la marca catalana de Podemos, que todavía ostenta la Alcaldía y con opciones de mantenerla. Una alianza que prefigura el Gobierno estatal pero que carece de consecuencias. En su momento ese mismo grupo expulsó a los socialistas del gobierno local barcelonés. La visión nacionalista siempre se impone a consideraciones más generales.

ERC ha votado en contra y parece que el Gobierno esperaba lo contrario. Desconocemos si posibles contactos reservados para negociar otros asuntos podían haber creado esa impresión. Lo cierto es que desde el momento del anuncio, ERC ha reaccionado con evidente malestar, al entender que estaban siendo menospreciados. Dicho de otra forma, no tenían ningún incentivo positivo para votar a favor una propuesta para la que no eran necesarios. El PSOE tiene más de un centenar de senadores de entre los que elegir un Presidente y si opta por uno que todavía no es senador, lo mínimo parecería ser negociarlo con quienes deben participar. Queda ahí una zona de sombra que no ha sido debidamente explicada.

ERC así se alinea de nuevo con Torra y Puigdemont, una constante histórica. Han ganado las últimas elecciones generales en Cataluña, triunfo simbólico más que real,  pues no se dirimía ningún Gobierno. La reválida del poder local será decisiva para determinar si realmente existe o no un escenario de cambio en el secesionismo. En cualquier caso los herederos de Convergencia seguirán en la Generalitat hasta las elecciones autonómicas, probablemente en otoño. La dependencia de ERC, con una base más rural, heredera del carlismo catalán, con respecto a los neoconvergentes, urbanos y principalmente asentados en Barcelona, ha sido una constante histórica. Cuando han podido desmarcarse, como en vísperas de la proclamación fallida de una república, hace casi dos años, no lo hicieron. Por el contrario encabezaron a los radicales que exigieron continuar hacia el abismo.

La derrota citada no afecta demasiado al Gobierno aunque le indica el nivel de la temperatura del paciente catalán. Estamos lejos de cualquier distensión y mientras no recaiga sentencia en el juicio que se celebra en el Tribunal Supremo, no habrá gestos conciliadores. Si tras la sentencia se convocan elecciones autonómicas, cualquier cambio estratégico de posición se demora a 2020. En esas condiciones es necesario negociar los Presupuestos de este año, abordar la financiación autonómica y recuperar un calendario de reformas. La etapa de los “viernes sociales”, remedo de “Los jueves, milagro” de Luis García Berlanga, da titulares pero no cambia la realidad demasiado. @mundiario