Pradas apunta a Mazón y reabre el debate sobre la gestión del 29-O
La tragedia del 29 de octubre de 2024 continúa irradiando tensión política más de un año después. Y ahora, con la primera gran entrevista televisiva concedida por Salomé Pradas, el relato de aquellas horas vuelve a sacudirse con un testimonio que apunta directamente a la cúspide del Gobierno valenciano de entonces.
La exconsejera de Emergencias, imputada por homicidio y lesiones imprudentes, decidió romper su silencio en el programa Salvados para ofrecer su versión sobre lo ocurrido, un relato que cuestiona frontalmente la actuación del expresident Carlos Mazón. Según afirma, él habría mentido públicamente sobre la información que recibió aquella tarde, especialmente en relación al polémico envío tardío del ES-Alert, el aviso masivo que llegó a los teléfonos móviles cuando la riada ya había segado la vida de más de un centenar de personas.
Un testimonio construido tras la dimisión de Mazón
Pradas reconoce que la salida de Mazón del Ejecutivo autonómico a principios de noviembre fue decisiva para atreverse a hablar. Hasta entonces, asegura, se había mantenido al margen para no interferir en la crisis institucional abierta tras la tragedia. Su versión sitúa al expresidente como un mandatario ausente, ilocalizable en los momentos en los que los responsables operativos alertaban del riesgo de colapso de la presa de Forata, que amenazaba a decenas de miles de personas.
La exconsejera describe una tarde marcada por la angustia y la sensación de vacío en la cadena de mando. “En el momento más crítico, cuando nos avisaron de que la presa podía ceder, yo necesitaba contactar con el presidente y no pude”, lamenta ante las cámaras. Su insistencia en que Mazón no estaba donde debía —en la sala del Cecopi— es uno de los ejes de su intervención.
Una de las afirmaciones más contundentes llega cuando acusa abiertamente al expresidente de haber mentido sobre el conocimiento previo del envío del ES-Alert. “No podía permitir que dijera que no le informé”, sostiene. Según su versión, le comunicó por teléfono a las 19:47 que se preparaba el envío del aviso ante el riesgo inminente de rotura de la presa.
Ese punto es clave en la investigación judicial que dirige la magistrada Nuria Ruiz Tobarra, quien mantiene a Pradas como imputada. El retraso en la alerta coincide con la franja más mortífera de la riada, y la discusión sobre quién tomó las decisiones —y por qué— es uno de los elementos más delicados del caso.
Pradas se desvincula de las decisiones técnicas y señala a mandos operativos
Durante la entrevista, la exconsejera adopta un tono emocional, reclamando empatía con las víctimas, pero al mismo tiempo descarga responsabilidades sobre los técnicos que dirigían las actuaciones. Cita al jefe operativo de la emergencia, José Manuel Basset, como uno de los protagonistas del debate que retrasó el envío del mensaje, pese a que —afirma— la mayoría de la sala defendía lanzarlo cuanto antes.
También insiste en que el primer borrador del aviso se redactó exclusivamente por la posible rotura de la presa de Forata, no por el desbordamiento del barranco del Poyo, cuya situación crítica —según ella— no fue trasladada por los organismos estatales competentes. Esa teoría de un “apagón informativo” ya ha sido rechazada por la jueza.
El momento que más remueve a Pradas es cuando recuerda que Mazón aseguró en el Congreso que quizá no contestó al teléfono porque llevaba el móvil guardado en una mochila. Ese comentario, afirma, le causó “gran dolor”, sobre todo pensando en las familias de las víctimas. Dice que necesitaba informarle de dos cosas esenciales: el riesgo de la presa y la decisión de activar el ES-Alert.
Su reconstrucción de los hechos insiste en un presidente distante, difícil de localizar y, en sus palabras, carente de la preocupación que exigía la magnitud del desastre.
El punto más polémico: la alerta que llegó demasiado tarde
Pradas sostiene que entre el debate técnico y los procedimientos de gestión, se perdió más de una hora crítica antes de que la alerta llegara a los móviles a las 20:11. Para entonces, casi 200 personas ya habían perdido la vida en los municipios afectados por el barranco del Poyo. Muchos de los supervivientes describen cómo el aviso sonó cuando estaban luchando por mantenerse a flote o encaramados a tejados y árboles.
La aparición de Pradas supone un nuevo revés para un Partido Popular valenciano que lleva semanas intentando dejar atrás la etapa Mazón. Sus principales dirigentes han evitado mencionarlo incluso en debates de investidura. Pero el relato de la exconsejera amenaza con prolongar la sombra sobre una gestión que continúa bajo escrutinio judicial y social.
A la espera de que avance la investigación, su testimonio añade más tensión a una tragedia que aún no ha cicatrizado y que sigue buscando respuestas sobre qué falló aquella fatídica tarde de octubre. @mundiario