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El PP y Ciudadanos establecen sus estrategias ante la irrupción política de Vox

La participación del partido ultra ha llevado a Pablo Casado y Albert Rivera ha darle un nuevo giro a su política para no perder más apoyos dentro de la derecha. 

El PP y Ciudadanos establecen sus estrategias ante la irrupción política de Vox
Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera, juntos en la concentración de Madrid. / Mundiario
Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera, juntos en la concentración de Madrid. / Mundiario

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Rodrigo Chillitupa Tantas

Rodrigo Chillitupa Tantas

El autor, RODRIGO CHILLITUPA TANTAS, escribe en MUNDIARIO. Es periodista peruano de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Trabajó como redactor en los periódicos Todo Sport, Nuevo Sol y el Grupo La República. Fue corresponsal en Lima de Segundo Enfoque de Argentina. Actualmente colabora con la revista CARETAS. @mundiario

La irrupción política de Vox ha provocado varios cambios dentro del Partido Popular y Ciudadanos. Si  bien ambas agrupaciones vieron con buenos ojos la participación de la organización ultra dentro del tablero político español, el hecho de que le pudiera restar apoyos dentro de la misma derecha ha llevado tanto al PP como a Cs a establecer algunas estrategias en pos de no poner en peligro su influencia política, mientras aún no se define la investidura del presidente en funciones, el socialista Pedro Sánchez, en España.

Por ejemplo, la relación entre el PP y Vox ha tenido altas y bajas. En sus inicios, los populares blanquearon a la formación de Santiago Abascal. “Se escucha a tanta gente hablar de Vox como un partido peligroso, pero Podemos ha defendido la historia criminal etarra, a la dictadura de Nicolás Maduro, proponía expropiaciones forzosas, decía que había que ir a la caza de los de derechas”, dijo Pablo Casado en diciembre pasado.

La declaración de Casado, en defensa de Vox, claramente se vería complementada con la alianza con el partido ultra para lograr la investidura del popular Juan Manuel Moreno en Andalucía. La organización de Santiago Abascal ofreció un listado de exigencias al PP para darles su apoyo. Allí se destaca, por ejemplo, la eliminación de las leyes de violencia de género y LGTBI. Sin embargo, sus propósitos no se llegaron a cumplir.

Sin embargo, la relación entre el PP y Vox se ha debilitado este martes. El partido de Abascal rechazó ocupar cualquier cargo en los gobiernos autonómicos y locales, como el Partido Popular había propuesto, y Ciudadanos, su socio preferente, se había negado rotundamente. Ahora el partido de Abascal ha anunciado que ejercerá un rol opositor. Aunque no especificaron si lo harán solo contra las iniciativas de naranjas y celestes o intentarán directamente minar el camino de aquéllos.  

Mientras la situación de torna incierta entre PP y Vox, la relación con Ciudadanos es otra. El partido liderado por Albert Rivera se siente incómodo con el partido ultra. De momento, ha preferido cuidarse de establecer acuerdos y alianzas en gobiernos autónomos. La decisión de Cs tiene que ver con la posición de su ejecutiva. A pesar de la ambigüedad, Ciudadanos no descarta una cooperación más abierta con Vox. No lo consideran como “ultra”, sino “conservador”. Sea lo que fuese, la novedosa defensa de Cs ha hecho que provoquen un malestar a su gran aliado en Europa: el presidente francés Emmanuel Macron. @mundiario