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El populismo de izquierda y derecha llega a Europa con el fin del comunismo

En el siglo XIX surgió el marxismo como la gran esperanza del proletariado cuando Carlos Marx explicó la relación entre trabajo y capital publicando el Manifiesto Comunista y El Capital. 

El populismo de izquierda y derecha llega a Europa con el fin del comunismo
Icónica imagen de la caída del Muro de Berlín.
Icónica imagen de la caída del Muro de Berlín.

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Raúl Saavedra

Raúl Saavedra

El autor, RAÚL SAAVEDRA, es colaborador de MUNDIARIO. Es ingeniero industrial por la ETSIIM. @mundiario

El análisis materialista que hizo de la historia y otras ideas que compartió con Engels sobre el origen de la familia y la propiedad privada encajaba bastante bien con el sentimiento de una clase oprimida por enfermedades y hambrunas, por eso en 1864 se forma la Primera Internacional donde colaboraron Marx, Engels y Bakunin y que habría de romperse pronto porque Marx creía que todo el poder y propiedades debían estar en manos de Estado mientras Bakunin veía en el Estado a un gran depredador y pretendía su abolición junto con el de la propiedad privada, aunque ambos coincidían en que el movimiento sería internacional o no sería, que el nacionalismo es incompatible con lo que formaría la izquierda, sea el comunismo que surge de las teorías de Marx o el anarquismo que surge de las de Bakunin. La que habría de dominar la mitad del mundo fue el comunismo para desgracia de los que lo sufrieron como veremos si bien el temor a la información que llegaba sobre los logros del socialismo real hicieron que todos los países capitalistas incrementaran fuertemente el gasto social haciéndolo mucho más humano.

El comunismo tiene su gran logro en la revolución de 1917 en Rusia con el caos de la I Guerra Mundial, y se extiende por medio mundo bajo la forma del leninismo (Lenin fue quien propuso una dictadura que según él duraría 25 años hasta que la gente comprendiera la verdad) o de sus variantes, el maoísmo de Mao Tse Tung en China. Después de la Segunda Guerra Mundial el comunismo Ruso se extiende por toda Europa Oriental, lo que se llamaría la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), mientras que el comunismo Chino se extiende a Vietnan, Corea y Laos. Otros focos también surgieron en África o América, principalmente en Cuba que fue el modelo de los universitarios de la época porque las noticias que llegaban era que en los países socialistas la enseñanza y la salud eran gratis e igual para todos y esta igualdad de oportunidades permitía que el hijo de un minero, por ejemplo, pudiese llegara ser Presidente de una nación. Fue la generación donde los universitarios tenían en su dormitorio el póster del Che Guevara, el héroe de la revolución cubana y hasta el Libro Rojo de Mao. 

Luego fueron llegando otras informaciones. Primero se supo que Stalin había dejado morir de hambre a 8 millones de personas o que en la Segunda Guerra sacrificó a 17 millones de civiles y se empezó a hablar de las purgas de Siberia. No habría espacio en un artículo para describir las purgas del comunismo en Ucrania, Polonia o China, pero si se debe conocer que Alexánder Soizhenitsyn publicó en plena Perestroika Archipiélago Gulag estimando en 66,7 millones las víctimas del régimen soviético aunque muchos historiadores lo bajan a 50 millones o incluso menos. En China la cosa fue dura porque la llamada revolución cultural permitía matar por tener un libro que no fuese el Libro Rojo de Mao o por ser demasiado culto. Los asesinatos allí rondan según las fuentes  entre los 50 millones de personas y los 65. Lo que si se puede hoy afirmar es que el comunismo mató unos 100 millones de personas, muy lejos del nazismo que fue la segunda causa de muerte violenta o cruel.

Hace ahora 30 años que el comunismo se derrumbó por si solo. Sin que nadie atacase o invadiera esos países fueron cayendo como fichas de dominó. Primero Polonia y luego el famoso Muro de Berlín y todos los demás. El sistema se reconocía como inviable, catastrófico para la economía y el estado del bienestar insostenible y superado por Occidente. Solo quedan hoy pequeños núcleos testimoniales con dictaduras feroces y la gran China que conserva el nombre de República Popular pero ejerce un capitalismo duro. Ya nadie duda en el mundo de que la forma más eficaz de crear riqueza es el mercado libre...

Conociendo la historia, viendo las consecuencias y la caída del comunismo como ideología utópica, todavía hay en España, que siempre se distingue por sus singularidades (fue el único país del mundo donde se implantó el anarquismo aunque solo fuera seis meses), quien pretende ser nacionalista y de izquierdas, un burdo engaño pero que tiene sus adeptos, o quien dice que es comunista (Pablo Iglesias) aunque en la variante del chavismo del que parece que ahora acaba de renegar porque ya existe el Partido Comunista de España en IU y dentro de Unidos Podemos. Como será este País que hasta hay quien quiere fundar otro partido comunista (Llamazares). Sin embargo no hace tanto que el PC era casi la mitad del voto en Italia o Portugal y con fuerte presencia en Francia mientras que ahora en toda Europa solo tienen diputados Alemania (7 de 96), Dinamarca (1), España (4 de 54), Finlandia (1), Grecia (4) y Portugal (1), es decir, que están desaparecidos porque aún disfrazados en parte como partidos populistas como sucede en Grecia o España, suman entre todos 18 diputados de 751.

No es pues la inexistente amenaza de la izquierda marxista la que hace surgir los movimientos de extrema derecha como ha sucedido en el pasado. Ahora las amenazas que señalan estos partidos es la inmigración ilegal a la que se relaciona con la delincuencia y la violencia, con las mafias, el fin de las tradiciones, y la ausencia de valores claros, pero sobre todo la ausencia de autoridad, del principio de autoridad, de la disciplina, cosas que una parte de la población considera necesarias en los colegios, la familia o las instituciones del estado, digamos que en la sociedad. Estos son los valores que han de asumir el centro, el centro derecha y el centro izquierda si quieren hacer un país moderno. En Francia el centro quiso hacerlo en solitario y los perdedores se echaron a la calle para pedir que se vaya quien ganó las elecciones, y en Andalucía ya pretenden rodear el Parlamento quienes perdieron también las elecciones para protestar ¿de qué? de que el pueblo haya votado a quien no les gusta. Así será difícil defender la democracia y frente a eso hay que unirse pero una vez que el pueblo decida quien quiere que lidere el cambio porque a Sánchez no lo ha elegido nadie sino que los votantes le concedieron 84 diputados bajo la promesa de no pactar con el independentismo. @mundiario

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