Los políticos catalanes engañaron a los ciudadanos para que se movilizasen a su favor

Los políticos catalanes durante el juicio del procés. / Imagen TV
Los políticos catalanes durante el juicio del procés. / Imagen TV
La sentencia del procés alega que los "fingidos líderes" del procés lanzaron "engañosos mensajes" a la ciudadanía para que se movilizaran y "presionar" así al Gobierno de Rajoy para negociar una consulta popular.
Los políticos catalanes engañaron a los ciudadanos para que se movilizasen a su favor

La sentencia que se dio a conocer en el día de ayer, lunes 14 de octubre, culpa a los nueve dirigentes del proceso soberanista catalán de sedición y malversación de fondos públicos, pero además, les señala como responsables de un gran fraude a los ciudadanos catalanes, quienes acabaron creyendo a sus políticos independentistas cuando éstos "sabían que un referéndum sin la más mínima garantía de legitimidad y tranparencia para la contabilización de us resultado nunca sería homologado", rezá pla sentencia.

Por tanto, la declaración unilateral de independencia fue "simbólica e ineficaz" y "no llegó a tener concreción práctica alguna". Pese al "despliegue retórico" de los "fingidos líderes" del 'procés y a sus "engañosos mensajes" a la ciudadanía, los condenados "eran conscientes" de la "absoluta insuficiencia" de sus actuaciones para imponer la secesión.

La sentencia, además, recoge un análisis más claro aún sobre la actitud engañosa de los políticos ya sentenciados:  "Eran conscientes de que la ruptura con el Estado exige algo más que la obstinada repetición de consignas dirigidas a una parte de la ciudadanía que confía ingenuamente en el liderazgo de sus representantes políticos y en su capacidad para conducirles a un nuevo Estado que solo existe en el imaginario de sus promotores".

Una quimera, pura fantasía. Así se pueden resumir estos años de despliegue retórico protagonizado por políticos independentistas catalanes que ha calado en las mentes de muchos ciudadanos catalanes - no la mayoría - y ha provocado un estado de ansiedad social por alcanzar un estatus que es, sencillamente, imposible de alcanzar. Estamos ,por tanto, ante una estafa. Estas conclusiones, que se desprenden de las 493 páginas de la resolución del Tribunal Supremo, vienen dadas por, entre otros testimonios, los de líderes catalanes como el expresidente Artur Mas, Marta Pascal o Neus Munté y otros muy próximos a los nacionalistas como el lendakari Íñigo Urkullu. Todos ellos coincidieron en que sólo se contemplaba "un escenario de diálogo", en que la voluntad era "llegar a un acuerdo con el Estado" y que Puigdemont "trató de evitar una declaración de independencia".

Quizá, una de las frases de la sentencia que más escocerá a los ciudadanos que han creído las mentiras de los procesados sea esta: "Todos los acusados ahora objeto de enjuiciamiento eran conscientes de la manifiesta inviabilidad jurídica de un referéndum de autodeterminación que se presentaba como la vía para la construcción de la República de Cataluña. (...) Eran conocedores de que lo que se ofrecía a la ciudadanía catalana como el ejercicio legítimo del 'derecho a decidir', no era sino el señuelo para una movilización que nunca desembocaría en la creación de un Estado soberano. Bajo el imaginario derecho de autodeterminación se agazapaba el deseo de los líderes políticos y asociativos de presionar al Gobierno de la Nación para la negociación de una consulta popular. Los ilusionados ciudadanos que creían que un resultado positivo del llamado referéndum de autodeterminación conduciría al ansiado horizonte de una república soberana, desconocían que el 'derecho a decidir' había mutado y se había convertido en un atípico 'derecho a presionar'. @mundiario

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