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La política migratoria de Marlaska genera las primeras fricciones en el Ejecutivo

El borrador de la futura ley de asilo, en el que se refleja un endurecimiento de los requisitos para conceder esta protección, tampoco ha gustado a los socios del PSOE en la coalición de Gobierno.
La política migratoria de Marlaska genera las primeras fricciones en el Ejecutivo
Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior. / Twitter
Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior. / Twitter

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Maira Perozo

Maira Perozo

La autora, MAIRA PEROZO, es periodista. Colabora en MUNDIARIO y tiene experiencia en el área política, pero también como asesora y moderadora de programas de televisión. @mundiario

El reforzamiento de las políticas migratorias de España, cuyo vocero principal es Fernando Grande-Marlaska ha generado las primeras fricciones entre miembros del Gobierno. En ese sentido, el partido Unidas Podemos no está dispuesto a aceptar que el Ejecutivo prime una política de seguridad frente a la garantía de los derechos humanos en materia migratoria. Marlaska ha defendido acciones polémicas como las deportaciones forzosas de potenciales refugiados a Mauritania, así como la sentencia que avala las devoluciones en caliente. Su despacho, trabaja actualmente en una futura ley de asilo que supondrá restricciones para los solicitantes. Y al respecto, desde Podemos han cargado hoy contra esas propuestas.

"Endurecer la ley contra las personas que vienen a trabajar a nuestro país huyendo del hambre o de la guerra o elogiar sentencias que avalan la violación de sus derechos humanos no solo es lo contrario que figura en el acuerdo de coalición, es además lo contrario de lo que desean la inmensa mayoría de los votantes del PSOE y de Unidas Podemos", sostienen fuentes de El País, que ha sido la posición del grupo parlamentario Unidas Podemos,  al exigir explicaciones al despacho del Interior.

El ministro Grande-Marlaska se manifestó este lunes y por primera vez, acerca de la sentencia de Estrasburgo, esa que avaló las devoluciones en caliente, y mantuvo que el fallo manifiesta que "la violencia es un límite al ejercicio de los derechos fundamentales" en relación a la supuesta violencia utilizada por los inmigrantes para saltar las vallas de Ceuta y Melilla. Marlaska, sin embargo, no aclaró si el Ejecutivo mantendrá la práctica de las devoluciones en caliente.

 Ahora bien, el borrador de la futura ley de asilo, y en el que se refleja un endurecimiento de los requisitos para conceder esta protección, tampoco ha gustado a los socios del PSOE en la coalición de Gobierno. "La línea de reforma de la ley que plantea Interior es errónea", critica el eurodiputado de En Comú Podem, Ernest Urtasun. "Se pretende endurecer las condiciones de acceso al asilo cuando España ya tiene hoy uno de los índices más bajos de protección. No se plantea nada sobre las políticas de acogida con refuerzo de la atención e inclusión de las personas refugiadas. Parece más una ley de fronteras que una ley de asilo", considera Urtasun.

Sin duda, el tema migratorio se ha convertido en una fuente de conflicto en el seno del Gobierno, que hasta ahora no había mostrado la menor fisura. El pasado viernes se celebró una tensa reunión en La Moncloa, presidida por Pedro Sánchez, a la que asistieron los vicepresidentes Carmen Calvo y Pablo Iglesias, Grande-Marlaska, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, el de Justicia, Juan Carlos Campo, la de Igualdad, Irene Montero, y el de Transportes, José Luis Ábalos. En esa reunión, convocada para debatir las futuras acciones en materia migratoria, se habló también sobre la sentencia de las devoluciones en caliente. Dos fuentes conocedoras del encuentro aseguran que Marlaska fue quien mantuvo las posiciones más duras, y que eso generó discrepancias con los representantes de Podemos. @mundiario