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Podemos, asunto de máxima gravedad

Pablo Iglesias esconde la grave crisis de Podemos con una apresurada presentación de la candidatura a la Asamblea de Madrid.

 

Podemos, asunto de máxima gravedad
Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, de Podemos. / RR SS
Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, de Podemos. / RR SS

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Milagros Lara Coira

Milagros Lara Coira

Licenciada en Geografía e Historia, especialidad Biblioteconomía y Archivística, por la USC. Miembro de la Asociación de Comunicación Política de España (ACOP). Postgrado en gestión de información y community management por Asociación Española de Responsables de Comunidades Online y Social Media. Ha trabajado en medios digitales y en departamentos de comunicación y ahora ejerce como consultora y es colaboradora de MUNDIARIO.

Admiro a Pablo Iglesias por su habilidad para modificar selectivamente el foco de la noticia y que todos centremos la atención en un nuevo asunto. Lo ha vuelto a hacer. Apenas unas horas se ha hablado del cisma en Podemos. Lo que empezó como  “un asunto de la máxima gravedad”, dio paso a un silencio tenso y a otro conejo que sale de la chistera. Se convoca apresuradamente una rueda de prensa para escenificar la unidad del partido presentando la candidatura a la Asamblea de Madrid. No se conocen las personas que integrarán la lista, solo dos nombres, pero eso son detalles sin importancia. Lo primordial para Iglesias es que se deje de hablar de las luchas intestinas de Podemos. Ganar tiempo para volver a situar el punto de mira en Cristina Cifuentes y la moción de censura.

Las aguas andan revueltas y el liderazgo de Pablo Iglesias está cuestionado. Al contrario de lo que simulaban, las disputas internas no cesaron con Vistalegre 2. La imagen de unión que se esforzaban en transmitir ha quedado en entredicho con la filtración, real o fingida, de la propuesta de acuerdo entre Carolina Bescansa e Íñigo Errejón para asaltar el poder. En el peor de los escenarios posibles, cuando habían logrado el apoyo de los socialistas para la moción de censura contra Cifuentes y Ciudadanos parece inclinarse hacia ellos. En el momento en el que el  Partido Popular se tambalea en la comunidad madrileña y tiene  varios frentes abiertos, el fractura interna lo ensombrece todo.

Podemos se resquebraja pero el líder se impone una vez más. Errejón, también una vez más, recula, y ofrece la cabeza de Carolina Bescansa. Matar al padre al estilo contemporáneo. La incómoda fundadora es ahora repudiada. Sobran los motivos para desconfiar de Íñigo. Ha traicionado a dos personas en veinticuatro horas pero Pablo Iglesias, haciendo suyo el aforismo de Sun Tzu “mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca”, lo designa como cabeza de lista y lo inmoviliza con Ramón Espinar.

La rueda de prensa de ayer solapó el asunto esencial, la existencia de una corriente tan discrepante con la cúpula que intenta alcanzar el control del partido derrocando a Pablo Iglesias. Así lo admitió la dirección de Podemos al calificar el hecho como “asunto de la máxima gravedad”. Sin embargo se impone el silencio y en una huida hacia adelante se improvisa la presentación de una candidatura con la que se pretende disputar la comunidad al Partido Popular. La inevitable pregunta sobre el documento de la díscola politóloga en el que se evidencia su complicidad con Errejón, se saldó con un cortante “no es a lo que hoy venimos aquí que es a presentar la candidatura”. El famoso “no toca” de los Populares dicho a la violeta.

Pablo Iglesias lo ha vuelto a conseguir. Impone una agenda mediática para evitar que se continúe hablando de la división de su partido. La realidad es que Podemos se rompe ante la incapacidad de Iglesias para disciplinar a los suyos pero de lo que se habla es de quién formará parte de esa lista prematura. Consciente de que debe seguir echando tierra al asunto principal, la división interna, Iglesias hoy nos ha servido un plato especialmente suculento para matar el hambre de noticias: el nombre de Tania Sánchez. Esto promete. @mundiario