Los persistentes errores de estrategia de la derecha española

Santiago Abascal y Pablo Casado. / Mundiario
Santiago Abascal y Pablo Casado. / Mundiario

La desaparición de UPyD deja varias lecciones claras, que no supieron aprender ni Ciudadanos ni el PP.

Los persistentes errores de estrategia de la derecha española

La volatilidad ideológica premia sólo a muy corto plazo.- Rosa Díez provenía del PSOE, se agarró al nacionalismo español de una forma que sólo estaba presente en la derecha más rancia, y acabó cercana al PP. Igualmente, el primer Ciudadanos coqueteó con la ultraderecha, luego se llamó centro progresista, se coaligó con Vox, quiso reemplazar al PP y acabó ahora como satélite suyo, que si suman o no suman.

Los partidos sometidos a liderazgos excesivos no piensan con claridad.- El error de Rosa Díez fue monumental cuando dijo que no a la coalición-fusión con Ciudadanos, en un momento en el que todavía podía ser una unión entre iguales. Después Ciudadanos se comió su espacio político entero. Pero igualmente el empeño de Rivera en ser él el líder de la derecha español le llevó a minusvalorar a uno de los partidos con más estructura de Europa, el PP, que se lo está comiendo. Arrimadas tiene un difícil reto para evitar esto.

No se puede ir de centrista y competir con la ultraderecha.- UPyD asumió en extremo el nacionalismo (español). Como ejemplo, recuerdo que Rosa Díez vino a Galicia un Día de las Letras Gallegas y criticó esta celebración, algo que nadie en el espectro político gallego cuestiona. Así, UPyD dejó al PP como un partido más sensatamente flexible y sensible a la diversidad española, y se hizo comparable al Vox actual. Lo mismo le pasó a Ciudadanos. Como eso les dio un puñado de votos nacionalistas españoles, lo usaron como bastión electoral, sin darse cuenta de que por ahí era muy fácil tocar un techo electoral y entrar en crisis interna como partido, como así ocurrió.

El mismo error lo comete el PP cuando quiere ir de moderado y liberal, pero compite con Vox.- Al pugnar por los mismos votos que Vox, el PP legitima a Vox, y favorece que la gente vote al original, en vez de a la copia del PP. Es cierto que en el debate de la moción de censura propuesta por Vox Casado intentó una ruptura táctica. Pero el cargo institucional más importante que tiene el PP ahora, Isabel Díaz-Ayuso, claramente usa un argumentario de ultraderecha. Quizás eso arrastre un puñado de votos para mantener la coalición y gobernar Madrid. Pero creo imposible llegar a la Moncloa con ese discurso (¡o así lo espero!).

Y así esta Pablo Casado, que no tienen una mejora importante en las encuestas ni con un cerco al gobierno ("ilegítimo", “anticonstitucional”, “comunista”, “proetarra”, "no hay nada que negociar con Podemos", "no se renueva el CGPJ", ...), durante una pandemia llena de muertos y errores. En suma, Rosa Díez, Albert Rivera y Pablo Casado, repitiendo exactamente los mismos errores.

Por supuesto, algunos de los errores que he achacado arriba a la derecha se pueden ver también en la izquierda. Sin embargo, el resultado es distinto. Ante los errores de la derecha, Santiago Abascal sonríe cómodo en un sofá, comiendo palomitas, y dejando que hagan. Vox sabe que, una vez que lo han legitimado, ahora es necesario para que la derecha alcance cuotas de poder. @mundiario

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