El Gobierno y el PP parece que sólo quieren medios de comunicación afines

Mariano Rajoy vía plasma.
Una imagen muy reveladora del estado del periodismo en España.

Resulta que para el Gobierno de Mariano Rajoy y el Partido Popular, los periodistas y los informadores en general seríamos unos “elementos extraños”. Así nos han calificado.

El Gobierno y el PP parece que sólo quieren medios de comunicación afines

No quieren vernos presentes en los actos o actuaciones donde sus dirigentes o portavoces quieren seguir mintiendo y engañando a la opinión pública. Los periodistas somos “el enemigo” a silenciar y a derribar, tal y como hemos venido constatando en estos últimos días.

Tanto en el Parlamento como en los Tribunales de Justicia hemos visto como, desde el señor presidente del gobierno a sus ministros, han venido falseando sus propios datos y mentido. El señor Rajoy ha afirmado en una entrevista, muy serio y sin mover un músculo, que en su partido no hay ni ha habido nunca Caja B, pese a que el auto de un juez indica lo contrario. Y yo me pregunto, ¿es que el señor Bárcenas no era el manejaba los dineros del partido que dirige? ¿Cómo se puede ser tan cínico ante las evidencias?

Bueno, en realidad somos unos ingenuos, porque nadie, en su sano juicio, puede esperar que el presidente del Gobierno se inculpe a él  mismo y a su partido de semejante canallada. Los españoles tenemos la obligación de ser tontos, por orden de la superioridad.

¿Y el caso del  señor Montoro, el ministro de Hacienda, que ha conseguido que su ministerio se convierta en una institución bajo sospecha? Merced a los casos “Noos” y Cemex se han creado dos clase de Agencias Tributarias: una para los ricos y poderosos y otra para los que se olvidan de consignar 100 euros y se les hace una inspección, con sanción incluida, claro está. Y Montoro se queda tan fresco y amenaza, después de hacerlo, entre otros,  a los actores, futbolistas y partidos políticos, también a los informadores y a las empresas periodísticas, a las que acusa de no estar al día en sus obligaciones tributarias. Demencial. Es claro que si el señor Montoro tiene datos fehacientes y no actúa, es que está prevaricando.

Permítame el lector que parafrasee al propio ministro de Hacienda: ¿Piensa este señor que los españoles somos gilipollas? Quizás los mercados no lo sean, como él dice, pero los ciudadanos de este país, tampoco. Además, creo que los mercados no votan… ¿o sí…?

¿Sólo quieren medios de comunicación afines?

¿Se imaginan ustedes, estimados lectores, a políticos serios europeos o estadounidenses, ante nuevos hechos de trascendencia política, negándose a hacer declaraciones ante la prensa? ¿Se imaginan que fuese el propio Gobierno, a través de la Secretaría de Estado de Comunicación, quien eligiese a los dos únicos periodistas o medios de comunicación que formulasen la pregunta pertinente en una comparecencia del presidente del gobierno?

Está claro que los periodistas de un país serio jamás lo permitirían. Todos ellos se plantarían y continuaría insistiendo en preguntar acerca del tema de interés y, si el político de turno se siguiese negando a contestar, el escándalo sería mayúsculo. De ocasionar la dimisión o el cese del político implicado. Pero aquí no pasa nada. La secretaria de Estado de Comunicación, que dice ser periodista, sigue en su cargo.

Insisto: aquí, en España, no pasa nada, no se dimite. Los periodistas “tragamos” todo, seguimos asistiendo a conferencias de prensa en “plasma”, donde no se admiten preguntas,  y no hacemos un plante ante tamaño disparate. Si no me equivoco, dicen que vivimos en un estado de derecho, donde la libertad de información se encuentra consagrada por la Constitución. Pero seguimos haciéndoles el juego a quienes, merced a su mayoría absoluta parlamentaria, se creen legitimados para seguir aferrados a sus sillones, practicando técnicas de propaganda casi gobbelianas. Mentiras repetidas de continuo y censura encubierta.

Es muy posible que muchos “periodistas de cabecera” del partido del gobierno se estén frotando las manos, ante la censura previa que se avecina. Podrán opinar a sus anchas, sin oposición alguna. El paradigma de dichos periodistas, un conocido director de un medio de comunicación impreso, que está presente en todas las tertulias televisivas habidas y por haber, y que reparte carnets de “izquierdista radical” atroche y moche, ya no tendrá que hacerlo. Se demostrara que es él y solo él quien está en posesión de La Razón absoluta.

Se precisa un cursillo urgente de portavoces

De todas maneras, opino que quien designó en el Partido Popular a sus portavoces es un infiltrado del adversario; que digo del adversario, ¡del enemigo!

En estas últimas jornadas hemos oído, con estupor el mantenimiento de los torpes ataques verbales del diputado Rafael Hernando, dirigidos a las familias de las víctimas que buscan a sus muertos en las cunetas, desaparecidos a consecuencia de la guerra civil. Ni una palabra de disculpa. Este señor, portavoz adjunto en el Congreso de los Diputados, en cuanto se le acerca un periodista, adopta una actitud de perdonavidas, de voz impostada, que más pareciera un chulo de barra de club de golf o náutico, con un inmenso desprecio hacia el resto de los mortales que no piensan como él, semejan de sainete barato. Una broma de mal gusto.

El señor nunca hubiese superado las pruebas de aptitud de un cursillo de portavoces, impartido por profesionales serios de la comunicación. Dudo de la  de la competencia de los comunicadores, al servicio del Gobierno o del Partido Popular, que permitan tales actitudes. Estos errores garrafales de los políticos, que creen únicamente en “su” verdad, no debieran producirse. Tendrían que reciclarse, pero creo que es misión imposible. Es mejor acabar con los medios no afines. Bienvenidos a la Propaganda.

El Gobierno y el PP parece que sólo quieren medios de comunicación afines
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