Pedro Sánchez se queda solo en el Congreso en su defensa del giro en el Sáhara

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece en el Congreso. Pool Congreso
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece en el Congreso. / Pool Congreso
El presidente del Gobierno ha pedido que se valore la “complejidad” de la relación con Marruecos ante la crítica unánime de todos los grupos parlamentarios. 
Pedro Sánchez se queda solo en el Congreso en su defensa del giro en el Sáhara

Pedro Sánchez se queda solo en su postura sobre el Sáhara: solo el PSOE apoya en el Congreso el giro de España en la crisis estratégica que Marruecos mantiene abierta desde hace 46 años con el territorio del Sáhara Occidental. El jefe del Ejecutivo ha pedido este miércoles, en su primera gran explicación en el Congreso, que se valore la “complejidad” de la relación con Rabat ante la crítica unánime de todos los grupos parlamentarios.

El líder socialista ha iniciado su discurso calificando el cambio de postura de su Gobierno como “un paso más en el camino que se inició hace 14 años” para encontrar una salida de “política real” a un “conflicto enquistado” en su excolonia. Así, Sánchez ha enmarcado el viraje de España, que ahora considera el plan autonomista de Marruecos la solución “más seria, realista y creíble”, en una alineación con los socios internacionales y la Unión Europea. “Un asunto de Estado que exige políticas de Estado”, ha subrayado, tras destacar que el país africano es “un socio estratégico e indispensable”.

nueva etapa y hoja de ruta

El presidente del Gobierno ha desglosado por párrafos e intenciones la carta que envió el 14 de marzo al rey de Marruecos, Mohamed VI, con la intención de abrir una “nueva etapa y hoja de ruta” en sus relaciones y que, según ha dicho, persigue dos objetivos: defender los intereses de España y enmarcar esa estrategia en las coordenadas de la UE y de Naciones Unidas.

Sánchez además ha dejado claro que su Gobierno se ha decantado por aprovechar lo que ha tildado de “ventana de oportunidad” para que España pase a ser “un actor activo y no pasivo” en el eterno conflicto del Sáhara. En ese sentido, el jefe del Ejecutivo ha recordado que hace dos años que la ONU no lograba nombrar un enviado especial de Naciones Unidas para el Sáhara y que las partes habían rechazado en ese tiempo 13 candidatos (11 por culpa de Marruecos). Ahora han asumido el papel de neutralidad que podría jugar el nuevo encargado: el diplomático italo-sueco Staffan de Mistura.

Rechazo en el Congreso

Las explicaciones de Pedro Sánchez, sin embargo, han chocado de frente con el rechazo de la oposición y especialmente de sus socios del Gobierno o aliados habituales como ERC, PNV, EH Bildu o BNG.

“Seamos claros. Aquí había dos posiciones sobre el Sáhara: la que había antes y la que hay ahora. Usted ha cambiado. El Gobierno ha cambiado, eso no lo puede negar”, ha reprochado al presidente el portavoz de Podemos, Pablo Echenique.  “Señor presidente, ¿Por qué usted defiende el derecho a existir de un pueblo como el ucraniano y no del saharaui? ¿Por qué para el Gobierno merecen más derechos los ucranianos que los saharauis?”, ha añadido, por su parte, el portavoz republicano, Gabriel Rufián. “Lo único que estamos haciendo desde el Gobierno, en Ucrania y en el Sáhara, es defender la legalidad internacional”.

La coordinadora nacional y portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, ha condenado que en su intento por apañar una crisis con Marruecos, Sánchez haya abierto otros conflictos, como la división en el Parlamento español o el distanciamiento con Argelia en un momento crítico del contexto internacional por la guerra en Ucrania. Y ha considerado una “chapuza”, “una falta de respeto a la Cámara” y “humillante” que fuese el Reino de Marruecos el que filtrase la carta que el presidente envió a Mohamed VI.

El portavoz de Vox, Santiago Abascal, ha criticado la postura unilateral de Sánchez “a su cuenta y riesgo” y calificado la carta del presidente “como un puñetero insulto”, “un desatino” y “una afrenta para España”.

El rechazo al cambio de la política de Estado tradicional sobre el Sáhara sin contar con los representantes de la soberanía nacional en el Congreso ha sido secundado por los portavoces del BNG, Néstor Rego; de la CUP, Albert Botran; Mertxe Aizpurua, de Bildu; Míriam Nogueras, de JuntsxCAT; Ferrán Bel, del PDeCAT; Íñigo Errejón, de Más País; Joan Baldoví, de Compromís, así como por el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal; del PNV, Aitor Esteban; de Coalición Canaria, Ana Oramas; de Nueva Canarias, Pedro Quevedo; y de los representantes del Partido Regionalista de Cantabria, José María Mazón; de Foro Asturias, Isidro Martínez Oblanca, y de Teruel Existe, Tomás Guitarte, destaca El País. @mundiario

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