El triste pasado que amenaza a Europa: ¿volverá a ser presente en España?

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Conceptos como revolución, frente popular, golpe de estado, independencia y otros que parecían sepultados renacen amenazando de nuevo la estabilidad que trajo paz social y bienestar.

El triste pasado que amenaza a Europa: ¿volverá a ser presente en España?

El mundo no siempre fue como lo conocemos ahora y España aún menos. Durante mucho tiempo, y especialmente durante el convulso siglo XX, España fue un país revolucionario, un país de utopías, de ensoñaciones violentas que producen como efectos secundarios la desolación y la muerte. El revolucionario fue durante ese tiempo una especie de ídolo del pueblo, una esperanza de un mundo mejor, un super hombre capaz de solucionar el futuro de la humanidad. Su camino para lograrlo no era la democracia, era que un grupo de personas muy activas y dispuestas a morir por lo que consideraban la verdad fueran capaces de derribar al poder establecido e imponer por la fuerza unas ideas que por ser las verdaderas el pueblo acabaría acogiendo con entusiasmo.

El concepto de "yo soy el absoluto bien y todo lo demás es el absoluto mal" es quizás la definición más ajustada para el fascismo, algo que no es exclusivo de la derecha ni de la izquierda. La revolución francesa era burguesa y supuso el inicio de la era moderna en política pero produjo rechazo en España. Calaron más la marxista que triunfa en Rusia en 1917 aprovechando la convulsión de la Primera Guerra Mundial.Allí se establece el modelo de Lenin, 25 años de Dictadura del Proletariado para que todo el pueblo comprenda que aquello era el paraíso. Nunca lo fue en 75 años de existencia pero si fueron reales las torturas, checas y asesinatos de Stalin que depuró 20 millones de personas. Una eficaz propaganda transmitió esta ideología como un gran éxito social y cuajó con golpes de estado o revoluciones leninistas, maoístas, troskistas o castristas. Aquel ideal comunista no cuajó  bien en España. El PCE aparece en 1921 como una escisíon del PSOE para acogerse a la línea leninista logrando solo 1 diputado en 1933 y 17 en 1936 con el Frente Popular, pese a lo cual acabaría controlando la Republica durante la Guerra Civil. En España cuaja más otra revolución internacional, el anarquismo en su versión sindical (la CNT) aunque la más violenta (la FAI) fue muy activa. 

Otra versión revolucionaria o golpista, como se prefiera, fue la fascista de Italia o la nacional socialista de Alemania. En España el partido que aporta la ideología fue La Falange que al igual que sucede con el comunismo, fracasa en las urnas pero se van imponiendo durante la Guerra, un hervidero de revoluciones en marcha, nada menos que tres, la stalinista, la anarquista y la falangista. La verdad es que todas la revoluciones que triunfaron en más de medio mundo fueron un fracaso y desaparecieron con la excepción de China que después de millones de asesinatos con su Revolución Cultural,  acabó acogiendo la economía liberal para salir de la miseria. En España el Comunismo, con Santiago Carrillo renuncia a la vía leninista para acogerse a la democrática que llama eurocomunismo, y el PSOE de Felipe Gonzalez, pone fin al período revolucionario del que solo quedan dos muestras para recordarnos el fracaso del sistema, la Cuba del castrismo y la Venezuela del chavismo.

El fin de estos períodos oscuros  llevaron a Europa a una época de prosperidad desconocida, tanto que la Europa de Este, la comunista, pidieron en masa el ingreso en sus instituciones europeas copiando su modelo. Todos los países estaban felices hasta que la crisis de 2008 estalla. No fue una crisis cíclica como la del 74, 84 o 92, fue la consecuencia de adonde pueden llevar las malas prácticas empresariales de gente corrupta y sin escrúpulos, un socavón que crea déficit en los estados, incrementa la deuda publica y fuerza recortes. Así aparecen movimientos nuevos con ideas viejas, los populismos, mientras los nacionalistas miran a las regiones más pobres como una carga y buscan su independencia. De nuevo se oye gritar a Pablo Iglesias (Podemos) "soy comunista"  al mismo tiempo que trata de revertir el tiempo para regresar al espiritu revolucionarios de hace 80 años aprovechando que ya quedan pocos españoles vivos que recuerden el fracaso de la vieja fórmula, la de crear un frente popular que pueda triunfar en las urnas para repetir la revolución de 1931 con el apoyo de los nacionalistas reconvertidos en independentistas gracias a la fortaleza que les dio una injusta ley electoral. 

Para impedir esta locura por volver al pasado a través de un asalto al poder, solo queda la derecha, ahora en vías de partición con la aparición de Vox, y muy debilitada por la corrupción que acompañó sus períodos de poder, y el centro que no gobierna desde la UCD de Adolfo Suarez que ahora se echa de menos por su capacidad de crear consensos. El PSOE está tolerando todo lo que pasa, este regreso a épocas oscuras de nuestra historia, para evitar las prometidas elecciones que podrian hacer que Sánchez perdiera su poder. En este plan retrógrado hay cada vez más gente que mira a Ciudadanos como la alternativa a los bandazos, como la deseada estabilidad que tanto favorece la economía, no por casualidad Albert Rivera es desde hace mucho el lider más valorado despues del Rey. Al menos si no logra holgada mayoría como es normal, que sume con su derecha o su izquierda para hacer un Gobierno moderado. El mayor enemigo de este partido que puede parar la involución es que el electorado mayor está anclado en el PPSOE y el joven desconoce el pasado en gran parte.

No sabemos como pero muchos son los que desean que el comunismo no vuelva aunque sea disfrazado de populismo, y que tampoco vuelva el independentismo que sueña con declaraciones unilaterales. Una España sin complejos que ayude a fortalecer una Europa donde reaparecen también el populismo y la estrema derecha.  @mundiario

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