Galicia no sigue la estela de grupos parlamentarios de Cataluña y Euskadi

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Bandera de Galicia.

A lo largo de la historia su representación en Cortes estaba delegada en Zamora, situación que no se corrigió hasta 1623, tras 274 años de protestas y luchas.

Galicia no sigue la estela de grupos parlamentarios de Cataluña y Euskadi

A lo largo de la historia su representación en Cortes estaba delegada en Zamora, situación que no se corrigió hasta 1623, tras 274 años de protestas y luchas.

Recordemos la historia. En 1349 los reinos de Asturias y Galicia se unen al de León para tener voto en las Cortes de Castilla, representadas por la ciudad de León. Se desconoce el porqué, pero en las Cortes de Castilla celebradas en el reinado de Alfonso XI en Alcalá de Henares el año 1349, el voto de Galicia se concede a la ciudad de Zamora. Zamora hablaba por Galicia. Un agravio más en la Historia del Reino de Galicia, la voz del antiguo reino la tenía la ciudad de Zamora. Y así pasan años y años. La doma y castración de Galicia, según el historiador Jerónimo Zurita, continúa con el reinado de los Reyes Católicos: se prohibió el idioma gallego y la justicia dependía de Valladolid. Siguen pasando los años y en 1520 el emperador Carlos I decide embarcar en A Coruña para Flandes y Alemania, necesita fondos y convoca a las Cortes de Castilla en Santiago de Compostela. A los procuradores llamados les sentó muy mal, hacerlo en sitio lejano. Las Cortes se celebran en el Convento de San Francisco de Santiago. Antes de empezar, el arzobispo de Santiago, don Alonso III de Fonseca (arzobispo de Compostela), Fernando de Andrade (el señor de As Mariñas) y don Rodrigo Alonso Pimentel (conde de Benavente) arman un follón en las puertas gritando: “Exigimos el voto para Galicia”. Los procuradores no se ponen de acuerdo ante las peticiones del monarca y éste decide trasladar las cortes a la ciudad de A Coruña. Vuelve a ocurrir lo mismo. A las puertas de las Cortes, Alonso III de Fonseca (se podría decir que era un verdadero nacionalista gallego), Pimentel y Andrade piden pasar para hacer justa su reclamación. Son escuchados y reciben la promesa del emperador de estudiar su propuesta. Una promesa, sólo es una promesa y los años pasan y pasan y el voto de Galicia en las Cortes de Castilla sigue en la voz de la ciudad de Zamora. Así hasta 1623, reinando Felipe IV (curiosamente previo pago de un millón de maravedíes) se le concede el voto a Galicia: habían pasado 274 años. Ahora bien, en aquel momento de la historia el voto en Cortes ya no tenía la importancia pasada.

Después de los 40 años de dictadura en España llega la Transición y con ella la democracia. Se elabora una ley electoral que contente a casi todos y en uno de sus apartados se permite la creación de grupos parlamentarios en las Cortes para proponer leyes, presentar propuestas o pedir actuaciones del Gobierno. Así, las regiones o nacionalidades que tengan grupo propio hablarán por ellas mismas, tendrán voz en Cortes. Cataluña y País Vasco forman los suyos. Galicia no.

¿Hablan los diputados electos de Galicia en las Cortes sobre las necesidades de Galicia? Hemos visto que tanto con la UCD, como con el PP o el PSOE (grupos que han tenido la mayoría de votos y diputados gallegos) poco se ha hablado en Cortes sobre Galicia (excepto la pequeña participación dentro del grupo mixto del BNG). Tanto es así que un ex gobernador de Lugo, diputado más de 20 años por el PP, sólo hizo una pregunta en esos años y no fue sobre Galicia, se interesó por un viaje de un ex ministro.

Ahora llegan las elecciones a Cortes del 20 de diciembre. El PP espera tener 13 diputados en Galicia. ¿Hablarán estos diputados en Cortes sobre las necesidades de Galicia? Lo dejo a su opinión. Con esta ley electoral Galicia necesita que tener un grupo parlamentario propio. El grupo gallego que tendría la voz de Galicia hablaría por Galicia, expondría las necesidades de Galicia y exigiría su solución. Para conseguirlo tendrían que obtener 5 diputados y obtener el 15% de los votos en cada una de las 4 provincias. El asunto está en que las fuerzas políticas que quieran hablar por Galicia se unan de cara a las elecciones en una sola candidatura. Los políticos que así piensan tienen la palabra.

Galicia no sigue la estela de grupos parlamentarios de Cataluña y Euskadi
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