Los partidos tratan de maximizar el espacio político propio

Pablo Casado, Pedro Sánchez, Santiago Abascal y Pablo Iglesias. _ RR SS.
Pablo Casado, Pedro Sánchez, Santiago Abascal y Pablo Iglesias. / RR SS.

Las elecciones autonómicas y municipales de 2023 ya están en el horizonte y mostrarán el éxito o fracaso de las estrategias cuyo último objetivo común es modificar el mapa político. 

Los partidos tratan de maximizar el espacio político propio

Mediada la legislatura la estrategia de los partidos se orienta hacia las elecciones con dos frentes simultáneos, de los cuales el que enfrenta a derecha e izquierda es el más visible. Paralelamente se desarrolla la pugna con los partidos más próximos. Incluso los nacionalistas compiten entre sí para afianzar su hegemonía, PNV contra Bildu, ERC contra JxCat y todos ellos contra los partidos estatales.

En el ámbito de la izquierda el PSOE trata de taponar la brecha abierta por Más Madrid. No es probable que este último consiga un crecimiento en el resto del territorio pero ha enarbolado banderas en las elecciones madrileñas que el socialismo trata de capitalizar, como el ecologismo. Además, el Partido Socialista pretende absorber un elevado porcentaje de votos de su actual socio de gobierno, cada día más diluido.

Unidas Podemos se enfrenta a una disgregación progresiva que necesita atajar para tener aspiraciones a continuar en el Gobierno. Se enfrenta al vacío dejado por el hiperliderazgo de Pablo Iglesias y a la falta de referentes, pues sólo Yolanda Díaz ha demostrado cualidades aunque carezca del control de su organización. Por otra parte, UP sufre el agotamiento de un modelo de activismo radical para el cual el ejercicio del Gobierno es letal. No han cumplido sus promesas mientras su grandilocuencia de ayer se vuelve hoy en contra cuando se comprueba su escasísima influencia en el Ejecutivo.

Todavía no se vislumbra el núcleo en torno al cual reconstruir. Izquierda Unida es una fórmula agotada, las confluencias están en una dinámica centrífuga. Construir un nuevo partido en la izquierda, probable deseo de la Ministra de Trabajo, no es rápido, ni sencillo. Una coalición de circunstancias que sólo sea el paraguas de la sopa de siglas pondrá en evidencia las contradicciones. Sin olvidar que tanto la Ministra Díaz como Íñigo Errejón pueden ser tentados por el PSOE para integrarse en sus candidaturas incluso como independientes.

En la derecha la confrontación es mayor

En la derecha la confrontación es mayor. Una vez liquidado electoralmente Ciudadanos por sus reiterados errores, los pocos dirigentes con peso, en Andalucía, en Castilla-León o en el Ayuntamiento de Madrid, saben que su futuro político es mínimo salvo que se integren con su socio de gobierno, el Partido Popular. En cuanto a la pugna del PP con Vox se plantea en términos muy contradictorios. De un lado ambos se necesitan para sostener distintos Gobiernos. Por mucho que se deterioren las relaciones, Vox no puede dejar de votar al PP sin grave quebranto en sus filas. El PP se ve obligado a cultivar al elector más radical sin asustar al más liberal lo que Vox no dejará de aprovechar para resaltar las incoherencias.

Las elecciones autonómicas y municipales de 2023 ya están en el horizonte. Ya sean previas a las generales o posteriores, mostrarán el éxito o fracaso de las estrategias citadas cuyo último objetivo, común a todas ellas, es modificar el mapa político. Los tiempos no favorecen a los más extremistas. La recuperación económica y del empleo, los fondos europeos y el final de la pandemia casan mal con planteamientos catastrofistas o esencialistas. @mundiario 

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