El Parlamento espera un protagonismo que sus ocupantes le niegan

Vista del Parlamento desde la tribuna. / cdn.com
Vista del Congreso desde la tribuna. / cdn.com

Tal y como está siendo utilizado el Parlamento sería suficiente con  cien diputados y el Senado con menos todavía. Las diputaciones sobran en su mayoría y están sobredimensionadas de amigos.

El Parlamento espera un protagonismo que sus ocupantes le niegan

Al Parlamento se debe ir a parlamentar,  a debatir las diferentes propuestas que después serán votadas para aprobarlas o rechazarlas, que eran las funciones tradicionales del llamado Poder Legislativo, pero los políticos actuales han modificado esta función y pretenden modificarla aún más hasta dejar la Cámara sin contenido. Según la moda que venía imperando con un abuso de la disciplina de voto, los diputados pueden ausentarse, irse al bar, o simplemente no ir salvo en el momento de la votación porque el debate, o discurso de los portavoces, no puede convencer ni inclinar la votación en una u otra dirección ya que el diputado debe acatar las órdenes del jefe de su partido si quiere volver a estar incluido en las listas cerradas que hace la organización, o tener un puesto altamente remunerado cuando se retire. Los debates y sufrimientos que vemos al presidente de Estados Unidos para convencer al partido rival y arañar algunos votos con argumentos, o incluso para impedir fugas en el suyo propio, viene a ser algo así como una película exótica.

Rajoy ha dado un paso más negándose a ir a Parlamento a parlamentar y a someterse al juicio de los diputados. Su visión es que se debe parlamentar fuera del hemiciclo, a escondidas, y solo cuando haya un acuerdo sobre un tema será el momento de ir al Congreso y hacer como que se debate y hasta se lleva escritas las respuestas de las previsibles preguntas. Hemos llegado al colmo de negarse los líderes de los partidos políticos a hablar oficialmente  mientras aseguran que se están produciendo conversaciones a escondidas. Algo de razón no le falta porque sabe que diga lo que diga el voto esta decidido de antemano y nada lo cambiará salvo que lo mande su propio partido.

Quizás este período tan falto de vergüenza donde se nos dice una y otra vez que modifiquemos  el sentido del voto porque lo hemos hecho mal y la estamos liando,  sea una oportunidad para darnos cuenta de que la ley electoral no vale, que los cargos electos deben rendir cuentas a los votantes que son los que realmente les pongan la confianza y no su partido. Es evidente que con listas cerradas, con disciplina de voto hasta para temas sencillos,  con las circunscripciones actuales, y con muchas cosas a estudiar sobre esto de postularse o segundas vueltas, o lo que haga falta, no podemos seguir. Estamos en un país donde un parlamento autonómico que forma gobierno con un respaldo minoritario de los votantes y ya no digamos del censo, puede declarar la independencia,  o al menos intentarlo, y donde los partidos políticos deciden que el pueblo soberano debe rectificar porque ellos lo dicen.

Espero que no nos vuelvan a llevar a las urnas con esta ley o acabaremos todos cantando aquello de "no nos representan".

El Parlamento espera un protagonismo que sus ocupantes le niegan
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