El Parlament extiende el cordón sanitario hasta Aliança Catalana
En un esfuerzo por contener la influencia de la extrema derecha, Cataluña y el País Vasco han implementado los conocidos cordones sanitarios. Estas medidas, diseñadas para limitar el impacto legislativo de partidos de extrema derecha como Vox y Aliança Catalana, han tenido diferentes grados de éxito y un recorrido judicial.
Durante la legislatura pasada, el Parlamento de Cataluña implementó un cordón sanitario contra Vox gracias a un acuerdo entre los socialistas, comunes, Junts, Esquerra y la CUP. Este pacto, todavía vigente y operativo, ha impedido que Vox tenga un impacto legislativo significativo en la Cámara catalana. Siguiendo este precedente, las mismas formaciones han decidido extender estas medidas a Aliança Catalana, un partido con tintes xenófobos, pero de ideología independentista.
El nuevo pacto, titulado “Por un Parlament comprometido con la democracia, los derechos y la diversidad”, reafirma el compromiso de mantener la contención de los partidos ultras en el Parlamento catalán. A pesar de que ahora hay dos partidos de extrema derecha en la Cámara, el acuerdo ha sido efectivo en evitar que estos partidos influyan en las decisiones legislativas. El documento, que cuenta con el apoyo de 107 de los 135 diputados, destaca que la acción legislativa de Vox ha sido "nula e irrelevante" gracias a este compromiso.
Dado su limitado número de diputados, la presencia y el margen de maniobra legislativo de Aliança Catalana es mínimo. Las medidas incluyen el bloqueo de sus diputados para ocupar puestos en las mesas de las comisiones, coordinar ponencias de proposiciones de leyes o representar al Parlament en otras instituciones. Además, cualquier discurso de odio durante sus intervenciones será "contrarrestado" de manera enérgica.
Una novedad respecto al pacto de 2021 es la creación de un grupo de trabajo que supervisará el cumplimiento de estos acuerdos. Este grupo incluirá representantes de los grupos parlamentarios y de las entidades asociadas a la Unidad Contra el Fascismo y el Racismo. Esta medida es una de las herencias del acuerdo alcanzado durante la campaña del 12-M, donde el apoyo eventual de Vox y Aliança Catalana fue un tema recurrente entre las formaciones políticas.
Desafíos judiciales y políticos
En la legislatura pasada, el cordón sanitario a Vox en Cataluña fue parcialmente revisado por la justicia para garantizar que no se violaran los derechos constitucionales de iniciativa política. El partido de extrema derecha llevó al Tribunal Constitucional el acuerdo que cambió la fórmula de reparto de los senadores autonómicos para evitar otorgarles un escaño, pero el tribunal rechazó su recurso.
El nuevo pacto tuvo su primera prueba de fuego con la elección de los senadores autonómicos. La fórmula de reparto proporcional se ajustó para maximizar la pluralidad del nuevo arco parlamentario, donde el PP y no Vox es la cuarta fuerza. Junts, Esquerra y los comunes vetaron el uso de la fórmula de restos mayores para no beneficiar a Vox, mientras que el PSC apoyó la distribución mediante la Ley de Hondt, permitiendo al PP recuperar su escaño por designación autonómica.
Con estas medidas, Cataluña y el País Vasco continúan liderando los esfuerzos para frenar la influencia de la extrema derecha en sus cámaras legislativas, buscando un equilibrio entre contener discursos de odio y respetar los derechos democráticos de representación. @mundiario