Pari: "Preocupa que la investigación del Caso Lava Jato en el Perú vaya al ritmo de Odebrecht"

Juan Pari - Twitter
El exdiputado peruano Juan Pari no se guarda nada. / Twitter

MUNDIARIO entrevista al ex diputado y presidente de la Comisión Lava Jato (2015-2016), Juan Pari, quien nos comentará cómo observa la investigación de la trama millonaria que ha impactado en el Perú y América Latina.

Pari: "Preocupa que la investigación del Caso Lava Jato en el Perú vaya al ritmo de Odebrecht"

El Caso Lava Jato inició en julio del 2013, cuando la Policía Federal de Curibita descubrió una operación de lavado de activos de mediano tamaño que involucraba al cambista Alberto Youseff, experto en blanqueo de dinero, cuyo testimonio llegaría luego a Paulo Roberto Costa, ex director de Abastecimiento de Petrobras, quien fue el protagonista de revelar la red de millonarios sobornos que grandes empresas realizaron en Brasil y, posteriormente, en América Latina.

Por esta razón, MUNDIARIO presenta una entrevista en exclusiva con el ex diputado Juan Pari, quien fue elegido, el 2 de noviembre del 2015, como presidente del grupo investigador de esta trama de corrupción, por entonces, desconocida en el Perú. Pero que, desde diciembre del 2016, ahora recaen las sospechas a los tres últimos gobiernos del país: Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016). Hace poco presentó su libro “Estado corrupto”, sobre los hallazgos que tuvo sobre los proyectos que se dieron en las mencionadas gestiones. 

– Tras siete meses de investigación de la Comisión Lava Jato que dirige la  diputada fujimorista Rosa Bartra ¿Qué balance le deja las labores realizadas de este grupo?

– He revisado su pre informe donde da cuenta sobre las declaraciones de personas investigadas y datos que no se conocían cuando yo presidía la misma comisión en el Parlamento anterior. Sin embargo, de lo que han indagado sobre los tres (Interoceánica, Línea 1 del Metro de Lima y Gasoducto Sur Peruano), en nuestro informe final estos fueron incluidos junto a otros proyectos. En pocas palabras, se puede decir que no han avanzado mucho. No tienen un plan de trabajo y existen intereses políticos detrás para que no se auditen los proyectos. Y esto me trae a la memoria que el  diputado Mauricio Mulder decía: “Hay que investigar la coima, nada más”.

– Entre sus conclusiones de su informe en minoría manifiesta que las empresas brasileñas OAS, Odebrecht entre otras actuaron con Petrobras para ganar licitaciones con el Estado peruano ¿Cómo se hizo tal esquema?

– Estas empresas actuaron bajo la modalidad del canje. Es decir, buscaron adueñarse del mercado para luego completar dos propósitos:  trasgredir todos los sistemas de control que existe en un Estado y en lo que refiere a la competencia entre compañías que deberían aportar buenas propuestas para el país, bajar la calidad. Resulta muy grave que se buscó romper estos dos aspectos para tratar de ganar una licitación pública. Y esto se añade a que las otras conclusiones también se relacionan mucho. Partimos de dos: cómo se diseñaban los proyectos, en el que se estaba bajo la premisa de que o era el país o eran las empresas quienes diseñaban los proyectos. El caso de la Interoceánica resulta un claro ejemplo que desde fuera se manejó todo. El Gobierno de Lula estuvo muy interesado en temas relacionado a la construcción de carreteras. Otro ejemplo más reciente de intereses es lo que ocurre con Olmos, que viene desde el gobierno militar cuando los rusos tuvieron la idea de plantear esta obra.

– También menciona la modalidad de la “Puerta giratoria” ¿En qué consistía?

– Eran funcionarios que trabajaban para el Estado, y luego terminaban como asesores de las empresas. Un ejemplo: Rene Cornejo. ¿Por qué no lo investigan en el Ministerio Público? No lo sé, pero el señor aparecía como asesor de OAS. Fue parte de Pro inversión durante la gestión de Alejandro Toledo (2001-2006). Lo nombraron ministro de Vivienda y Primer Ministro en el gobierno de Ollanta Humala (2011-2016). Entonces, siempre estuvo entre el Estado y las empresas privadas. Lo mismo pasó con el exministro de Energía y Minas, Eleodoro Mayorga. El juego de intereses fue muy usual. Funcionarios que laboraban para los brasileños y, a la vez, consorciados con las peruanas, tenían accesibilidad para concretar los grandes negocios.

– Y estas acciones de las empresas brasileñas no se hubieran dado con un apoyo político…

– Por supuesto. Las empresas brasileñas no hubieran podido realizar todo este esquema de la corrupción sin que tuvieran el aval político desde las grandes esferas del poder. Una clara demostración fueron los aportes de campaña electoral, para luego ser beneficiados en el futuro gobierno. Así se vinculaban para crear un marco legal a su medida. Sin competidores en el mercado. Por otro lado, también existe una norma respecto a que las empresas extranjeras puedan ingresar y sacar dinero sin mayor autorización. Esto genera que el Perú sea considerado como una plataforma para el lavado de activos, lo cual es muy negativo.

Este Congreso no tiene la voluntad de investigar el Caso Lava Jato. Recordemos como, en el 2008, con el diputado Velásquez Quesquén de presidente, se óleo y sacramento un informe relacionado a Odebrecht.

– Entonces, sin un adecuado sistema de control y con apoyo político ¿Las empresas brasileñas hicieron lo que les venga en gana?

– ¿Sonó alguna alarma en el Perú? La información tuvo que venir de la justicia de Brasil y EEUU para que nos diéramos cuenta de que algo se podría en el Perú. Lo peor es que el Estado no pudo protegerse de la trama corrupta de estas empresas, que aprovecharon sus sistemas de control y el marco normativo para dañar los intereses de nuestra patria. Ni el Ejecutivo, ni la Contraloría, ni el Ministerio de Economía y Finanzas que cuenta con cinco filtros. Nada funcionó. Me atrevería a decir que se dinamito todo el sistema de control para que la corrupción reine en la impunidad. Más en los tres últimos gobiernos.

– ¿Qué comentario tiene sobre el caso del expresidente Alejandro Toledo, acusado de recibir 20 millones de Odebrecht?

– De todo lo que se sabe. ¿Por qué no logran traerlo y armar en forma correcta la extradición en su contra en el Poder Judicial? ¿Cuáles son los intereses detrás? Veo a ciertos miembros del Ejecutivo que no quieren al expresidente Toledo en el Perú. Será porque algunos están involucrados con él en los actos de corrupción relacionados a Odebrecht.

– ¿Sobre la gestión de Alan García, que tiene a la Línea 1 del Metro de Lima como el proyecto más cuestionado?  

– En el tema de la Línea 1, podemos decir que ya existen tres personas en la cárcel. Pero, cuando vemos el caso del exviceministro de Comunicaciones (Jorge Cuba), podría decir que no tiene nada que ver en decisiones de transportes, ya que solo fue un receptor de la coima para entregárselo a una persona que sí tenía la potestad de tomar decisiones.

– Un nexo con el exministro de Transportes, Enrique Cornejo...

– No lo podría afirmar de tal manera. Pero de que existió un nexo mucho mayor para recibir las coimas en lo referido a la Línea 1 del Metro de Lima, es innegable. El usar testaferros siempre ha sido el mecanismo frecuente. Ahora, cuando observamos en que periodo se recibieron las coimas, se constata que nunca fueron en plena gestión sino fuera del poder. Entonces, esto conlleva a mirar a lo que sucede en los aportes que se dan en las campañas electorales.

Las obras de la Interoceánica Sur y Norte, la Línea 1 y 2 del Metro, y el Gasoducto Sur Peruano, se han compartido en las gestiones de Toledo, García y Humala. No han sido exclusivos de ningún periodo.

– ¿Cómo los aportes de Odebrecht, en el 2011, a candidatos como Keiko Fujimori, la actual congresista Mercedes Araoz y el expresidente Ollanta Humala, quien se encuentra en prisión preventiva?

– Cuando Jorge Barata se presentó ante la comisión, sostuvo que la empresa siempre apoyaba a los grandes candidatos. ¿Quiénes lideraban en el 2011? Ahora, muy aparte de la coima para el partido o candidato que va a gobernar, también está el hecho de direccionar proyectos en pro de devolver los favores.

– Pero muy aparte de la relación entre los políticos y sus nexos con los brasileños, ¿cuál fue la participación de las empresas peruanas como Graña y Montero o JJ Contratistas?

– El encargo de la comisión que dirigí era investigar a las empresas brasileñas. Sin embargo, puedo afirmar que había una relación muy estrecha de las compañías peruanas que estaban consorciadas con Odebrecht u otra. Además, puedo agregar que existían compromisos establecidos con este sistema corrupto. En los medios se puede conocer que por los daños que Odebrecht causó en el país, Graña y Montero se iba hacer cargo: lo que genera riesgos adicionales. La coima, entonces, se pinta más sofisticada. Y de esta se podría deducir de dónde saldrían las mismas utilidades.

– En la época del expresidente Alberto Fujimori, ¿Odebrecht y otras compañías también hicieron grandes negocios?

– Existen pistas respecto a lo que pudo pasar en los noventa. Lamentablemente, no llegamos a tocar ese periodo. La investigación comprendió desde el 2004 hasta el 2016. No íbamos a poder darnos a vasto en indagar en una gestión más, cuando ya teníamos dos por delante. Tuvimos en la mira proyectos que contaban con una gran inversión y de envergadura.

– Cuando se conoció lo coimeado por Odebrecht y luego su acuerdo suscrito con el Ministerio Público ¿Por qué cree que sigue ese secretismo por parte de los fiscales en esta trama del caso Lava Jato?

– El Ministerio Público tuvo la oportunidad en los allanamientos de encontrar documentos valiosos para realizar una investigación más amplia sobre las coimas. Sin embargo, se rehusó a hacerlo. Se hubiera sabido mucho más sí los documentos de Odebrecht, finalmente, eran incautados. Decían que toda la información estaba en Suiza y Brasil. Pero, yo me pregunto: ¿cómo que no había nada? Acaso no se tenían conocimiento de que nuestro país era la plataforma para los negocios de Odebrecht en toda América Latina. Según Barata, operaban desde México hasta Chile. Lo mismo sucede con Camargo Correa. En esas oficinas, existían mucha información respecto a los lazos en Latinoamérica. Aunque también había la sospecha que, dentro de sus instalaciones, había documentos que iban más allá de sus inversiones.

– ¿Algún tipo de ocultamiento de los fiscales peruanos para no ir más allá de las investigaciones?

– No lo quiero considerar de esa manera. Quisiera entender por qué se ha diseñado una pésima estrategia para poder perseguir el delito. Yo no creo que deben actual al paso de lo que quiere Odebrecht. Muy aparte de la información que te proporcione, sino que haya más profundidad en las indagaciones. En los perjuicios que han existido para el Estado. La labor del fiscal Hamilton Castro no me ha parecido muy buena.

– El grupo de fiscales han viajado 21 veces al exterior y solo se han enfocado en el caso del expresidente Humala…

– Por eso quisiera creer que la justicia avanzará y que el Ministerio Público no verá las preferencias políticas al momento de sancionar a los corruptos. La impresión que tengo, hasta el momento, no es muy buena.

La revelación de Odebrecht de aportes de la caja 2 a Keiko Fujimori debe investigarse. No le queda de otra a la Fiscalía. 

– Las recientes salidas de Julia Príncipe y Katherine Ampuero, quienes veían el caso Odebrecht desde el Estado ¿Una decisión acertada o errada del Gobierno de apartarlas?

– El motivo de sus salidas (el decreto 003) no tiene pies ni cabeza. Esa norma solo facilita que las empresas corruptas hagan sus transacciones para salvar sus activos y lo pase a un tercero, que finalmente no va a costear todo. Es una trampa facilista de la corrupción. Respecto a la reparación civil, acaso el Estado va aceptar la dadiva de 60 millones que le ofrecieron y, peor aún, que sigan operando en el país.

– ¿Es un retroceso lo de Ampuero y Príncipe?

– Pudiera haber cuestionamientos por su exposición en medios. Aunque, lo que se debe enfocar, son los temas que ellas estaban investigando.  Prácticamente, la defensa jurídica del Estado ahora está sometida a la del gobierno de turno.

– Quiere decir que sirve ahora el gobierno del presidente Kuczynski, comprendido en el tema de la Interoceánica…

– Probablemente.

– ¿Están tratando de que la investigación no llegue al presidente Kuczynski? 

– El Ministerio de Justicia es parte del Ejecutivo. Es muy probable…

– ¿Se siente conforme de que, al menos, Jorge Barata, el hombre clave de a dónde fueron a parar los sobornos, declaró para su comisión cuando la presidía?

– Él tenía otra condición cuando vino al grupo de trabajo. Declaró muchas cosas que, al final, eran falsas. Quiso mostrar, por ejemplo, que Odebrecht no había participado de ningún delito y, por el contrario, quería limpiar su imagen. Ese era su propósito. No tenía como negarlo ya que los escritos estaban ahí presentes.

– ¿Odebrecht y las otras empresas brasileñas se deben ir del Perú?

– Creo que ninguna empresa corrupta debe seguir si le ocasionan un daño económico y moral al Estado.  

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