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Del papelón de Trump al triunfo de Biden y la esperanza en Kamala Harris

Joe Biden ya puede considerarse elegido presidente de los EE UU. Un agónico recuento de votos coloca ahora al candidato demócrata por delante de los 270 delegados electorales necesarios para ser proclamado como nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Del papelón de Trump al triunfo de Biden y la esperanza en Kamala Harris
La Casa Blanca. / Mundiario
La Casa Blanca. / Mundiario

Mario Gontade

Colaborador.

Joe Biden, de 77 años, se convertirá el próximo 20 de enero del 2021 en el 46º presidente de los Estados Unidos de América, el político que llega a ese cargo con mayor edad. El candidato demócrata superó los 270 votos electorales tras vencer en Pensilvania.

“Me siento privilegiado por la confianza que el pueblo americano ha puesto en mí y la vicepresidenta electa Kamala Harris”, dijo en un comunicado tras ser proclamado ganador de las elecciones. “La campaña ha terminado, es hora de dejar atrás la ira y la retórica estridente y unirnos como nación. Es hora de que EE UU se una. Y se curen las heridas. Somos los Estados Unidos de América, no hay nada que no podamos hacer, si lo hacemos juntos”, añadió.

Biden no tiene intención de presentarse a la reelección, por lo que Kamala Harris puede tener opción de ser la primera mujer que preside los EE UU. Pero no vayamos todavía tan lejos, cuando el actual presidente deja a las instituciones de su “gran país” al pie de los caballos, porque si en algo se caracterizó y singularizó la sociedad norteamericana fue siempre en la defensa de la libertad desde que se constituyeron como nación, en el siglo  XVIII.

Caricatura de Donald Trump. / Gargalo en Twitter

Caricatura de Donald Trump. / Gargalo en Twitter

Papelón de Trump

¿Cómo es posible que el partido republicano consienta este comportamiento verbal de su candidato ante la derrota? Donald Trump –menudo papelón el suyo– debería seguir el ejemplo del republicano John McCain y de tantos otros que, una vez derrotados, felicitaron al ganador y se pusieron a su disposición. La talla política se ve en estos momentos. Así pasó con el demócrata Al Gore, que sirvió como el 45° vicepresidente de los Estados Unidos bajo el mandato del presidente Bill Clinton. Fue el candidato del Partido Demócrata para la elección presidencial de 2000 y perdió contra George W. Bush, también con problemas de recuento. Una mala estrategia del presidente Trump.

Al todavía inquilino de la Casa Blanca no se le ocurrió mejor cosa que negarse a reconocer la derrota inmediatamente después del anuncio. “Los votos legales deciden quién es el presidente, no los medios”, dijo el republicano.

Permeabilidad social

La futura vicepresidenta Kamala Harris será la primera mujer de color que ocupará la vicepresidencia de los Estados Unidos. Esta abogada de origen jamaicano ha recorrido todo el país en una emocionante campaña calzada con unas Converse. Estas zapatillas son un símbolo de la época más próspera de los Estados Unidos, un calzado extremadamente cómodo que ha acompañado a deportistas y trabajadores durante décadas. No ha sido casual esta elección que ha demostrado el carácter de esta mujer extraordinaria que combina a la perfección el traje de rigor con unas Converse, como observa Vanitatis.

La futura vicepresidenta de los Estados Unidos es hija de un jamaicano y una hindú tamil, y se casó hace seis años con un abogado que le lanza románticos mensajes en las redes. La furibunda reacción de Donald Trump ya era la mejor manera de dimensionar a Kamala Harris, senadora por California, fiscal de larga trayectoria, hija de inmigrantes –no precisamente espaldas mojadas– y la nueva mujer más poderosa de América. Los EE UU son una sociedad en donde la hija de un profesor de universidad jamaicano y de una oncóloga tamil –Kamala Harris– puede llegar a ser Presidenta. No hay sociedad que tenga esa permeabilidad social, por muy polarizado que esté el país en estos momentos, que lo está, dividido en dos partes que alguien deberá reconciliar.

Estas elecciones son también otra secuencia de la nueva frontera de Kennedy: los años sesenta, la frontera de las oportunidades y desconocidos peligros, la frontera de las esperanzas no cubiertas y las amenazas sin cubrir… Mas allá de esa frontera hay áreas desconocidas de ciencia y espacio, problemas no resueltos de paz y guerra, problemas no conquistados de ignorancia y prejuicio, preguntas sin respuesta de pobreza y excedente, como dijo el propio John F. Kennedy –JFK– en la Convención del Partido Demócrata de 1960 en el Los Ángeles Memorial Coliseum. El largo camino de la igualdad racial y social se inició en el periodo del Presidente Kennedy, el primer católico que llegó a la Casa Blanca, fue el período más fructífero del Congreso, aunque JFK fue asesinado en Dallas en 1963. La política es una noble manera de servir a un país si hay nobleza en el que la ejerce. @mundiario