Pactos de perdedores y otras falacias mediáticas que exigen cambio de mentalidad

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. / periodistadigital.com
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

El aludido cambio de mentalidad, a mi juicio, pasa por esclarecer muchas cuestiones que los poderes mediáticos, analistas y opinadores varios se encargan de repetir hasta la saciedad y que se caen un poco por sí mismos.

Pactos de perdedores y otras falacias mediáticas que exigen cambio de mentalidad

El profesor Suso Veiga en su último artículo para MUNDIARIO apela a la exigencia de un cambio de mentalidad tanto por parte de los políticos como de los analistas, tras los resultados arrojados por las elecciones del pasado 20 de diciembre. 

No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, así como lo estoy con la práctica totalidad de su análisis y, en particular, con la idea de que considerar ganadora a la fuerza política que obtiene mayor número de escaños es, en sí, una falacia. Máxime cuando el candidato de dicha formación (el PP), en una decisión sin precedentes, declina la oferta del Rey de someterse a investidura.

El aludido cambio de mentalidad, a mi juicio, pasa por esclarecer muchas cuestiones que los poderes mediáticos, analistas y opinadores varios se encargan de repetir hasta la saciedad y que se caen un poco por sí mismos, a poco que a [email protected] le dé por aplicar la lógica. 

Los “pactos de perdedores”

Ya nadie está legitimado, visto lo visto, para referirse a una posible coalición PSOE- Podemos-UP como “pacto de perdedores”, coletilla que repetían (y siguen repitiendo) incansablemente determinados medios y políticos del Partido Popular. Sin ir más lejos, Dolores de Cospedal hoy mismo.

A mi entender, no hay mayor perdedor que el que poco (o nada) puede hacer con el “premio” o la “buena mano de cartas” que le ha tocado. Por favor, llamemos a las cosas por su nombre. El comportamiento y las palabras en rueda de prensa de Mariano Rajoy no han sido, precisamente, las de un “ganador”.

Puede que su estrategia de ganar tiempo, evitar someterse a una investidura fallida y dejar su suerte en manos de lo que haga Pedro Sánchez, sea vista por algunos como “buena” (e incluso inteligente), pero en realidad se trata de una opción in extremis. 

Utilizando un símil futbolístico, sería algo similar a lo que ocurre cuando un determinado equipo, para hacerse con el título, depende de los resultados de partidos que habrán de disputar otros. En ese momento, a lo sumo, sería considerado el “primero de la tabla”, no el ganador.

En lo que sí ostentan el título es en lo de ser el primer partido imputado por corrupción, pero de ese, curiosamente, apenas se habla.

Iglesias, la “sonrisa del destino” y la supuesta humillación al PSOE

La mañana del pasado viernes, el líder de Podemos, lanzaba una propuesta al líder del PSOE, para formar gobierno que fue acogida por algunos como una “humillación”, ya que Pablo Iglesias se postulaba a la vicepresidencia del gobierno y entregaba la presidencia a Pedro Sánchez, en forma de “sonrisa del destino”.

La reacción inicial de Sánchez y su respuesta asertiva posterior muestran un comportamiento inteligente, desde mi punto de vista, donde no ofende quien quiere sino quien puede, ya que este último se limitó a ironizar sobre el tema (había entrado sin nada y salido con un gobierno ya hecho).

Es posible que Pablo Iglesias se excediese en la puesta en escena, pero sus propuestas eran legítimas: es el único candidato que realmente puede sacar pecho de los resultados, porque ha salido literalmente de la nada, su formación ha ganado la confianza de más de cinco millones de votantes y no fue promocionado desde poderes económicos como lo fue Albert Rivera. 

Contra el vicio de pedir, existe la virtud de no dar, reza un refrán, y ese es el mensaje que inicialmente trató de trasladar Pedro Sánchez a la opinión pública. Los mismos que han visto tantísima humillación hacia su persona y hacia el partido, luego no dudan en tildarlo de prepotente. No entiendo nada.

Ya puestos, si yo fuese Pedro Sánchez, consideraría más humillante hacia mi persona y hacia mi partido que me presionasen a un gran pacto, tras haber basado nuestra campaña en la idea se ser la única opción viable para que no gobernase la derecha (y en esto también se incluye a C´s, a cuyo líder Sánchez recordó ciertos devaneos con la ultraderecha europea). Consideraría doblemente humillante que cargos y excargos del partido donde se me eligió como Secretario General, se enzarcen en discusiones televisadas estériles, tales como el bochornoso enfrentamiento a tres protagonizado la noche del pasado viernes por el alcalde de Jun, el exalcalde de A Coruña. Francisco Vázquez y el exministro Corcuera, en el canal 13 tv.

Por su parte, Pablo Iglesias dejó claro que esa no era su intención. Probablemente quiso mover ficha en el tablero político de manera efectista y dejar clarísima su intención firme de formar gobierno, como así corroboró en su intervención telefónica en directo ayer en La Sexta Noche.

El fantasma Venezuela y el “España se rompe”

Este mantra es de los preferidos por la propaganda demagógica. 

España no será Venezuela ni queriendo porque, aunque se produjese ese temido, denostado y pernicioso “pacto de perdedores”, el partido Popular tiene mayoría en el Senado, lo que bloquearía cualquier iniciativa rupturista o de extrema izquierda, como señala José Luis Gómez en su artículo,los presupuestos ya han sido aprobados por el PP y, además, la Unión Europea trataría de imponer sus restricciones. Con este estado de cosas, la supuesta revolución bolivariana queda un poco lejana en espacio y tiempo.

Podemos, además, está evolucionando hacia la idea de socialdemocracia nórdica, como han señalado numerosos artículos, réplica y contrarréplicas, del que señalo éste por la relevancia de cara a un posible pacto con el PSOE y porque citan a Carolina Bescansa. No veo que los avezados buscadores de similitudes internacionales hayan visto en el gesto del bebé de Bescansa semejanzas con conductas frecuentes en los países nórdicos, cuando habelas, hailas.   

Las bases del PSOE prefieren la Gran Coalición que el pacto con Podemos

Este mantra tiene su versión inversa (prefieren el pacto con Podemos), pero se basa en meras especulaciones, en declaraciones de barones o en tuits. Como dice Ramón Abad: “en Alemania las bases del PSD ratificaron sus alianzas en votación popular. No estaría de más que el PSOE hiciese lo mismo”. Que se conozca la verdadera opinión de las bases en lugar de convertirnos todos en portavoces.

La culpa de todo la tiene Pedro Sánchez

Pedro Sánchez es un líder cuya campaña se centró más en hacer frente a sus supuestos adversarios directos (PP y Podemos) que en promocionarse a sí mismo y desmarcarse de actuaciones de otros, que curiosamente (exceptuando a Zapatero, quien opta por el silencio) no pierden la mínima ocasión para desprestigiarle sin nigún tipo de pudor.

Se le echa en cara que el PSOE haya obtenido el peor resultado de la historia, pero nadie contempla la posibilidad de que el descalabro pudiese haber sido mayor. La veracidad del dato es incuestionable, pero es el peor resultado del PSOE en una historia donde Podemos no existía y, por ende, tampoco existía ningún planteamiento aglutinador en el seno de la izquierda.

De tales polvos, tales lodos. Pedro Sánchez está en una complicada tesitura, donde le caen de todos lados. Y mientras, los votantes seguimos a la expectativa de dicho cambio de mentalidad, esperando soluciones a los problemas reales que tenemos.

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