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MUNDIARIO

¿Pactos de La Moncloa II?

No es realista pensar en una segunda edición de los Pactos de la Moncloa. Quizás puedan abrirse paso acuerdos parciales sobre el reparto de las cargas originadas por esta pandemia.
¿Pactos de La Moncloa II?
Firmantes de los Pactos de la Moncloa.
Firmantes de los Pactos de la Moncloa.

Suso Veiga

Profesor y columnista.

Resulta más habitual de lo deseable utilizar las comparaciones históricas como fuente argumental para fundamentar la pertinencia de tal o cual propuesta formulada por las formaciones políticas (se encuentren en el gobierno o en la oposición).

Lo que se ha dicho sobre una hipotética reedición de los Pactos de la Moncloa forma parte de esa práctica recurrente. Quienes manejan esta analogía conocen las importantes diferencias que existen entre ambos momentos históricos. Pero no está tan claro que hayan medido bien la naturaleza de lo pactado hace más de 40 años.

La envergadura de la crisis económica española de aquellos momentos no es discutible. Tampoco lo es la singular coincidencia de aquel desequilibrio con la inestabilidad política derivada de la salida del régimen franquista. Y cualquiera que haya estudiado aquella época conocerá bien la estrategia elaborada por los dirigentes del PCE, encabezados por Santiago Carrillo. El núcleo central que explica la existencia de aquellos Pactos fue la transacción entre el duro ajuste económico que asumían las clases asalariadas y la promesa de ciertas reformas políticas coyunturales (además del compromiso implícito de elaborar consensuadamente un texto constitucional). Para la izquierda presente en aquel acuerdo (PSOE, PCE, CC OO, UGT), eran asumibles los importantes recortes que aceptaban para sus bases sociales porque se establecían unas contrapartidas políticas en un contexto en el que todavía no existía una estructura democrática mínimamente consolidada.

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Pactos de la Moncloa.

Hoy, a pesar de las graves incertidumbres abiertas por el coronavirus en el escenario económico europeo y mundial, los hipotéticos acuerdos no se podrían establecer en un territorio de intercambios como aquel. La política española está como está, con serios problemas (Cataluña, estructura territorial, caída reputacional de la Monarquía, dificultades de adaptación al nuevo mapa pos-bipartidista…) pero el shock provocado por la crisis sanitaria requiere compartir un diagnóstico sobre las debilidades que está mostrando la lógica dominante en el sistema económico y, consecuentemente, buscar puntos de encuentro para reconstruir lo dañado.

Por lo que se está viendo y escuchando, la derecha política (PP y Vox) y al menos una parte de la patronal desearía que un eventual pacto llevara aparejada la ruptura del actual gobierno entre PSOE y UP. En vez de valorar la relativa moderación de la fuerza dirigida por Iglesias y Garzón, parecen apostar por una ruptura política que entierre cualquier posibilidad de viabilizar políticas de fuerte gasto social y de mayor redistribución de las cargas impositivas.

Con declaraciones como las de Pablo Casado (pidiendo la rebaja o eliminación indiscriminada de algunos tributos) o las de algún dirigente patronal de Cataluña (planteando que el reciente permiso laboral recuperable fuese financiado por las arcas públicas) no parece existir la masa crítica necesaria para un acuerdo de amplio espectro. Y eso sin contar con que la tercera fuerza política del Congreso –Vox– está practicando una táctica que busca crear las condiciones para reeditar aquel “gobierno de concentración nacional” que postulaba el general golpista Alfonso Armada el 23 de febrero de 1981.

No es realista pensar en unos Pactos de la Moncloa II. Quizás puedan abrirse paso acuerdos parciales sobre el reparto de las cargas originadas por esta pandemia. Dependerá del tipo de presión que se registre en el cuerpo social y su impacto en la elite política. Veremos. @mundiario