Pablo Iglesias triunfa con un planificado discurso sobre los anhelos catalanes

Pablo Iglesias, tras su proclamación como líder de Podemos. / Agustín Catalán en El Periódico de Catalunya
Pablo Iglesias, tras su proclamación como líder de Podemos. / Agustín Catalán en El Periódico de Catalunya

Pablo Iglesias acude a Barcelona para ofrecerse a salvar Cataluña de los crueles ataques de la casta española, que al parecer son todos los que no militan en Podemos.

Pablo Iglesias triunfa con un planificado discurso sobre los anhelos catalanes

Pablo Iglesias acude a Barcelona para ofrecerse a salvar Cataluña de los crueles ataques de la casta española, que al parecer son todos los que no militan en Podemos.

No sabemos que se puede esperar de un líder que se licenció en  política y dedicó su vida a dar lecciones de ella, ahora al frente de un equipo, que como él, solo tiene experiencia teórica y no han trabajado nunca en empresa alguna, es decir, en el mundo productivo donde los problemas no basta con plantearlos si no que además hay que resolverlos. Lo que ya no nos cabe duda es de que Pablo Iglesias, con su equipo, reluce como estratega y líder del márketing dejando pasmados a su ampliamente rebasada competencia.

Ayer dio un discurso en Barcelona, y en una Comunidad tan grande y habitada eligió un local con cabida para 3.000 personas, con lo que la noticia fué que 1.500 no pudieron entrar, convirtiendo en un tremendo éxito haber concentrado 4.000 catalanes en Cataluña. Lo dicho un fenómeno de la estrategia que hoy accede a las primeras planas de toda la prensa y abre telediarios sin haber gastado un euro.

Empezó el acto con la camisa una vuelta menos recogida de lo habitual, probablemente para ir extendiendo las redes a los que esperan una imagen menos revolucionaria, y dijo todo lo que los catalanes esperan oír. Ellos no son independentistas (todo apunta a que solo el 35% de los catalanes lo son), son víctimas de los crueles ataques de la Casta española, definición despectiva que no sabemos muy bien a que se refiere pero que no cabe duda que no incluye a Podemos. Apoyó también el derecho a decidir (que sabemos tiene un amplio apoyo popular allí), y atacó de forma muy personal a Rajoy y a Más, vamos, lo que se dice darle gusto a la oreja. A continuación vinieron las clásicas promesas si él gana las elecciones, incluso aquellas que requieren 2/3 de los votos, con lo que imagino que espera arrollar y eliminar totalmente al centro y a toda la izquierda del mapa electoral.

En España siempre hemos simpatizado con la utopía. Como decía el profesor Tierno Galván "hay que ser utópico y luchar pacíficamente contra las Instituciones", pero luego añadía que la utopía es irrealizable y daba un toque de pragmatismo buscando apoyo en el marxismo de guante blanco. Era también una época de profesores utópicos y antisistema (del sistema de entonces). Cuando las propuestas utópicas volvieron a la Puerta del Sol un 15M, mucha gente se ilusionó y esa ilusión llegó a otras ciudades. Empezaron a continuación los debates asamblearios donde cualquiera podía proponer algo que siempre era válido y se añadía a la lista de exigencias. Eran entonces mucha gente joven y universitaria entre los que estaba Pablo Iglesias. Las propuestas fueran creciendo y cuando ya sumaban cien, algunos opinaron que al exigir tanto se desvirtúa la demanda, que era mejor concretar en diez puntos claves que condujesen a una democracia real desde la que evolucionar. No se hizo entonces pero Pablo Iglesias supo hacerlo ahora.

Pasó de la enorme lista de propuestas a un programa, del programa de las Europeas al programa actual, y pasará a otro para las generales,  e imagino que si gana ejecutará otro distinto. Es un utópico pragmático como Tierno Galván era un utópico marxista. Como si fuese dirigido por el mejor coaching del mundo, jamás pierde de vista el objetivo, solo varía el camino a recorrer. Igual compara a España con Venezuela cuando era país emergente, que a Ecuador, el país que renegocia la deuda en un momento que tenía amplía liquidez, petróleo y acreedores dudosos, o cambia el modelo a Noruega, país con las mejores prestaciones sociales gracias a su producción perrolifera. Todo vale si conduce al objetivo.

No quiero ni pensar a donde podría llegar Pablo Iglesias haciendo equipo con el Pequeño Nicolás. A mi ya no me queda duda de que ganará aunque no logre formar gobierno, y si algún día esta posibilidad se torna real, hará un programa progresista, pero realista. Estoy seguro.

Pablo Iglesias triunfa con un planificado discurso sobre los anhelos catalanes
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