La oposición en Nicaragua celebra el alto abstencionismo en las elecciones

Líderes de la oposición en Nicaragua. / Facebook.
Líderes de la oposición en Nicaragua. / Facebook.

La renuencia de los nicaragüenses a acudir a las urnas fue felicitada por el opositor Frente Amplio por la Democracia. Fue la mayor abstención en más de 30 años.

La oposición en Nicaragua celebra el alto abstencionismo en las elecciones

Daniel Ortega ha rebalsado la paciencia de muchos nicaragüenses con su descaro, despotismo y arrogancia. Acudió a las elecciones como el único candidato a la presidencia y con su esposa (sí, su esposa) como compañera de fórmula. Algo semejante no podía ser respaldado ni legitimado por la población, que en un acto de rescate de dignidad se abstuvieron de acudir a votar el día de ayer, 6 de noviembre. El Frente Amplio por la Democracia (FAD), principal corriente opositora, felicitó a los nicaragüenses por haber dejado plantado a su presidente.

"Se trata de la mayor abstención observada en elección alguna en los últimos treinta años", aseguró Violeta Granera, coordinadora nacional de la FAD y excandidata a la vicepresidencia por ese partido antes de ser descalificada. "Esta es la expresión masiva del rechazo a la farsa electoral y la culminación de la ilegitimidad, credibilidad y confianza en quienes organizan y realizaron la farsa", refuerza.

De acuerdo a organizaciones opositoras, la participación electoral rozó el ridículo en muchos sectores en donde el oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSNL) no ha podido extender sus tentáculos y en otros tantos los centros de votación estuvieron totalmente vacíos, confirmado el bochorno provocado por Ortega. "Hay una apatía total a estas elecciones. Los centros de votación están vacíos", admitió Luis Callejas, excandidato presidencial de la oposición y hoy líder del movimiento Ciudadanos. Callejas observó junto a su movimiento hasta cuatro mil mesas de votación y calculan que la abstención llegó al 78%, aunque sus estadísticas carecen de algún respaldo contundente.

Los comicios de este domingo carecieron de observadores nacionales e internacionales verificados e incluso de competencia luego de que el Tribunal Electoral, vil ciervo de Ortega, se cargara a la oposición y a sus representantes. El presidente había invitado a personalidades extranjeras a acompañar el proceso electoral pero nunca extendió ni prestó atención a organizaciones como el Centro Carter, la Unión Europea o la Organización de Estados Americanos, en parte porque las tres habían visitado el país en fiestas cívicas anteriores y siempre recomendaban mejorar las leyes y proceso para unas elecciones transparentes. La palabra transparencia crea anticuerpos en Ortega y su partido.

Los acompañantes de esta vergüenza fueron los expresidentes Manuel Zelaya, de Honduras; Fernando Lugo, de Paraguay; Álvaro Colom, de Guatemala y Mauricio Funes, de El Salvador. Este último está actualmente refugiado en Managua pues las autoridades salvadoreñas lo buscan por su implicación en serios delitos de corrupción. "Quiero felicitar al pueblo de Nicaragua, que hoy, mediante un esfuerzo colectivo del pueblo, miramos que pacíficamente elige a sus autoridades", dijo Funes en un alarmante ejercicio de descaro.

Los centros electorales cerraron a las 6:00 p.m. El presidente y Rosario Murillo, quien aparte de llevar los pantalones en la casa ahora quiere llevarlos también en el Ejecutivo, llegaron a su centro a las 5:45 p.m. "Me siento muy emocionada. Estamos culminando en nombre de Jesús una jornada histórica", dijo Murillo, quien parece no enterarse de nada.@hmorales_gt

 

 

 

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