La ONU arrincona a Donald Trump por su polémica decisión de reconocer a Jerusalén

Nikki Haley, embajadora de EE UU en la ONU. Twitter
Nikki Haley, embajadora de EE UU en la ONU. / Twitter

Los representantes de las Naciones Unidas han condenado la postura del inquilino de la Casa Blanca. Mientras, la embajadora norteamericana, Nikki Haley, ha dicho que el órgano internacional “ha hecho más daño a las posibilidades de una paz en Oriente Medio que hacerlas avanzar”, para defenderse. 

La ONU arrincona a Donald Trump por su polémica decisión de reconocer a Jerusalén

Donald Trump está cada vez más solo. Las polémicas decisiones del presidente de Estados Unidos, como el reciente reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel, le han arrinconado frente a la comunidad internacional. El Consejo de Seguridad de la ONU, el órgano que vela por el mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo, ha sido claro con el republicano: no secundará su acción bajo ninguna circunstancia.

En una reunión celebrada este viernes, Washington, vivió una de sus peores humillaciones en la historia de las Naciones Unidas. El país fue puesto contra las cuerdas por los representantes internacionales y ni una sola nación salió en defensa de la primera potencia del mundo. Los presentes no dudaron en mostrar su malestar por el escandaloso anuncio del inquilino de la Casa Blanca, al tiempo que alertaron que la postura vulneraba las resoluciones de la ONU y amenazaba con incendiar Oriente Próximo.

“El estatus de Jerusalén debe ser determinado mediante negociaciones entre israelíes y palestinos que conduzcan a un acuerdo sobre el estatus final”, insistía la declaración anunciada al final de esta reunión por cinco naciones europeas. “Cualquier decisión unilateral menoscaba los esfuerzos para la paz. Y tengo que decirlo, estoy preocupado por el riesgo de una escalada violenta”, añadía el representante de las Naciones Unidas en el proceso de paz, Nicolái Mladenov.

Pero la ofensiva no se detuvo ahí. En la misma línea se expresaron los delegados de Suecia y Francia, mientras que Reino Unido –el tradicional aliado de la nación norteamericana- dejó claro que no trasladaría su embajada a Jerusalén. "El Reino Unido no piensa mover su embajada. Todo paso en el conflicto tiene que hacerse con acuerdo de las partes y encaminado a la creación de dos Estados”, afirmó el embajador británico. La pauta tampoco fue rota por China ni por Rusia. “EE UU tiene que precisar cómo se ajusta su declaración a las resoluciones de la ONU sobre Jerusalén. Estamos realmente preocupados por el riesgo de que aumenten las tensiones”, añadió el diplomático francés.

 

Bajo este clima de rechazo llegó la intervención de la explosiva embajadora Nikki Haley, quien desde su llegada a la administración de Trump ha tomado especial protagonismo por su carácter irreverente y por sus duras declaraciones contra los enemigos de Norteamérica, como Corea del Norte, por ejemplo. Sin embargo, en esta oportunidad, la representante del republicano prefirió utilizar un tono moderado y discreto.

Haley comenzó respaldado lo que el propio Trump había declarado hace unos días: la decisión de Washington no afecta al estatuto final de Jerusalén ni a las negociaciones de paz. “No es un revés para el proceso, mi país mantiene su compromiso de apoyarlo. Tener la embajada donde está la capital es solo una decisión de sentido común. Estados Unidos fue el primero en reconocer a Israel y ahora es el primero en aceptar su capital. Hemos admitido lo obvio”, justificó.  

Y más adelante aprovechó la tribuna de la ONU para criticar el papel del órgano respecto al conflicto israelí. “Durante muchos años, Naciones Unidas ha sido llamativamente uno de los centros mundiales que más ha demostrado hostilidad hacia Israel”, denunció Haley. “Ha hecho más daño a las posibilidades de una paz en Oriente Medio que hacerlas avanzar”, agregó.

La reunión de la ONU se cerró sin un pronunciamiento conjunto y, como era de esperarse, sin ninguna resolución sobre el conflicto surgido hace más de medio siglo y que lleva décadas en la mesa del órgano internacional. Lo único que quedó realmente confirmado fue lo que la mayoría ya sabíamos: Estados Unidos está cada vez más aislado del mundo y todo es culpa de Donald Trump. @mundiario

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