¡Ojito con las risas por el 'Prestige'!: Poseidón es un dios vengativo

Voluntarios en la tragedia del Prestige. / Greenpeace
Voluntarios en la tragedia ecológica del Prestige. / Greenpeace.

Señalar al mar como culpable de la tragedia ecológica que vuelve a poner de luto Galicia es una superchería tan grande como mandar que los parados recen a la Virgen.

¡Ojito con las risas por el 'Prestige'!: Poseidón es un dios vengativo

Mucho ojo con andar bromeando con Poseidón. Tantos años riéndose de él desde la soberbia Cibeles capitalina y hoy, en justa revancha, es el humilde Neptuno colchonero quien se ríe a carcajadas de la diosa merengue.

Con esa misma apabullante superioridad de su mayoría absoluta –soberbia cibelina–, se carcajean hoy en el PP de la sentencia del Prestige. Y corean, avalados por la justicia (así, en minúscula), que el azar y el mar fueron los culpables. Si queremos responsables de aquella tragedia, vayamos a pedirle audiencia a Neptuno, nos recomiendan, risueños, los pons y florianos de Génova.

Para ser gente de mantilla y peineta, de tauromaquia y raza, de jaculatorias marianas para acabar con el paro (o con los parados, vaya usted a saber), de religión en los liceos públicos, para ser, en fin, tan sobarrosarios, se están mostrando bien impíos con el dios de los océanos.

Porque fue Poseidón, y no otro, el dios que acabó con Troya. Aparte de segar con su tridente falanges enteras de dioses, héroes y mortales, aliados de Ilión, Neptuno se complicó con Ulises para engañar de muerte a los desgraciados troyanos. El caballo de madera y mentiras que los incautos vasallos de Príamo metieron, entre fiestas y carcajadas, en su ciudad era una ofrenda a Poseidón, pues los nobles cuadrúpedos le están dedicados.

Poseidón tuvo muchas querellas con otros dioses por el dominio de las ciudades griegas. Así se peleó con Atenea, diosa de la Justicia (ésta, como es mítica y no real, merece la mayúscula), por el dominio de Atenas. La diosa ganó y Poseidón amenazó con provocar tal maremoto que la Acrópolis quedara para siempre por debajo del mar. Para aplacarlo, los atenienses les quitaron el voto a las mujeres, pues fueron ellas las que eligieron a Atenea como su patrona. Díganme, ¿cómo anda hoy Grecia? Pues no bajo el mar, pero sí bajo mínimos: aunque pasen los siglos, Poseidón no olvida las afrentas.

Por eso mismo, los dirigentes del PP, que tienen más fe en la Virgen de los Desamparados que en una gestión racional y digna del patrimonio de todos, no deberían ser tan ligeros al culpar al dios del mar. No hay paisaje más inquietante que el del mar en calma, el de ese océano que se retira en silencio para volver, atronador y terrible, convertido en maremoto. Son ya muchas injusticias, muchas burlas, mucha crueldad y mucho chapapote moral en dos años. Quién sabe si la pasividad del paisanaje no es sino un mar que coge impulso para regresar, justiciero y vengativo, convertido en tsunami electoral. Marineros somos, y en el mar de Poseidón nos encontraremos…

¡Ojito con las risas por el 'Prestige'!: Poseidón es un dios vengativo
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