El nuevo Gobierno de EE UU considera que en Venezuela hay una dictadura

Anthony Blinken, secretario de Estado de EE UU. / NBC
El nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken. / NBC
Anthony Blinken, nuevo secretario de Estado en la Administración Biden, asegura que el presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro, es un "brutal dictador".
El nuevo Gobierno de EE UU considera que en Venezuela hay una dictadura

La presión continúa. La política exterior de la mayor potencia mundial hacia un pequeño país de América del Sur que tiene la crisis económica más grande de la región, se seguirá basando en la presión absoluta sobre el régimen totalitario que originó ese colapso económico. Venezuela se mantendrá en la lista de prioridades de la Casa Blanca como uno de los principales problemas a resolver para procurar la estabilidad de América Latina y de la población venezolana, pues el desgaste social y humanitario interno, ya es intolerable.

Y es que el diplomático Anthony Blinken, nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, designado por el presidente Joe Biden, expresó lo que será la posición de Washington hacia Venezuela durante los próximos cuatro años y aseguró que en ese país impera una dictadura. El jefe de la diplomacia estadounidense llamó "brutal dictador" al presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro, y dijo que apoya “seguir reconociendo al líder opositor Juan Guaidó como autoridad legítima del país”.

Esta postura del nuevo funcionario encargado de expandir la influencia de EE UU en el mundo sobre la crisis más larga de esta década en lo que Washington denomina su ‘patio trasero’, es la evidencia de que la Administración Biden seguirá la estrategia que inició Donald Trump de la presión contra una dictadura que busca ser erradicada de ese país así como durante años la potencia norteamericana ha buscado reducir el poder de otras dictaduras como Irán, Cuba, Corea del Norte y Siria. Sin embargo, la estrategia de Biden será muy diferente a la de su predecesor, pues las sanciones probablemente no serán la constante, sino el uso eficaz de la diplomacia, que Blinken conoce muy bien, para lograr una alianza internacional que lleve al régimen de Maduro a una mesa de negociación por el bienestar de Venezuela. 

La nueva posición de EE UU frente a Maduro

Durante su audiencia de confirmación como secretario de Estado en el Comité de Asuntos Exteriores del Senado, Blinken fue interrogado sobre la situación venezolana por el senador republicano de Florida Marco Rubio, considerado uno de los arquitectos de la política del gobierno de Donald Trump hacia Venezuela, pues fungió como su asesor en el diseño de las sanciones financieras precisas contra los altos jerarcas militares que sostienen a Maduro en el poder.


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"¿Es su visión que nuestra postura hacia Venezuela debe cambiar en esencia, que ya no debemos reconocer a Juan Guaidó y entrar en negociaciones con Maduro?", preguntó Rubio. "No, no lo es", contestó Blinken.

Ese punto clave del interrogatorio tiró por la borda todas las teorías de conspiración, muy circulantes en la campaña electoral en EE UU, que apuntaban a que Biden levantaría las sanciones contra Maduro y establecería canales diplomáticos con su régimen. 

Las declaraciones de Blinken demuestran que el nuevo Gobierno de EE UU no dialogará con la dictadura chavista para oxigenarla en el poder al margen de la crisis del país, sino que más bien podría forzarla a negociar su salida o su entrega progresiva de espacios de poder para una transición hacia elecciones presidenciales que ayuden a resolver la crisis política, y por ende, la crisis económica con nuevo Gobierno que tenga el apoyo financiero de Washington, la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para contribuir en la reconstrucción económica de un país que ha perdido el 70% del valor de su economía en los últimos siete años.

La carta de Guaidó

El designado por Biden para liderar la diplomacia estadounidense dijo estar "muy de acuerdo" con Rubio en “una serie de pasos tomados por Washington hacia Caracas”. Entre ellos, mencionó “el reconocimiento de Guaidó como presidente interino de Venezuela” y de la Asamblea Nacional elegida en 2015 como “la única institución elegida democráticamente en el país”.

El ahora nuevo secretario de Estado, tras ser confirmado por el Senado, es consciente de que en un proceso de negociación entre el régimen de Maduro y el simbólico gobierno de Juan Guaidó es necesaria la participación de actores clave de la comunidad internacional para cada bando: la Unión Europea, el propio EE UU y la OEA, junto a China, Rusia y Cuba, que son los soportes financieros de la dictadura chavista, pero todas esas potencias deben fungir como mediadores diplomáticos para acordar una solución pacífica al conflicto a través de un mecanismo que lleve al país a elecciones presidenciales, las cuales permitan a los venezolanos escoger el nuevo rumbo de su nación hacia un futuro de prosperidad económica y estabilidad social. 

Pero con los pies bien puestos sobre la tierra, de cara a una realidad que es más taxativa que nunca en Venezuela, Blinken también dijo que respalda la búsqueda de "aumentar la presión sobre el régimen liderado por un brutal dictador, Maduro, así como de tratar de trabajar con algunos de nuestros aliados y socios".

¿Una nueva forma de presión?

Aunque esa presión se incremente por la vía de algunas sanciones financieras individuales para los funcionarios de la alta esfera de poder de Maduro, sobre todo militares, Washington podría apostar más por la disuasión diplomática que por la asfixia, es decir, amenazar al régimen con aplicar más sanciones si no hay un camino a una negociación honesta de su parte.

"La parte difícil es que a pesar de todos esos esfuerzos, que yo apoyo, obviamente no hemos obtenido los resultados que necesitamos", afirmó Blinken. Este es el preludio de lo que se avecina como una nueva fase en la larga estrategia de presión que Washington comenzó incluso con el Gobierno de Barack Obama en 2015, pero que intensificó desde 2018 con Donald Trump y continuará, mediante mecanismos más diplomáticos, pero firmes, con Joe Biden en la Casa Blanca. 

"Una de las cosas que realmente agradecería hacer si soy confirmado, es venir y hablar con usted y con otros en este comité, porque necesitamos una política efectiva que pueda restaurar la democracia a Venezuela, comenzando por elecciones libres y justas", dijo Blinken a Rubio antes de ser oficialmente designado el pasado miércoles como el nuevo jefe de la diplomacia del país más poderoso del mundo.

Todo parece indicar que la premisa en política exterior latinoamericana, y la prioridad, para la Administración Biden será reducir el poder que la dictadura de Maduro ha ganado en Venezuela tras las sanciones de Trump, que colocaron al régimen en jaque, pero solo dañaron sus finanzas individuales y a la industria petrolera del país, más no sirvieron para llevarlo a algún escenario de negociación que realmente amenazara su supervivencia en el poder. @mundiario

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