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¿También serán necesarias nuevas elecciones en Cataluña?

Los partidos que en su día apostaron por el actual gobierno de la Generalidad unieron con plastilina un sinfín de diferentes ideologías con muy distintos intereses en favor del tronco común de la independencia. Un gobierno llamado a caer antes que después.

¿También serán necesarias nuevas elecciones en Cataluña?
Artur Mas.
Artur Mas.

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Mapi Egea

Mapi Egea

La autora, MAPI EGEA, es colaboradora de MUNDIARIO. Licenciada en Sociología y máster en Comunicación Política. @mundiario

Hay problemas en Cataluña otra vez y otra vez de la mano de los de siempre, los anticapitalistas e independentistas de la CUP. Pero no son ellos los únicos culpables; en realidad todos los partidos que en su día apostaron por el actual gobierno de la Generalidad unieron con plastilina un sinfín de diferentes ideologías con muy distintos intereses en favor del tronco común de la independencia. Un gobierno llamado a caer antes que después.

Pero el “proceso” está congelado en los cajones de Puigdemont, en eso tiene toda la razón la CUP. Y por eso mismo la CUP ha decidido “liberarse” del compromiso de estabilidad que hace tan sólo cuatro meses y medio otorgó al gobierno de Juntos por el Sí y de los republicanos de ERC. Los cuperos, revoltosos e imprevisibles donde los haya, han votado en asamblea mandar el acuerdo de gobierno catalán a hacer puñetas.

El gran legado de Artur Mas, que los cuperos se comprometieran a sostener el gobierno toda la legislatura, se ha desvanecido. Para la tribu de Anna Gabriel, Puigdemont y Junqueras no son suficientemente guerreros, suficientemente desobedientes, suficientemente rompedores.

Que la CUP quiera liberarse de Convergencia -o de lo que quiera que sea a partir de su refundación- no debería sorprendernos. De hecho, Convergencia quiere liberarse de sí misma...

Pero que la CUP quiera liberarse de Convergencia -o de lo que quiera que sea a partir de su refundación- no debería sorprendernos. De hecho, Convergencia quiere liberarse de sí misma, tal y como han votado los militantes otrora pujolistas, luego masistas.

Con esa sonrisa de hiena que observamos en Mas durante la pitada al himno y al Rey en la copa de fútbol del año 2015 augura éste un gran futuro a un partido político al que le cambian el nombre pero que no deja de hundir sus raíces en el tres por ciento.

Los caprichos de Mas nos llevarán, inevitablemente, a nuevas elecciones en Cataluña. Las malas lenguas aseguran que la nueva Convergencia las prepara para otoño de este año o, lo más tardar, la primavera del próximo.