Buscar

MUNDIARIO

Las tres noticias positivas de la semana (III)

Dentro de las informaciones catastróficas que nos abruman cada siete días, el autor sigue con la intención de resaltar en su columna semanal las buenas noticias que le han llamado la atención, esta vez entre el 25 y 31 de mayo
Las tres noticias positivas de la semana (III)
Luz Casal.
Luz Casal.

Firma

Carsten Moser

Carsten Moser

El autor, CARSTEN MOSER, es vicepresidente de la Fundación Euroamérica y columnista de MUNDIARIO. Periodista y economista alemán, también es consejero de Claro Sol FS. Fue corresponsal del semanario 'Die Zeit' y dirigió la editorial de revistas G+J España. También fue secretario de la Fundación Bertelsmann y presidió la Cámara de Comercio Alemana para España. @mundiario

La Unión Europea y España lideraron el martes, 26 de mayo, la movilización de 2.500 millones de euros para los países sudamericanos que han dado asilo a los más de 5 millones de refugiados venezolanos. Para el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell, una muy buena noticia: “Hemos cumplido con una asignatura pendiente que tenía la UE. Las contribuciones son muy significativas y debemos felicitarnos”. Washington suscribió 182 millones de euros, Bruselas 144 millones, Madrid 50 millones y el Banco Europeo de Inversiones 400 millones. Casi 600 millones serán desembolsados directamente y el resto en otro tipo de ayudas. Dineros muy necesitados en Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Brasil, con sus sistemas de salud y educación a punto de colapsar, porque al esparcimiento sin freno del coronavirus hay que añadir los efectos de la inmigración. Solo en Colombia se estiman 2 millones, en Perú 1 millón de refugiados venezolanos.

Peor están las cosas en el país de origen. Como explica en El País Jutta Urpilainen, comisaria de Asociación Internacional en Bruselas, los “venezolanos que no se han marchado libran un combate diario por sobrevivir. Las recientes estimaciones del Programa Mundial de Alimentos hablan de que 9,3 millones sufren inseguridad alimentaria”. Por un lado, la inhabilitación de Juan Guaidó como presidente del Parlamento por decisión del Tribunal Supremo es señal inequívoca que Nicolás Maduro se sigue resistiendo a llegar a acuerdos con la oposición. Por el otro lado, la iniciativa de los 40 países y organizaciones con el fin de amortiguar las consecuencias del éxodo venezolano en los países limítrofes demuestra que la comunidad internacional sigue dispuesta a ayudar a Venezuela para salir de su crisis existencial. Ahora, su proceso de transición político, económico y social costará bastante más que los 2.500 millones de euros.

También los costes para reconstruir la Unión Europea continúan creciendo. Si el eje Merkel-Macron preveía un plan de recuperación de 500.000 millones de euros, la Comisión Europea aumentó la apuesta el miércoles, 27 de mayo, a 750.000 millones. Que Bruselas no defraudara, es la segunda gran noticia. Y es que, según Ursula von der Leyen, “las medidas más audaces son las mejores para Europa”. Porque, en tiempos del coronavirus, el panorama económico se ensombrece semanalmente un poco más. El Banco Central Europeo avisa ahora de un posible desplome del PIB en la eurozona de hasta el 12% en 2020. Y desde cada país miembro, las noticias negativas no paran. Ese mismo 27 de mayo y solo en España, Nissan anunciaba el cierre de fábricas en Barcelona, con 3.000 empleos directos y 20.000 indirectos en juego, y Alcoa el despido de 600 trabajadores en Lugo. 

La Comisión propone un Marco Financiero Plurianual 2021-2027 de 1,1 billones más el fondo de recuperación de 750.000 millones, de los cuales dos tercios serían subsidios a fondo perdido y un tercio préstamos. A los que habría que añadir los ya aprobados 540.000 millones, para reforzar los sistemas de salud, la protección temporal de empleo y créditos a través del Banco Europeo de Inversión.

Hay muchos obstáculos que vencer hasta que el plan de la Comisión tenga luz verde: primero, el Consejo Europeo, que tiene que aprobarlo por unanimidad, a ser posible en su reunión del 19 de junio. Segundo, la Eurocámara, que ya ha anticipado su voto positivo. Y tercero, en el caso del Marco Financiero Plurianual, los parlamentos nacionales de los 27 países miembros.

Hasta hoy, el cuarteto compuesto por Países Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca se sigue oponiendo a subsidios a fondo perdido y a que los dineros del plan de recuperación se transfieran a los gobiernos de los países beneficiados sin un férreo control por parte de la Comisión de la idoneidad de los proyectos y sus planes de desarrollo. En otras palabras, no se fían de la buena gobernanza de algunos países miembros: por ejemplo, de España, como posible beneficiario de 140.000 millones. 

Haría bien el Gobierno de Pedro Sánchez en dar en las próximas semanas señales inequívocas de seriedad y compromiso, austeridad y eficiencia en la definición de las líneas maestras del próximo presupuesto y de reformas estructurales. Ayudarían una mejor gestión y coordinación política, económica y social, un mayor fomento de acuerdos entre los agentes sociales, una comunicación sin fallos, no como en el caso de la supuesta derogación íntegra de la reforma laboral, y un clima de menos crispación en el Congreso de los Diputados, que solo añade a los daños reputacionales de España en Europa. 

Desde Madrid se pedía a Bruselas soluciones concretas para salir de la crisis. Con urgencia. Ya están sobre la mesa. Pidamos ahora a Madrid celeridad en las propuestas de reconstrucción. Con insistencia.

Para la tercera noticia de la semana a resaltar había varias alternativas: el Ingreso Mínimo Vital, una medida social de gran calado aprobada el pasado viernes, 29 de mayo; o el magnífico trabajo periodístico en El País Semanal del domingo, 31 de mayo, con opiniones para todos los gustos bajo el título “Apuntes del futuro”…Pero al final me he decantado por una acción quizás menos espectacular, pero muy solidaria y empática de la cantante gallega Luz Casal: durante dos meses y hasta el lunes, 25 de mayo, ha estado llamando a más de 2.000 personas para hablar con ellas, escuchar sus problemas y darles ánimo. Su explicación en La Voz de Galicia: “Yo necesitaba hacer algo distinto, más personal y privado. Cada tarde, durante dos horas en las que hacía las llamadas, pasaba del llanto a la risa”. 

Conocí a Luz Casal en una fiesta de la revista Marie Claire, cuando estaba a punto de dar el salto a la fama internacional. Admiré entonces su simpatía personal, a comienzos del siglo su fuerza de voluntad en la lucha contra un cáncer de mama y siempre su voz muy especial y sus éxitos como artista. “Cuando tienes suerte en la vida, tienes que compartirla, y yo tengo mucha suerte” – esta confesión de Luz Casal me trajo a la memoria una cita de Winston Churchill: “El pesimista ve dificultad en toda oportunidad. El optimista ve oportunidad en toda dificultad. Soy optimista. No parece ser muy útil ser otra cosa”. @mundiario