Norberto Bobbio advirtió a Peces Barba de lo que iba ocurrir en España

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Bobbio, Peces Barba y Rufián. / RR SS.
El filósofo del Derecho predijo que en dos generaciones iba a desaparece el sentimiento de España en algunas comunidades.
Norberto Bobbio advirtió a Peces Barba de lo que iba ocurrir en España

Norberto Bobbio, el gran filósofo del Derecho, advirtió al profesor Peces Barba, presidente del Parlamento Español, tras estudiar la Constitución de 1978 de los riesgos que se desprendían de la constitución del Estado de las Autonomías, en la medida que el Estado cediera a las autonomías competencias esenciales, como Educación, Sanidad y otras. Con certera visión, Bobbio advirtió de la “desnacionalización de España”, en el sentido de que, en regiones como Cataluña, y otras, en apenas dos generaciones, los ciudadanos dejaran de sentirse españoles, al no educarlos como tales desde la escuela. Y a ello hay que unir el creciente fenómeno de los conversos que reniegan de sus orígenes para ser asimilados por el entorno. Abundan los casos conocidos.

Como Sandro Pertini y otros ilustres italianos sentía gran admiración y afecto por España y por nuestra historia y por eso fue un temprano alertador de los riesgos que corríamos y que el tiempo ha confirmado. Ya no es una sola la generación de catalanes, muchos de ellos hijos de inmigrantes andaluces o murcianos que no se sienten españoles. Y va a más. Odian a España como concepto y asimilan que ellos son otra cosa que españoles. Pero la gran paradoja de nuestros días es que la voz más elocuente de Cataluña sea en estos días la de un hijo y nieto de trabajadores de La Bobadilla, pedanía del municipio de Alcaudete (Jaén) y Turón (Granada) y que crio entre el barrio del Fondo de Santa Coloma de Gramanet y Badalona, Gabriel Rudián. Es diplomado en Relaciones Laborales y posea un equívoco máster en Dirección de Recursos Humanos por la Universidad Pompeu Fabra. Por su lenguaje y modos agresivos es una de las más activas voces del independentismo que clama contra la patria de sus padres, como si viniera de la misma estirpe carolingia más genuina. Alistado bien pronto en la plataforma “Súmate” por la independencia de Cataluña llegó a ser como diputado hoy por hoy la más genuina voz ERC.

Desde el punto de vista psico-sociológico este sujeto encarna la figura de los conversos que llegan a ser más radicales que los propios elementos originarios de una ideología, pero denota el efecto perverso en que se puede llegar a desenvolver la administración de hoy hacia los propios orígenes de lo que uno es o de donde procede. Lamentablemente, pese a lo notario de su caso, hay muchos más. La antropología social estudió hace tiempo el fenómeno de los conversos; es decir, aquellos sujetos que, procedentes de un determinado ámbito sociológico, reniegan de manera ostensible de su propia esencia, adscripción social, filiación, origen y cultura para tratar de ser admitido en otro grupo que les conviene mejor en un momento dado, ya sea para sobrevivir o instalarse.

El fenómeno en Cataluña

En Cataluña se da este fenómeno de manera todavía más acusada que en el País Vasco. Este fenómeno convive, empero con la pujanza de los centros regionales, su excelente relación con entorno e instalación en el contexto social. Es decir, que estos referentes culturales, sin perder su identidad, se integran en el tejido de la sociedad civil con vigor, personalidad y alta convivencia. Pero el converso es otra especie. En los partidos más radicales del nacionalismo independentista abrevan muchos jóvenes y menos jóvenes de origen andaluz o murciano. Estos conversos son, en repetidas ocasiones, más rotundos al asimilar las ideologías excluyentes que los mismos que las inventaron. Pero de la madera de conversos salen los traidores. Uno de los más sanguinarios etarras se apellidaba Troitiño, de ascendencia palentina y apellido gallego, pero tal parecía parido por el racista Sabino Arana.

Con respecto a este caso, el de los conversos, la historia nos ofrece ejemplos notables: No hubo peores inquisidores que los judíos conversos; ni “kapos” más sanguinarios en los campos de concentración de la Alemania nazi que los salidos de la propia masa de judíos perseguidos. Los franceses colaboracionistas de la Francia de Vichy fueron peores que la Gestapo Yo mismo, si viviera en Cataluña, hablaría catalán socialmente y castellano, participaría de su cultura y de sus usos y costumbres; pero sin perder dos referentes esenciales, que soy gallego y que soy español. Todo es compatible. Esa es la diferencia. Y todo es posible. Los peores elementos que han salido a la calle a pedir la independencia son los hijos de los emigrantes de Andalucía o de Murcia que reniegan de sus padres. Y eso sí que es una conducta reprobable. @mundiario

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