Nicolás Maduro remodela su modelo para pagar su alarmante deuda externa

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y su esposa Cilia Flores. / RRSS
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y su esposa Cilia Flores. / RRSS

El país ha quedado asfixiado y en la miseria por culpa de su Gobierno, que se queda sin recursos de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

Nicolás Maduro remodela su modelo para pagar su alarmante deuda externa

Caracas pagará desde este viernes un bono emitido por la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en una muestra que el régimen local espera refinanciar su alarmante deuda externa. El presidente Nicolás Maduro ha ordenado a su segundo, Tarek El Aissami que negociara con los tenedores de bonos, como diciendo que no tiene el más mínimo recursos para cumplir con los vencimientos más próximos.

Maduro mismo hizo el anuncio durante una transmisión de televisión y radio del país, calificando el emprendimiento como un combate al "bloqueo y la persecución extranjera que sufre Venezuela". El jefe de Estado dijo que quiere "reformatear los pagos de este año" a fin de cubrir las necesidades de su país, hundido en la miseria al punto que el dinero en efectivo se ha agotado casi por completo, por lo que debe cancelar importaciones a fin de pagar en tiempo a todos a quienes les debe, que no son pocos.

Se trata del segundo pago hecho en menos de una semana. El viernes pasado, Pdvsa pagó un total de 842 millones de dólares a fin de cubrir una parte de los bonos que tienen el 2020 como fecha de vencimiento. Tanto el gobierno como la petrolera estatal deberán depositar a los tenedores de bonos un total de 3.500 millones en concepto de capital e intereses. El presente mes de noviembre es el último que tienen para hacer este depósito en cuestión.

Con este pago el régimen evitó la suspensión de los demás, mas también arrinconó todavía más a los suyos. En vistas de la picada del sector privado a raíz de las férreas condiciones que ha impuesto el sistema chavista, los líderes del país han decidido remplazar la producción nacional mediante la importación de distintos bienes. No obstante, el derrumbe de los precios del petróleo y de la producción de crudo (que de 1999 a hoy día pasó de 3,2 millones de barriles a 1,9 millones) ha dejado al país en una lamentable situación de escasez y desabastecimiento nunca vista en la historia del país.

Encima de todo, las sanciones impuestas por Washington D.C. en agosto apretaron todavía más la soga. El presidente, tal y como tanto le gusta hacer, se victimizó asegurando que la banca internacional le discrimina. Las medidas, adoptadas a raíz de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC), le truncaron sus planes de ofrecer en los mercados de capital una suma que oscilaba entre los 3.500 y 5.000 millones de dólares. Vale recordar que la Administración de Donald Trump prohibió "negociaciones en deuda y capital" emitidas por Pdvsa y el gobierno chavista, así como las "negociaciones con ciertos bonos existentes del sector público venezolano, así como pagos de dividendos al gobierno de Venezuela”, recuerda El País.

La deuda total de Venezuela ascienda a 150.000 millones de dólares según estimaciones. La mayor parte de la misma se adeuda a China y Rusia y el plan es pagarla en petróleo. La república bolivarian cuenta con un total de menos de 10.000 millones de dólares en sus reservas de moneda extranjera. Todo eso ha llevado a las agencias de calificación crediticia a avisar que el país podría no ser capaz de pagar en la deuda. Pese a eso, el Palacio de Miraflores ha desembolsado ya 71.700 millones de dólares en capital e intereses.

Como no podía ser de otra forma, Maduro ha culpado de esta lamentable situación a Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional (AN). Maduro ha dicho que el dirigente opositor se ha encargado de gestionar las medidas recibidas por su régimen, por lo que ha girado la orden al Ministerio Público que le juzgue por traicióna la patria. Desde que asumió la presidencia de la AN, Borges ha advertido a los grandes bancos de inversión que todas las deudas obtenidas por el régimen deben tener el visto bueno del organismo que preside, pues de lo contrario no serán reconocidas.

La decisión del presidente es un preludio del nuevo rumbo que tomará su Administración en este tema. El próximo año la nación elegirá a su nuevo presidente en las elecciones y el chavismo nunca ha tenido ningún pudor en usar dinero público para gestionar sus campañas. Con la situación tal y como está, el régimen no podrá invertir como tiene acostumbrado.

En cuanto terminó la comparecencia presidencial, los medios oficiales ensalsaron la figura de Maduro como alguien de palabra que cumple con sus deudas, sino que también acusaron, siguiendo su tradición, a la derecha y a los más ricos de conspirar para asfixiar a la revolución bolivariana. "La oligarquía quiere apoderarse del país sin tomar en cuenta al pueblo. Toda esta guerra económica es para sacar al pueblo del gobierno", dijo el ministro de Planificación (que sí, que hay un ministerio para eso aunque no lo pareciera) Ricardo Menéndez. "No podrán con nosotros porque somos los hijos de Simón Bolívar”, cerró con el tono poético que tanto gusta a los chavistas al envocar a su líder espiritual. @mundiario

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