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Ni rastro de una respuesta certera, rápida y eficiente tras el derrumbe en Zaldibar

Del "accidente laboral" a la mesa de expertos en diez días. Los vecinos de Zaldibar se revuelven contra el Gobierno del País Vasco.
Ni rastro de una respuesta certera, rápida y eficiente tras el derrumbe en Zaldibar
Vertedero de Zaldibar. / TW
Vertedero de Zaldibar. / TW

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Judith Muñoz

Judith Muñoz

La autora, JUDITH MUÑOZ, es escritora y periodista. Fue coordinadora general de MUNDIARIO, donde actualmente es adjunta al Editor. Fue redactora del periódico Xornal de Galicia y también formó parte del equipo del periódico La Voz de Galicia y de la agencia Quattro Idcp. Es autora del libro de poesía Anhelo. @mundiario

Doce días después del “accidente laboral”, tal y como lo calificó el lehendakari Iñigo Urkullu, en el que dos personas quedaron sepultadas por el derrumbe de toneladas de materiales del vertedero de Zaldibar, en Vizcaya, los trabajadores siguen sin ser desenterrados y la población de Zaldibar, Ermua y Eibar se enfrentan a una toxicidad en el aire que ha paralizado cualquier respuesta certera, rápida y eficiente del Gobierno del País Vasco. Entre uno de los muchos errores está el haber despreciado la ayuda de la UME, la Unidad Militar de Emergecias de las Fuerzas Armadas Españolas.

Las labores de rescate, paralizadas tras la detección de amianto, volvieron a reanudarse una semana después junto a las tareas de extinción de incendios y estabilización del terreno. Los incendios se ocasionaron tras el derrumbe y los fuegos liberaron una serie de gases al quemarse los residuos industriales del vertedero, procedentes en su mayoría del sector siderúrgico, de plantas papeleras y de constructoras.

Los servicios del departamento de Salud y Medio Ambiente del País Vasco trasladaron a la población la información de que no existía ningún riesgo para la salud, pero la realidad es que tres días después del incidente se detectaron en el aire 700 centogramos de dioxinas y furanos por metro cúbico, cuando los niveles normales oscilan entre los 30 y los 10 centogramos. Tras estos datos, las autoridades políticas y sanitarias autonómicas aconsejaron a los vecinos de Zaldibar, Ermua y Eibar, que suman 46.000 habitantes, no ventilar sus casas ni hacer deporte al aire libre, por los altos niveles de dioxinas y furanos detectados, una exposición 50 veces por encima de lo habitual en la zona.


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Además, durante el fin de semana, LaLiga suspendía el encuentro entre Eibar y Real Sociedad.

Por su parte, la Universidad del País Vasco emitió una circular desaconsejando a las estudiantes que pudieran estar embarazadas asistir a la Escuela de Ingeniería que el centro posee en Eibar por el riesgo de contaminación en el aire. El feto es particularmente sensible a la exposición a las dioxinas.

Los últimos datos de los controles realizados han constatado la presencia de restos de amonio en dos ríos cercanos y que proceden de la contaminación por los restos del vertedero desprendido.

Una semana después del siniestro, el 13 de febrero, se constituyó la mesa de expertos presidida por Urkullu para abordar la situación en Zaldibar. En ella están presentes diversas consejerías del Gobierno, la Diputación de Vizcaya y el Ayuntamiento de Zaldibar. Para los ciudadanos de la zona, una respuesta insuficiente. @mundiario