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MUNDIARIO

Los narcos introducen sus estructuras en prisión y cuidan sus relaciones con la política

Algunos narcos no se arrepienten, al contrario, persisten, como en el caso de Sito Miñanco. Varios de ellos tienen hijos abogados que se integran en el sistema de defensa de sus padres e intento de recuperación, en su caso, de los bienes incautados, como el Pazo Baión.

Los narcos introducen sus estructuras en prisión y cuidan sus relaciones con la política
Primera página de Xornal de Galicia con una foto de Mariano Rajoy a bordo de un barco de narcotraficantes.
Primera página del desaparecido Xornal de Galicia con una foto de Mariano Rajoy a bordo de un barco de narcotraficantes.

Fernando Ramos

Periodista y profesor.

Hay narcos –entre ellos los gallegos– que han tratado siempre –y por lo general, logrado– trasladar la estructura de sus organizaciones criminales al interior de las prisiones donde son recluidos, creando una red clientelar con los presos más violentos y peligrosos que convierten en su propio anillo de protección con la propia colaboración de sus abogados.

Al famoso e irredento Sito Miñanco acaban de encontrarle 6.000 euros en efectivo al ser ingresado en prisión, que fueron decomisados, ya que los detenidos o penados no pueden manejar efectivo, y menos en esas cantidades, dentro de la cárcel.

Pero lo increíble es que el Estado permita (o haya permitido) por otros medios, que estos delincuentes se monten su propia seguridad en presidio. En noviembre de 1992, en uno de sus ingresos en prisión, el Juzgado de Vigilancia Penitenciara de entonces ratificó una resolución de un Juzgado de Badajoz “considerando que es no era ilegal” que el narcotraficante y ex contrabandista José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, entregara, a través de sus abogados, dinero a otros recursos “para garantizar su seguridad dentro de la prisión”. O sea, que no correspondía al Estado responder del resguardo de todos los reclusos, sino que el que pudiera podía montarse su propia escolta. Y así fue.

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El abogado Pablo Vioque.

La deriva del contrabando gallego

Quienes, como yo mismo, observamos desde su inicio el fenómeno del contrabando industrial de tabaco en Galicia y su deriva hacia el narcotráfico a gran escala, constatamos con pesar lo poco eficaz que ha sido a la larga el propio Estado en la represión de ambos fenómenos.

El 3 de diciembre de 1983, el programa La Clave, que dirigía José Luis Balbín, se dedicó al contrabando de tabaco y sus efectos. Fui, como periodista que seguía este asunto, invitado a participar en el coloquio. Recuerdo que argumenté entonces que las organizaciones contrabandistas habían creado una red muy bien asentada, cuya estructura estaba lista para pasar del tabaco a los estupefacientes, como lamentablemente ocurrió. Es decir, que era capaz de introducir fraudulentamente en el país cualquier género. El contrabando fue la punta de lanza de otros fenómenos conexos: tráfico de divisas, corrupción de funcionarios y guardias civiles y extensión de la impunidad. Los narcos gallegos llegaron a tener a su servicio no solo puestos enteros de la guardia civil, sino también altos cargos de Aduanas, y hasta al hijo de un magistrado del Tribunal Constitucional.

Otro de los contertulios de aquel programa era el abogado Pablo Vioque, secretario de la Cámara de Comercio de Vilagarcía y defensor de los contrabandistas y narcos. Me contó que su tarifa, año 1983, por cada delincuente que lograba poner en libertad era de 500.000 pesetas de las de entonces.

La misma noche del programa, Pablo Vioque, que acabaría sus días convertido él mismo en un capo de la droga, fue llamado urgentemente por sus clientes porque Hacienda y la Guardia Civil habían puesto en marcha una gran operación contra el contrabando industrial. Todo acabaría en agua de borrajas gracias a la entrada de España en la Unión Europea. Inicialmente, los contrabandistas trasladaron sus infraestructuras al Norte de Portugal, donde alojaron sus embarcaciones y lanzaderas.

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Carmen Avendaño y las madres de Érguete toman posesión de Pazo Baión.

 

La ineficacia del Estado

El motivo por el que el Servicio de Vigilancia Aduanera perseguía el contrabando era puramente fiscal: el tabaco era un género estancado, es decir, sujeto en su distribución y venta al Estado, como consecuencia de que cada cajetilla lleva aparejado un elevado impuesto de lujo. Ese era el negocio: los contrabandistas lo recaudaban de modo que no lo ingresaba el Estado. Aduanas apenas capturaba el 10 por ciento del tabaco que se introducía ilegalmente en España (no solo por Galicia), y se calculaba que la venta de este “rubio de batea” suponía una cuota del 20 por ciento del tabaco legal.

El tabaco que llegaba a Galicia lo hacía generalmente vía Estados Unidos-Holanda y desde aquí a la costa gallega. Cuando España entra en la Unión Europea, dado que al cambiar las leyes se aplican éstas si son beneficiosas sobre la situación anterior a quienes afectan, desapareció el delito de contrabando, y se convirtió en un trasiego de mercancías dentro de la Unión. Pero subsistían otros delitos conexos, como movimiento ilegal de capitales y todos los demás que rodeaban a la actividad principal. Ni el abogado del Estado ni el fiscal hicieron su trabajo.

Los contrabandistas tuvieron siempre el santo de cara: cuando su negocio era simplemente una falta administrativa, se libraban de pagar las multas, declarándose insolventes; y cuando ya fue delito pudieron escaparse prácticamente con la misma facilidad, hasta que se pasaron al narcotráfico.

Marcial de la Isla con Alberto Núñez Feijóo.

Marcial de la Isla con Alberto Núñez Feijóo.

Relaciones con la política

Y no hablemos de sus relaciones con la política: algunos de los más veteranos patriarcas tuvieron siempre buenas relaciones con la política, como ellos mismos confesaron. La polémica foto de Marcial Dorado Baúlde, “Marcial de la isla”, con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no es un despiste.

Por cierto que este delincuente llegó a interponer una demanda en defensa de su honor, intimidad e imagen contra mi persona y el periódico donde yo trabajaba, porque, según este capo, ahora en prisión, mis artículos producían quebrantos psíquicos a su esposa, pues él se reclamaba como un honrado ciudadano.

En su día, hasta el mismo Fraga llegó a viajar a la isla de Arousa en una lancha de un conocido y veterano capo, devoto de la entonces Alianza Popular.

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Las madres contra la droga en su lucha contra el narcotráfico.

El poder y la influencia de los contrabandistas y narcos queda reflejado en un episodio que afectó al propio actual presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, quien se vio en un serio compromiso. Habían trasladado al Hospital Xeral de Vigo al vástago de una de estas mallas, gravemente herido en un ajuste de cuentas, y Santalices, a la sazón administrador del dicho hospital, se vio obligado a impedir que un equipo médico de la Universidad de Navarra irrumpiera por su cuenta para tratar al herido, contratado por su padre, invadiendo la responsabilidad de los médicos de un hospital público a quienes corresponde la custodia de sus pacientes.

Los narcos no se arrepienten, al contrario, persisten como es el caso de Sito Miñanco. Curiosamente, varios de ellos tienen hijos abogados que se integran en el sistema de defensa de sus padres e intento de recuperación, en su caso, de los bienes incautados, como ocurre con las hijas de Laureano Oubiña que pelean por recuperar el famoso pazo Baión, por decir que al menos la mitad es herencia de su madre, fallecida en un accidente de tráfico.

Asombrosamente, la revista de frivolidades Vanity Fair publicó una entrevista como si fuera un personaje, donde este delincuente arremete contra el propio sistema judicial y carcelario del que se presenta como una víctima, acusando al Estado de tener montado un negocio con las propias cárceles. Pero lo más increíble de esta entrevista es que Oubiña dice que él financió a partidos políticos. Pero no dice a cuáles. @mundiario