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El nacionalismo, sus banderas y la comunidad donde vivo

Sin embargo, hay un momento crítico en el que la lealtad a la propia tribu deriva en resentimiento y odio, primero y posteriormente en agresión a los demás”, Madeleine Albrigt.

El nacionalismo, sus banderas y la comunidad donde vivo
Quim Torra, presidente de la Generalitat. / RR SS.
Quim Torra, presidente de la Generalitat. / RR SS.

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J. re Crivello

J. re Crivello

El autor, J. RE CRIVELLO, colaborador de MUNDIARIO, es escritor digital, profesor y empresario. Ha publicado 12+1 libros, entre ellos Kennedy Obscenity (2015), ¿Qué tripa se te ha roto? (2016), Los Monos Humanos, Bios y Robots (2015) y La Isla (2016). Dirige Fleming AC y FlemingLAB Taller de Escritura & Comunicación Online. @mundiario

Dice en su libro de reciente aparición Madeleine Albright, Facismo, una advertencia y Bestseller en EEUU:

“La identificación que sentimos respecto a nuestros lugares de residencia o de nacimiento puede aportarnos un anclaje importante en el mundo caótico que vivimos y reforzar nuestros vínculos con la familia, con la comunidad y con el resto de las generaciones precedentes, y futuras

En su mejor momento estos sentimientos son una celebración de la cultura y de todo lo que esto representa en forma de literatura, lengua, música, comida, cuentos populares.

Sin embargo, hay un momento crítico en el que la lealtad a la propia tribu deriva en resentimiento y odio, primero y posteriormente en agresión a los demás”, pág. 124, Fascismo.

Por elección, vivo en una comunidad dividida –no diré el nombre pues las represalias están al orden del día—, pero asumiré que parte de la falta de conciliación entre ambas comunidades se ha roto. Unos, los que adoran a la tribu no aceptan esta separación, esta disfuncionalidad, este atrapamiento en los símbolos para proyectarlos en los diferentes. Vivimos tiempos difíciles, la voz de la sumisión a los demás, la solicitud de acatar, de asumir los símbolos acríticamente son tambores de guerra, de odio.

De madrugada me despierto y pienso:

La vida es tan estupenda como para romperla en pedazos… sometiéndose a las emociones supremacistas.

Nos quedan años de incierto futuro. @mundiario