El mundo está inmerso en una guerra que busca el holocausto del enemigo

Zona bajo control del Estado Islámico en Siria e Irak. / CNN
Zona bajo control del Estado Islámico en Siria e Irak. / CNN

Hay planteado un debate entre partidarios de acabar con el establecimiento del ISIS en Siria e Irak, y partidarios de acabar con Bashar al-Asad, También hay partidarios de seguir hablando.

El mundo está inmerso en una guerra que busca el holocausto del enemigo

En España hemos sufrido el terrorismo de forma continuada durante más de cuarenta años. En este tiempo todos los gobiernos sin excepción abrieron negociaciones con ETA sin obtener resultado alguno hasta que los terroristas (para ellos ejército en guerra contra el Estado Español), perdieron la esperanza de lograr un acuerdo o una victoria. Ahí se vinieron abajo y acabaron vencidos policialmente. La esperanza es lo que da fuerzas para luchar con energías redobladas y con sacrificio por el ideal. ¿Sabemos cuando Hitler comenzó a perder la guerra? Muchos dirán que fué cuando intentó conquistar Rusia y no pudo pasar de Estalingrado, y algunos que fue por pensar que conquistar Inglaterra era fácil, pero la realidad es que Alemania perdió la guerra el día que perdió la ilusión, la esperanza de que su ideario, ese mundo nazi de gente superior, podría dominar el mundo.

¿Cuándo perderá la guerra el ISIS? Cuando pierda la esperanza de ganarla. Más allá de la idea del paraíso lleno de vírgenes, o enviar al infierno a cualquiera que sea muerto por una mujer, lo que más alimenta al ISIS es la Idea de crear un Califato que abarque a  países musulmanes pero también que incorpore al mítico Al Andalus o París. Un califato donde la única ley sea el Corán. Ellos lo ven posible porque nos sienten débiles, temerosos, y con diferentes y variados intereses geoestratégicos, especialmente económicos. Ven con entusiasmo que en países moderados como Turquía sean muchos los que silban el minuto de silencio por los atentados de Francia, o como derriban un avión ruso que iba  a atacarles por violar el espacio aéreo, pero que estaba tan cerca de la frontera que el avión cayó en Siria.

El mundo habrá comenzado a ganar la guerra el día en que los integristas radicales  pierdan la esperanza de ganarla. Probablemente ello exija una acción terrestre que indirectamente beneficie, al menos temporalmente, a Bashar el-Asad, y que muchos creen que es inevitable, entre ellos España. Hay quien dice que volverán ataúdes con cadáveres y habría víctimas civiles. Es cierto pero hay que contar les víctimas de Siria e Irak, esos que mueren a diario y también son civiles, como lo son los que mueren en su intento de llegar a Europa, o los degollados frente a las cámaras ¿y por qué frente a las cámaras? Porque mientras hay un éxito del ISIS surgirá gente que quieran emular lo que a nosotros nos parece un salvajismo, y gente que sueñen con ese califato que les dará el esplendor del pasado.

Ellos son unos 38.000 porque los musulmanes moderados son sus enemigos como vemos a diario. La tarea parece factible, la voluntad de unir esfuerzos entre los países no. 

Claro que los reticentes tienen su argumento, que siempre quedarán sueltos terroristas para poner bombas. Es cierto, como siempre los hubo, anarquistas, del Grapo, de ETA, del IRA, fanáticos o locos. Es fácil con los medios que hay hoy en día, pero nada comparable a que el mundo consienta la creación del califato por defender cada uno sus propios intereses, y podemos incluir en esto de los intereses a los estados musulmanes vecinos que apoyan o no según sean chiitas o sunies.

El mundo está inmerso en una guerra que busca el holocausto del enemigo
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