España se ha convertido en un país dominado por la precariedad y la corrupción

Mariano Rajoy. / Mundiario
El presidente Mariano Rajoy, en la patronal CEOE.

¿A qué se debe tanta apatía de los ciudadanos ante los gravísimos problemas que nos acechan?, se pregunta este colaborador de MUNDIARIO en un nuevo artículo sobre la realidad de España.

España se ha convertido en un país dominado por la precariedad y la corrupción

Cuando el sabio señala la luna, el necio se fija en el dedo. Y, lamentablemente, España está llena de necios. Ante problemas gravísimos, parte de la sociedad se queda extasiada mirando vacuidades. Como auténticos necios. Hemos visto como, con la excusa de la crisis, mucha gente ha perdido su empleo, otros fueron desahuciados, se han cerrado servicios esenciales básicos. Los centros de servicios sociales están bajo mínimos. La educación es catastrófica. Tenemos una casta política infame, plagada de corruptos, ineptos y demás chupópteros. La Casa Real es un vivero de escándalos. El Poder Judicial no queda exento de vergonzosas actuaciones. Los bancos, auténticos culpables de esta crisis, se van de rositas, mientras se los rescata con el dinero de todos.

¿Qué más debe ocurrir para que la situación cambie? Somos un pueblo acostumbrado a protestar pero no reclamamos. Mucho ruido y pocas nueces. ¿Pensamos realmente que con las diferentes marchas de colores vamos a cambiar algo?

Hemos llegado a un punto en el que hasta el Presidente del Gobierno lee la respuesta ante una pregunta pactada en una rueda de prensa, para evitar dar explicaciones sobre un hecho muy comprometedor.

Hemos consentido que estos políticos —y no me refiero solo a los que gobiernan ahora, sino a todos— sigan campando a sus anchas, lucrándose, robando, y sin resolver ningún problema de los ciudadanos. Solo perpetuándose en el poder. En el fondo tenemos lo que nos merecemos. 

Me recuerda a la magnífica novela de Aldous Huxley "Un mundo feliz" en la que el Estado proporciona a los ciudadanos soma, una droga que consumen cuando están tristes o deprimidos para curar así sus penas.

Ignoro qué soma está distribuyendo el Estado en esta sociedad nuestra en la que, ante los acontecimientos que nos rodean, todo el mundo parece feliz. Es preocupante ver la apatía de los ciudadanos. No estoy llamando a la revolución, que siempre implica derramamiento inocente de sangre, pero sí a despertar las conciencias.

Es intolerable que haya gente sin hogar, que haya un 25% de personas que estén buscando trabajo y no lo encuentren, que los abuelos tengan que cuidar a los nietos y ¡hasta alimentar a los hijos! La lista de despropósitos sería interminable...

¿Hasta cuándo vamos a soportar esto? ¿Qué más hace falta para que revirtamos la situación? ¿Nadie se ha dado cuenta todavía de que somos los ciudadanos quienes podemos cambiarla?

Somos los dueños de nuestros destinos. No lo tiren por el retrete.

Piensen. Sean buenos.

España se ha convertido en un país dominado por la precariedad y la corrupción
Comentarios