El mundo chií está indignado tras las ejecuciones en Arabia Saudí

El Rey de Arabia Saudita junto al presidente iraní.
El Rey de Arabia Saudita junto al presidente iraní.

Irán, rival regional que mantiene relaciones tormentosas con Arabia Saudita, de doctrina sunita, advirtió de que Riad pagará la muerte de Nimr Baqir. El embajador saudí fue convocado al Ministerio de Relaciones Exteriores iraní.

El mundo chií está indignado tras las ejecuciones en Arabia Saudí

La ejecución en Arabia Saudita del alto clérigo reformista chií Nimr Baqir al-Nimr provocó indignación en el mundo chiíta, especialmente en Irán e Irak. Sheikh, 56 años, conocido por  sus  arduas críticas a  la dinastía suní de Al Saud, fue ejecutado el sábado junto a otras 46 personas condenadas por "terrorismo". Algunos cientos de hombres y mujeres marcharon en la ciudad Qatif, predominantemente poblada por chiitas en el este del país.

Las protestas más fuertes ocurrieron en Irán. La embajada saudí en Teherán fue atacada e incendiada por manifestantes enojados, la noche del sábado, según informó la agencia de noticias ISNA. Arrojaron cócteles molotov contra el edificio y fueron capaces de entrar en el complejo diplomático, antes de ser evacuados por la policía. Irán, rival regional que mantiene relaciones tormentosas con Arabia Saudita, de doctrina sunita, advirtió que Riad pagará la muerte de Nimr Baqir.

El embajador saudí fue convocado al Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, informó la televisión pública. Y El Ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de la revolución iraní, rindió homenaje a Sheikh Nimr en su cuenta de Twitter diciendo que "El reloj no se puede detener". Riad recibió una ráfaga las críticas provenientes de Teherán y calificadas de "irresponsables" por el portavoz del Ministerio del Interior Mansour al-Turki. Arabia Saudita, a su vez, convocó al representante diplomático iraní.

En Irak, cientos de personas se manifestaron en la ciudad santa chií de Kerbala. Incluso, algunos líderes instan al gobierno a cerrar la embajada de Arabia Saudita recientemente reabierta en Bagdad. Abdelsamad Khalaf, jefe del bloque parlamentario del partido político “Dawa” y el primer ministro, solicitó al gobierno "cerrar la embajada saudí en Irak, así como expulsar al embajador y ejecutar todos los terroristas sauditas presos en Irak", apunta.

La embajada saudí en Bagdad fue reabierta el 15 de diciembre, después de 25 años de la suspensión de las relaciones entre los dos países tras la invasión de Kuwait. En Facebook, el Primer Ministro Haider al-Abadi expresó su " enorme shock " y advirtió sobre el potencial desestabilizador de la ejecución de Nimr. Por su parte, El Hezbolá libanés también condenó el hecho y considera que Riad “cometió un crimen atroz perpetrado basándose en falsas acusaciones que no tienen nada que ver con la justicia", según cita un comunicado del movimiento.

El grupo, fiel aliado de Teherán, también acusó a Estados Unidos de llevar "una responsabilidad directa y moral en el crimen (...) para garantizar la protección del régimen saudí, cubriendo sus crímenes contra sus ciudadanos y los pueblos de la región”. Asimismo, los estados sunitas de la región han expresado su apoyo a Riad. Puesto que, el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Abdullah bin Zayed al Nahyan, mostró el  "total apoyo" de su país a propósito de  las medidas llevadas a cabo por Arabia Saudita "para lidiar con el terrorismo y el extremismo".

Bahrein, que a su vez se somete a una rebelión de la mayoría chiita de su población, ha afirmado su apoyo a Arabia Saudita en lo referente a "todas las medidas necesarias para luchar contra la violencia y el extremismo". Por consiguiente, decenas de jóvenes chiíes han protestado en contra de la ejecución del líder religioso iraní en reuniones esporádicas en la ciudad de Manama. Los manifestantes se enfrentaron con la policía, que utilizó gases lacrimógenos para dispersarles. 

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