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La MUD, de la oposición a la humillación

La agrupación opositora venezolana se ha visto sorprendida por dos caballos de Troya y pierde músculo mientras refuerza la hasta hace poco nula legitimidad del régimen chavista.

La MUD, de la oposición a la humillación
Henri Falcon saluda a Nicolás Maduro en un acto oficial. / Twitter
Henri Falcon saluda a Nicolás Maduro en un acto oficial. / Twitter

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

Formado en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, es un comunicador social que colabora en MUNDIARIO, donde también coordina el área de Economía. Twitter: @mundiario

Es la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), principal coalición opositora en Venezuela, una agrupación sui géneris. La amalgama de contrincantes del régimen chavista se ganó el respeto de la comunidad internacional cuando, en 2016 y guiados por los más reconocidos líderes, como el excandidato presidencial Henrique Capriles o el expresidente de la Asamblea Nacional Henry Ramos Allup, emprendió una cruzada para derrocar al presidente Nicolás Maduro. La aventura ha tenido de absolutamente todo, hasta muertos, literalmente.

La batalla contra el Palacio de Miraflores puso a la MUD en el radar del mundo y en el corazón de la comunidad internacional, que casi de forma unánime se unió a la piña. Llegó un momento incluso en el que parecía que tenían a Maduro contra las cuerdas, agobiado por el abandono de sus simpatizantes, la crisis económica, social y humanitaria que su incompetencia había implantado en el país caribeño y hasta una supuesta rebelión entre las Fuerzas Armadas del país, el principal caudal de músculo del régimen. Justo cuando el hijo de Hugo Chávez parecía sin escapatoria, se le ocurrió su gracia de formar una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), terminando de disparar la indignación internacional y reforzando un poco más su aislamiento. Su suerte parecía echada, hasta que a la MUD se vio sorprendida por sus propios caballos de Troya.

El primero fue tras las elecciones para gobernadores de los 24 estados que conforman la república federal. La participación en los comicios resultaba polémica pues, como siempre, Maduro y los suyos habían tejido un sistema hecho a su medida, conscientes de que tenían imposible ganar por méritos propios. Al final, la oposición se quedó con apenas cinco entidades, un número decepcionante considerando que los sondeos les atribuían al menos 12. Pero el caballo no estaba en la derrota, sino en lo que vino después.

Angustiado porque su ANC no era reconocida por nadie más allá del Palacio de Miraflores, Maduro arregló para que los gobernadores electos juraran ante este órgano suyo. La MUD estaba entre la espada y la pared pues si los suyos se negaban a jurar su cargo les sería despojado, pero hacerlo representaba legitimizar un proyecto rechazado en coro por las principales potencias mundiales.

Era un secreto a voces que en el seno de la MUD no había una voz cantante solista, sino que la mesa redonda de la agrupación estaba dividida en una suerte de guerra civil por liderarla. Así, cuatro gobernadores opositores electos sorprendieron a todo mundo, literalmente, y en un acto inédito juraron su cargo ante la ANC de Maduro. Aquello fue un golpe bajo y no solo dieron legitimidad a la Constituyente chavista, sino que encima de eso expusieron las vergüenzas de la oposición ante el mundo, que la habían defendido y apoyado a lo largo del proceso rebelde emprendido contra el Gobierno. La MUD quedó fracturada pero lo peor estaba por venir.

Maduro tenía a la oposición en un lugar de debilidad y ocio en el que hacía años que no la tenía y decidió sacar provecho. Bendecido y apoyado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el presidente organizó las elecciones presidenciales para el próximo 22 de abril. El proyecto, como siempre, fue pensado para facilitar un triunfo del oficialismo y la MUD parecía rechazarlo de pleno, hasta que el martes, contra toda lógica, Henri Falcón, uno de los principales líderes de la agrupación, tomó por sorpresa al país cuando dijo que se presentaría a estos comicios, fraudulentos desde ya como todas las consultas ordenadas por la revolución bolivariana.

El desplante de Falcón, quien era integrantes del PSUV hasta 2008, solo vuelve a ilustrar que la oposición venezolana sufre por sus mismas grietas. Si la juramentación de los gobernadores ante la ANC la sonrojó, el aviso de Falcón los humilló. LA MUD pierde fuerza con cada medida que fuerza el presidente.

El triunfo de Falcón se antoja sencillamente imposible, pues no cuenta con el apoyo del resto de partidos que componen la MUD y, encima competirá con un sistema planeado por y para chavistas. Así las cosas, lo único que logrará con esta ocurrencia será legitimar unas elecciones que también tenían el rechazo contudente de la comunidad internacional. La oposición venezolana se ha encarrilado en una piral autodestructiva y ella misma le está despejando el camino a Maduro y los suyos para que su régimen espante las moscas que revolotean a su alrededor desde hace ya años.