Movimientos concertados hacia la normalización de la política catalana

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; junto al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez; este miércoles en Madrid. / Twitter @desdelamoncloa

El curso político finaliza con Sánchez y Casado satisfechos de sus respectivas posiciones políticas, ambos reforzados a costa de los partidos aliados.

Movimientos concertados hacia la normalización de la política catalana

Asumido el coste político de indultar a los políticos catalanes presos, el Gobierno ha desplegado varias iniciativas simultáneas para dar cobertura a la nueva fase de relaciones que espera abrir con el Gobierno de Cataluña. Éste, profundamente dividido en su estrategia, trata de no obstaculizar aunque sus equilibrios internos le lleven a posiciones ridículas como ha ocurrido en la recepción al Presidente de Corea. Tanto el Presidente catalán como la Alcaldesa barcelonesa han evitado estar presentes en la llegada del mandatario para no saludar al Jefe del Estado y han preferido incorporarse posteriormente a un cóctel informal donde todos se han dejado fotografiar para luego marcharse, evitando aparecer en la foto de la cena que allí tuvo lugar con una multitud de empresarios. Son gestos que expresan los problemas de fondo pero también el bajísimo nivel político al que han llegado los partidos nacionalistas.

El Círculo de Empresarios, organización empresarial alejada del nacionalismo, ha sido la organizadora del evento en cuya tribuna han comparecido los ya citados así como los Presidentes autonómicos de Valencia, Baleares, Andalucía y Galicia. Es decir, los grandes partidos estatales con la exclusión de la Presidenta de Madrid, probablemente por temor a que su protagonismo fuese tan excesivo como equívoco. La voluntad de normalización de dicha plataforma empresarial es ampliamente reconocida y será el mejor vehículo para lograr el retorno fiscal de la multitud de empresas que debieron trasladar la sede social a otros lugares, asustadas ante la inestabilidad provocada por el Ejecutivo autonómico.

Paralelamente el PSC ha resucitado sus viejas propuestas políticas, las mismas que en la época de Maragall iniciaron la senda que nos ha traído a la situación actual. La interpretación de España como nación de naciones, en lugar de la formulación actual del artículo 2 de la Constitución que habla de nacionalidades y regiones, además de obligar a modificar la Carta Magna abre un debate imposible: ¿cuántas? ¿todas iguales? ¿históricas y no históricas? ¿quién las define?. También se propone redactar un nuevo Estatuto autonómico que daría lugar a un referéndum en Cataluña. Es un camino ya recorrido del que no cabe esperar mucho más. Por otra parte parece prescindirse de cualquier acuerdo con el PP sobre el futuro de la política territorial. Por difícil que sea, en ese ámbito como en los asuntos internacionales, debería de existir siempre un nivel de diálogo aunque sea discreto y sin resultados evidentes.

Cabe destacar la opinión de Josep María Vallès, prestigioso catedrático que fue Consejero de Justicia con Maragall. Publicaba en EL PAÍS hace pocos días una interesante reflexión que ponía el acento en el diálogo, en la necesidad de restaurar la confianza pero también en la dificultad para llegar a acuerdos. Recomendaba tiempo, no fijarse objetivos ambiciosos sino ir construyendo lentamente acuerdos que cimenten una relación constructiva. Es decir, una fórmula de trabajo a largo plazo poco compatible con las urgencias de la vida política.

Durante la democracia, el apoyo al nacionalismo en Cataluña ha pasado de un tercio del electorado a más de la mitad, mientras que los partidos estatales han tenido los resultados inversos. En el País Vasco el nacionalismo se ha mantenido estable, con alrededor de dos tercios de los votos. En Galicia ha subido veinte puntos, del 10 al 30%, encabezando actualmente la alternativa de Gobierno. En Navarra ha pasado del 23 al 32%, cogobernando la Comunidad y en Baleares está creciendo más lentamente. Los partidos estatales por el contrario han perdido apoyos en las elecciones territoriales fruto de su política territorial coyunturalista.

El curso político termina con el contencioso catalán exactamente en el punto que interesaba al Gobierno estatal: ERC preside y hay voluntad de iniciar el diálogo tras los indultos. Al tiempo Sánchez se ha garantizado la unanimidad práctica del PSOE tras la abultada derrota de Susana Díaz en las elecciones internas andaluzas. Y como guinda, el dinero europeo está a punto de llegar. También el PP está donde quería, fagocitando a Ciudadanos, reforzado tras la clara victoria de Ayuso en Madrid y con las encuestas a favor. Mientras que Podemos está desaparecido y Vox parece haber tocado techo.

El próximo debate público, a varias bandas, será sobre los fondos europeos. En el plano estatal, en el autonómico y en el empresarial. En la cita de Barcelona, los principales dirigentes de las mayores empresas españolas han derrochado optimismo ante los próximos meses, si bien todos han evitado referirse a nuestro principal problema estructural: el desempleo, en especial en el segmento de la juventud. Será interesante que el debate público se oriente hacia los asuntos cotidianos: empleos, salarios, precios, tras un largo período de debates abstractos. @mundiario 

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