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MUNDIARIO

Los momentos más bizarros del Juicio del Procés vistos por un extranjero

El juicio a los líderes independentistas ha dejado un par de sesiones y declaraciones que rozan lo inverosímil al punto que hacen dudar si alguien se lo toma enserio.

Los momentos más bizarros del Juicio del Procés vistos por un extranjero
Magistrados del Tribunal Supremo durante una sesión del Juicio del Procés. / Twitter
Magistrados del Tribunal Supremo durante una sesión del Juicio del Procés. / Twitter

No me veo a mí mismo como experto de política o coyuntura española, pero sí debo decir que el Juicio del Procés es de lo más bizarro que he leído en mi vida. Realmente empecé a ponerle atención hasta hace tal vez un mes, por lo que no sé si me habré perdido de algo clave para entender los testimonios de la última semana, los cuales voy a calificar como chistes de mal gusto solo porque no tengo otra mejor forma diplomática de llamarlos.

Vean que lo que voy a escribir lo hago viniendo de un país (Guatemala) en el que los despropósitos y sonrojos políticos abundan. Si no me creen, busquen las noticias de actualidad, que yo no las voy a escribir porque me deprimen.

Volviendo al tema entonces, el juicio ha tenido de todo en estas últimas semanas. Casi como si estuviera siguiendo un guión cómicamente preparado, las rondas de audiencias a testigos han dejado testimonios que hacen pensar si hay alguien en el tribunal que se está tomando el asunto enserio. Por ejemplo, el día que se les ocurrió salir a decir que toda la revolución secesionista había sido gratis. Imagínense ustedes que todo un proyecto democrático y los gastos intrínsecos que éste requiere no dejó ninguna factura porque todo apareció por arte de magia, como si alguien le hubiera pegado a una peña en el desierto y en lugar de agua como Moisés sacó urnas y papeletas para los votantes. Pero eso no fue lo más relevante, perdón, lo más chistoso. Es que resulta también que en plena manifestación frente a un edificio del Gobierno, miles de personas se manifestaban a favor del referendo independentista que dio pie a todo este asunto. En plena protesta apareció una canasta de comida, así sin más, simplemente alguien volteó a ver y había comida. Los manifestantes, contados en miles, se acercaron a tomar cada quien su porción de bocadillos y éstos no se agotaban. Aquello era la multiplicación de los 5.000 que la Biblia describe de Jesucristo, solo que en el caso de los catalanes nadie sabía quién había puesto los refrigerios ahí.

Luego de eso, llegaron testimonios de testigos convocados por los imputados. Como si se tratara del inicio de un chiste, se abrió la puerta de la sala y entraron un alemán, una portuguesa, un esloveno y un canadiense. El simpático séquito fue convocado por Raúl Romeva, consejero de confianza del Govern en 2017. Todos ellos, como se esperaba que hicieran, defendieron lo buena persona que era Romeva y que no podían creer la que se había liado por el referendo, que habían halagado todos como una consulta limpia y que habían presenciado en primera persona y costeado sus viajes con su dinero. De repente, a la señora portuguesa, diputada del país vecino, le da un ataque de no se sabe qué y rectifica diciendo que todo lo que sabía de la consulta lo había visto en la tele con su familia. De más está decir que ese súbito giro de trama le quitó veracidad a todo lo que había dicho y terminaría diciendo la pandilla.

Y por último, la audiencia del lunes. Resulta que era turno de Francesc Esteve y Mercé Corretija, ambos exfuncionarios del Govern en 2017. Pues para no hacer largo el cuento, resulta que la parejita aseguró que la Generalitat no había usado un solo centavo de la cartera pública. ¿Quién o cómo se costeó entonces el referendo? Pues lo siento, señoría, pero ahí sí no tengo idea, dijeron ambos, obviamente no con esas palabras, pero ese fue el mensaje que transmitieron.

Ya lo he dicho que no soy erudito en política ni mucho menos en todo esto del independentismo, pero es que no sé si el del Procés es un juicio serio. Aquí en Guatemala somos amantes de los chistecitos con la ley y tal, pero no recuerdo nunca haber oído a ninguna banda defenderse de acusaciones diciendo que fueron testigos de milagros bíblicos, de testigos entrando a la sala con ramos de flores como si fuera una boda de la realeza para luego quebrarse a lágrimas ante el peso de sus propias mentiras y un largo etcétera. Es que de verdad que como extranjero puedo decir que lo que he leído de estos catalanes me ha dado entre risa y pena ajena. @mundiario