El ministro Margallo, con aguzada ironía, advierte de que nos dejemos de "borbonear"

José Manuel García-Margallo, exministro de Asuntos Exteriores. / Archivo
José Manuel García-Margallo, ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de España.

El subrayado del ministro Margallo recordando que El Rey no puede “borbonear” es una ironía inteligente y poco común en esta democracia sin raíces.

El ministro Margallo, con aguzada ironía, advierte de que nos dejemos de "borbonear"

En medio de la manifiesta incapacidad para respetar  el resultado de las urnas, al fin tras varias décadas de mayorías absolutas, reconforta oír una opinión documentada, hecha pública con punzante finura y larga experiencia.

En estas ocasiones es cuando sí procede distinguir entre personalidades.

La capacidad de un político se evidencia en seguida.

Hace tiempo que consideramos a Margallo la figura más dotada del Gobierno ahora “en funciones.”

A pesar de todo debe repetirse y repetirse y repetirse que, en las democracias parlamentarias no se eligen personas sino partidos.

Especialmente si el sistema electoral no opta por las circunscripciones uninominales.

Respecto del verbo “borbonear” el último que lo hizo fue El Rey padre, si bien en circunstancias excepcionales y, por fortuna, con el  aceptable resultado posible entonces.

¡Hace 40 años!

Sr. Margallo, no por casualidad es usted ministro de Asuntos Exteriores.

Y, desde luego, merece ser uno de los nuestros: gallego.

      

           

El ministro Margallo, con aguzada ironía, advierte de que nos dejemos de "borbonear"
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